Iñigo Vicente conduce la pelota perseguido por Molina y Nono. / prensa 2

Vicente pone la magia en un Mirandés más serio

Los rojillos tuvieron más equilibrio que en otros partidos y aprovecharon el talento de sus jugadores de ataque

RAÚL CANALES

Que al Mirandés le sobra talento es algo que ya se sabía, pero por si quedaban dudas, Riquelme e Iñigo Vicente se encargaron de despejarlas en Ibiza. El primero abrió el encuentro con una gran definición dentro del área y el de Derio lo liquidó con una auténtica obra de arte. Su vaselina estará a final de temporada en la colección de los mejores goles del año.

Pero la asignatura pendiente de los rojillos no estaba en el ataque, sino en defensa. Y ayer los de Lolo Escobar se mostraron mucho más serios que en las jornadas precedentes. Esa mejoría fue suficiente para llevarse el triunfo de un estadio hasta ahora inexpugnable, un paso más hacia la madurez de un equipo bisoño.

Aunque los balones colgados al área siguen siendo una cruz, porque ayer el Ibiza remató nuevamente casi todos los centros, el equipo tuvo mucho más equilibrio. Renunció a parte del protagonismo con el balón para tener más control de los tiempos, aunque sin perder del todo ese toque de descaro propio de la juventud que le lleva a dar zarpazos letales en cualquier momento.

Arroyo emergió como solución de emergencia cada vez que un rival superaba su marca y el doble pivote conformado por Oriol Rey y Álex López dio mucha estabilidad, lo que permitió a los jugadores de arriba tener más libertad de movimientos. Con las espaldas bien cubiertas, era cuestión de tiempo que alguno de los chispazos de los futbolistas de más calidad diera sus frutos. Ninguno de los cuatro jugadores más ofensivos que saltaron ayer al campo necesita aparecer muchas veces para decidir un partido. Por eso, en la primera que Simón Moreno y Riquelme conectaron, el delantero le sirvió al mediapunta el balón en bandeja para que batiera a Germán.

La ventaja en el marcador no le sentó bien al Mirandés, que firmó sus peores minutos a continuación. De hecho, si no es por Lizoain, le hubiese durado muy poco la alegría, porque el meta sacó una mano salvadora a un cabezazo de Castel. Poco después fue Guerrero el que perdonó solo dentro del área.

Pero hasta en los malos momentos, el Mirandés tiene recursos para generar peligro. Un contragolpe de manual acabó en las botas de Simón Moreno, que tuvo tanto tiempo para pensar delante del portero que acabó ajustando su remate en exceso y la echó al lateral de la red.

Oriol cae al suelo en una disputa con Diop. / prensa 2

Tras el descanso, el Ibiza dio un paso al frente y comenzó a acumular hombres y centímetros en las inmediaciones del área. Al Mirandés le tocó ponerse el mono de trabajo, pero ayer los de Escobar no dieron tantas facilidades defensivas, en lo que posiblemente ha sido uno de sus partidos más completos, también ayudados por la inoperancia de un Ibiza que no tiene excesivos recursos ofensivos y al que le falló el punto de mira en los momentos puntuales. Los locales merecieron mejor suerte, pero fallaron donde precisamente el Mirandés no lo hace: en los metros finales.

Los baleares buscaron el empate de forma incansable pero todas sus llegadas murieron sin encontrar el ansiado premio, mientras que los rojillos solo necesitaron una aproximación al área en toda la segunda mitad para sentenciar el choque. La diferencia la marcan jugadores como Iñigo Vicente, capaz de encontrar espacios y pases donde al resto se le nubla la vista. Cuando recibió en el vértice del área, todo el mundo esperaba un recorte o un centro. Sin embargo, en apenas unas décimas de segundo ya había armado la pierna para picarla suave por encima del portero.

Quedaba más de media hora pero el Mirandés no estaba por la labor de arriesgar su botín. A diferencia de otras tardes, en las que los rojillos se han subido en la montaña rusa, ayer evitaron que el partido se volviera loco en su recta final.

Los de Escobar supieron contener los intentos de un Ibiza que fue a la desesperada en busca de un gol que le metiese otra vez en el encuentro, pero que nunca llegó. Estuvo cerca de conseguirlo Goldar con un cabezazo que se fue rozando el poste y Ekain en un lanzamiento desviado desde el punto de penalti.

Meseguer probó su rodilla los últimos cinco minutos

Escobar no había querido dar la convocatoria previa al partido porque el Mirandés llegaba con algunas dudas en su expedición. La principal, Meseguer. el centrocampista aún arrastra molestias en su rodilla, por lo que no fue titular aunque sí estuvo en el banquillo. En los últimos cinco minutos, saltó al terreno de juego para probar su estado físico y parece que superó el examen, lo que supone una buena noticia de cara a los próximos compromisos. También Gelabert pisó el césped de Can Misses tras superar los problemas estomacales que no le han dejado rendir al máximo nivel en las últimas semanas.

De esta forma, escobar recupera dos efectivos importantes en sus esquemas para los duelos ante Girona y Almería de esta semana. Los catalanes visitarán Anduva el jueves mientras que los andaluces lo harán el domingo.