Urge recuperar la credibilidad

Mejorar la solidez defensiva será fundamental para evitar que los adversarios se lleven premio en el 'play off'. /A. G.
Mejorar la solidez defensiva será fundamental para evitar que los adversarios se lleven premio en el 'play off'. / A. G.

El Mirandés debe mejorar y no repetir la imagen dada el domingo y en otros muchos partidos a domicilio de la segunda vuelta para afrontar con garantías el 'play off'

ÁNGEL GARRAZA

Ni un ápice de relajación. Ambición total. Ningún equipo se lo puede permitir y todavía menos uno del perfil que reúne la plantilla del Mirandés, al que le cuesta un mundo hacer goles y materializar las ocasiones que genera, numerosas principalmente en Anduva, y que casi nunca ha exhibido una solidez granítica, de conjunto infranqueable al que es casi imposible marcarle un tanto. No ha dado esa sensación. No es su estilo. Ya sea por la juventud de sus miembros o por las características de los futbolistas. Se han visto buenos momentos de fútbol esta temporada –los mejores de las últimas campañas , más en casa que fuera– y en las eliminatorias todo puede pasar. Hay calidad y, por lo tanto, lo primero que urge es recuperar la credibilidad de un equipo que en diez, once días arrancará el tramo decisivo del curso. Es cuando se pondrá en juego el futuro de los jugadores, de todo el cuerpo técnico y del club. Y la ilusión de una hinchada que quiere creer en las posibilidades de su equipo.

La despedida de Anduva en la Liga no fue la idónea. Al margen de la derrota ante un descendido, la pérdida del segundo puesto y, sobre todo, la imagen ofrecida, un hecho reconocido por los propios futbolistas, no es la más adecuada para ganar en confianza y enganchar más a una afición cuyo apoyo será imprescindible en los cruces decisivos.

No es el mejor mensaje que se le ha podido lanzar desde el terreno de juego. Ni tampoco a los adversarios que ven que el Mirandés no emite precisamente señales de poderío, de firmeza, para ser considerado un oponente temible dentro de semana y media.

«Se puede ganar o perder porque esto es fútbol, pero no así», admitía Kijera. Mejorar la imagen, los errores cometidos frente al Vitoria y no repetir las sensaciones que el equipo rojillo ha trasladado en otros muchos campos, sobre todo en la segunda vuelta –en Logroño, Amorebieta, Gernika, la segunda mitad en Tudela, en Irún...– se antoja fundamental para ir pasando las eliminatorias y repetir el sueño que se vio cumplido por primera vez hace siete años.

Poner freno a la vulnerabilidad del colectivo es una de las cuestiones a atajar. Los goles encajados el pasado fin de semana son impropios de un equipo que aspira a todo. En el vestuario se ha reconocido en numerosas ocasiones que los rivales, con muy poco, se llevan demasiado premio. Y así sigue siendo a las puertas de que empiece lo realmente importante para todos.

Se detectan desajustes defensivos, mala posición de los efectivos, un centro del campo muy técnico pero que sin balón sufre lo indecible al no tener entre sus cualidades la de abortar o intentar frenar los avances del rival –no hay jugadores de ese perfil en el plantel, ya que el único que puede responder a esa misión quizás sea Cerrajería y no es su característica principal precisamente– y falta de acierto rematador.

Matheus lleva casi tres meses sin marcar en la Liga. Y Claudio Medina, el pichichi de los rojillos, casi dos. Son los dos delanteros centros natos de la plantilla. Bien es cierto que alguno puede posibilitar la incorporación de jugadores de la segunda línea, de tal manera que los tantos están llegando por parte de jugadores que se suman desde líneas más retrasadas. Que también es bueno, pero a los arietes se les demanda gol. En teoría, debe ser su principal cometido.

La recuperación de efectivos como Guridi y Álvaro Bravo será, asimismo, fundamental. De hecho, son baluartes hoy en día imprescindibles en la medular del equipo. El madrileño, si todo transcurre con normalidad, podrá comenzar el 'play off' y más dudas ofrece el guipuzcoano. Su evolución es positiva pero al tratarse de una rotura fibrilar su presencia en el primer encuentro de la fase de ascenso es complicada. Puede que esté disponible para el choque de vuelta, aunque todo dependerá de lo que quiera arriesgar el propio futbolista y Borja Jiménez.

Dicen los profesionales que es a partir del mes de marzo, en las diez últimas jornadas, cuando se empiezan ya a definir de una forma clara las posiciones y cuando arranca la verdadera competición. Sin embargo, es desde entonces, en los últimos meses de liga, cuando peor se ha mostrado el Mirandés. Al margen de las lecturas individuales que se pueden realizar, siempre sujetas a criterios subjetivos, los datos no mienten.

Las cifras del Mirandés revelan que en las diez últimas jornadas, a partir del choque disputado en Anduva ante el Bilbao Athletic, el equipo sería octavo en la clasificación. Aquel día el filial empató en el último minuto y ya se empezó a desvanecer cualquier atisbo de remontada para alcanzar el primer puesto.

Suma, desde entonces, solo 15 puntos: cuatro triunfos, tres derrotas y tres empates. Tudelano, Racing, Calahorra, Sporting B, Amorebieta, Bilbao Athletic y UDLogroñés –el mejor en este periodo– superan lo realizado por los de Jiménez. Hay que recuperar credibilidad, sensaciones y mejorar. Es el objetivo. Aún hay tiempo.