La última prueba en Anduva antes del tramo decisivo

Hoy el equipo recibirá al Vitoria. /Avelino Gómez
Hoy el equipo recibirá al Vitoria. / Avelino Gómez

El Mirandés se despide de su afición en liga ante el ya descendido Vitoria con el ánimo de acabar como único equipo invicto del grupo en la condición de local

ÁNGEL GARRAZA

La última cita en Anduva. La siguiente vez que jugará ante la hinchada rojilla en Miranda tendrá lugar ya con motivo de la primera eliminatoria del 'play off' de ascenso a la Liga Profesional. A día de hoy, sería el 1 o 2 de junio. Eso supondría haber mantenido la actual segunda plaza, que es uno de los objetivos que quedan en los dos encuentros que faltan para que expire el campeonato de la regularidad. El penúltimo de liga es hoy (18 horas) ante el ya descendido Vitoria.

La de esta tarde es la despedida de la afición hasta que se ponga en marcha el tramo decisivo de la temporada. Así que hay suficientes argumentos y motivos como para que no se trate de un partido más, al margen de dar otro paso para asegurar la segunda plaza del Grupo II.

El Mirandés no ha perdido en todo el curso, en los 18 duelos anteriores de la Liga, en la condición de local. Es el único equipo que se mantiene sin encajar una sola derrota en campo propio. «No hemos perdido todo el año y, además, hemos hecho un buen fútbol; hemos estado a un gran nivel y hemos sentido el aliento de la gente, que nos ha ayudado a ganar esos partidos», añade Borja Jiménez, el técnico mirandesista.

La mente está puesta en el 'play off'. No obstante, el hecho de jugar junto a la parroquia rojilla se traduce en un interés especial por «ganar al Vitoria; queremos hacerlo ante nuestra afición, vamos a intentarlo y no vamos a reservar jugadores ni nada por el estilo, vamos a poner a los que creamos sean mejores para este partido».

Aseguran en el cuerpo técnico que «no es el momento de andar con especulaciones, con cambios ni de modificar ni hacer pruebas a estas alturas. Es el momento de reafirmar conocimientos y de que tengan buenas sensaciones». Entiende que «la mejor manera de que así sea es ganar el domingo al Vitoria en casa ante nuestra afición, para darles una alegría y despedirnos de ellos hasta que llegue el 'play off'».

Después, dentro de siete días, cerrará el campeonato contra el Arenas en Gobela, sabiendo lo que el equipo de Getxo se juega, acabar en el puesto de 'play out', y dónde se disputará el compromiso: en la jaula del grupo segundo.

Antes, sin embargo, deberá afrontar el partido de hoy ante un rival que no tiene nada en juego. El filial del Eibar ya sabe que jugará el próximo curso en Tercera División, lo que a buen seguro le restará al cuadro vitoriano interés por el choque. Es inevitable.

El Mirandés cuenta con los 18 jugadores disponibles para completar la convocatoria, una vez conocidas las bajas de Guridi y Álvaro Bravo. El entrenador subraya que «no es momento de hacer pruebas ni de regalar minutos», así que se espera un bloque lo más cercano posible, en cuanto a nombres, al que empezará el 'play off'.

Los dos futbolistas ausentes están llamados a integrar el equipo base que jugará la fase de ascenso, siempre que el guipuzcoano se recupere a tiempo –quizás para el choque de vuelta del primer cruce– y el madrileño no continúe con sus molestias físicas, ahora sin excesiva importancia. Tal es así que si hoy empezara el 'play off', jugaría. Hombres como Cerrajería o Romero –éste mucho más utilizado– tendrán minutos esta tarde.

Por parte alavesa, es baja su centrocampista Ribeiro. Acumula cinco cartulinas amarillas y debe descansar de forma obligada. La alineación es una incógnita porque una vez que no puede alcanzar el objetivo de la salvación, el entrenador Iban Fagoaga puede poner en liza a quienes menos han intervenido durante una competición que agoniza.

El árbitro de la contienda será el gijonés Ruiz Álvarez. Tiene 32 años y es todo un veterano en la categoría de bronce porque cumple su décima temporada. Ha sido el juez con los rojillos en liza en un total de cuatro envites, todos ellos saldados con victorias mirandesistas. Promedia casi seis tarjetas por partido.