Un último esfuerzo sin margen de error

Lo rojillos no caían por 3 goles a 0 desde la temporada 2016-2017./R. J.
Lo rojillos no caían por 3 goles a 0 desde la temporada 2016-2017. / R. J.

El cuadro rojillo afronta las la recta final de la temporada regular con un punto de diferencia respecto al Logroñés, tercer clasificado

TONI CABALLERO

La derrota siempre es dolorosa para cualquier equipo, pero la del pasado sábado en Las Gaunas ante la Unión Deportiva Logroñés puede entrañar consecuencias aún mayores que la perdida de tres puntos frente a un rival directo. La primera de ellas, la dilapidación del colchón de puntos que los rojillos han mantenido durante casi toda la temporada frente al tercer clasificado, el Barakaldo durante la primera parte del torneo y la escuadra riojana en los últimos meses.

A falta de tres jornadas para completar el torneo regular, el Mirandés suma 66 puntos, sólo uno más que el Logroñés, que tiene 65 y atraviesa una inercia de resultados inversamente proporcional al cuadro de Anduva. Y es en este punto dónde reside el mayor peligro potencial que puede adolecer la escuadra rojilla, el daño mental y las dudas derivables de un varapalo tan trascendental como el vivido en tierras riojanas. Mientras que la UDL encadena tres triunfos consecutivos, ha ganado 10 de los 16 partidos que ha disputado en la segunda vuelta de la liga, sumando un total de 34 puntos en 16 jornadas, y es el mejor equipo del Grupo II de Segunda B en lo que llevamos de 2019; el Mirandés, por su parte, solo ha conseguido ganar 7 partidos de los últimos 16, ha empatado el mismo número de ellos que en la primera vuelta y suma una derrota más que en la primera mitad de competición (3). Por lo tanto, los dos equipos que se van a jugar la segunda plaza del grupo viven inercias totalmente contrapuestas de cara a encarar los últimos tres partidos de liga.

De hecho, los rojillos llegaron al ecuador de la temporada como uno de los mejores equipos a domicilio, con 20 de sus 39 puntos sumados como visitante. Sin embargo, los de Borja Jiménez parecen haber perdido el rumbo cuando se alejan de Anduva, en su feudo han conseguido 20 de los 27 puntos que acumulan en la segunda parte de la competición.

El agotamiento físico de algunos pilares del equipo con gran carga de minutos, la perdida del objetivo del liderato respecto al Racing de Santander, tal vez la relajación o la mirada puesta ya en la fase de postemporada; son factores que han podido afectar al rendimiento del equipo, que si bien es cierto que no ha bajado los brazos ni se pasea por los campos del grupo, sí esta muy por debajo del nivel mostrado durante los primeros tres cuartos de torneo. Por lo tanto, parece que la presión y las dudas pueden hacer presencia en el equipo y en su afición.

Unas semanas atrás, el segundo puesto era casi un hecho garantizado a orillas del Ebro y, con el Racing demasiado lejos como para aspirar al primer puesto de la tabla, los comentarios de la parroquia rojilla comenzaron a virar hacia las eliminatorias de play off. Sólo unas jornadas después, la diferencia de puntos respecto al Logroñés es casi inexistente, con el golaverage perdido, la segunda posición peligra claramente por primera vez en la temporada y la peor noticia es el momento de juego que atraviesa el cuadro rojillo. Una situación que, pese a la gran dificultad que refleja, el Mirandés podrá revertir gracias a la numerosa cantidad de recursos de la que dispone para ello.

Sin embargo, no será fácil dar vuelta a una inercia tan negativa, por lo que la afición de Anduva tendrá que ponerse manos a la obra, una vez más, para llevar en volandas a su equipo en el peor momento de la temporada. En Logroño, los rojillos volvieron a demostrar en la grada que su fidelidad no depende de ningún resultado y que su compromiso con el equipo no se cuestiona. Ahora es el turno de los pupilos de Borja Jiménez, que deberán poner el candado a un objetivo que parecía asegurado hace escasas jornadas, el segundo puesto.