Barbu acababa de hacer el segundo tanto después de que Roberto López transformara el penalti. / Avelino Gómez

Un triunfo vital para la esperanza

El equipo rojillo consigue la tercera victoria en la Liga y se llena de moral para encarar el futuro al situarse a solo un punto de la zona de permanencia en Segunda

ÁNGEL GARRAZA

El Mirandés se había visto beneficiado por los resultados que habían cosechado todos sus rivales directos para salir del pozo y en esta ocasión, en casa, no desaprovechó la oportunidad. Consiguió una victoria fundamental, agónica, al vencer al Cartagena por 2-1, tres puntos vitales tras sufrir de lo lindo en los siete minutos de añadido, que le sirven para colocarse a solo uno de la salvación. Y el sábado visita al Oviedo, uno de los tres equipos con una unidad más en la tabla.

Juanlu fue titular de nuevo como carrilero diestro ante la ausencia (una más y van... de Santos en la convocatoria) mientras Raúl García, que regresó a la lista y empezó en el banquillo con Pinchi ejerciendo de '9'. Gelabert fue titular por primera vez desde que en enero sufriera la rotura del ligamento cruzado.

Por parte visitante, Carrión empleó un dibujo muy parecido: tres centrales, con Datkovic actuando en el perfil izquierdo y Jairo, por delante. Los veteranos Kiko Olivas, Mikel Rico, De Blassis y Ortuño no faltaron a la cita.

Roberto López y Gelabert amenazaron al portero cuando no se habían cumplido cinco minutos de un partido con mucho ritmo en los instantes iniciales. Pinchi se fue por velocidad de Kiko Olivas y Gelabert, de nuevo, lo buscó con un tiro cruzado. Arrancó muy enchufado el bloque de Etxeberria. Le duraba poco la pelota al Cartagena gracias a la presión adelantada de los rojillos, que se mostraban dinámicos, rápidos y con ganas. Fue un cuarto de hora eléctrico, con el '10' jabato muy activo. Gran parte del juego ofensivo pasaba por sus botas.

El Cartagena lo intentaba, cuando podía, por su flanco izquierdo, el que ocupaba el mirandesista Juanlu por la derecha. No está demasiado acostumbrado a defender tanto el sevillano y sufre cuando se ve exigido en esa función. Jairo se fue en varias ocasiones con facilidad.

Pero el Mirandés insistía. Era suyo el partido. Una muy buena presión de Pinchi le permitió robar el balón, que le llegó a Roberto López. Su chut no encontró el destino deseado. Los locales lo hacían todo bien hasta que llegaban al área rival. Ahí se difuminaba el buen trabajo previo. Faltaba pegada. Un mayor instinto para hacer daño al contrario en los metros finales.

Los de Carrión llevaban peligro a balón parado, una de sus fortalezas y una de las debilidades de los de casa en tareas defensivas. Cada falta que había a su favor en el centro del campo no dudaban en colgar el cuero. Datkovic tiró de espaldas, pero encontró a Herrero bien situado y en la salida del córner siguiente, De Blassis lanzó muy desviado. El Mirandés hizo mucho más, pero se mostró demasiado inocente ante el meta Escandell.

Entre Salinas y Pinchi protagonizaron la primera jugada peligrosa tras el descanso. La sucesión de saques de esquina derivó en una contra de los murcianos cuando el lateral se quedó tendido sobre el césped en campo rival. Recibió un pisotón de Jairo. Desde el VAR avisaron al colegiado González Francés y lo que pasó a continuación fue poco menos que estrambótico. En un primer momento, el árbitro expulsó con roja directa al futbolista cartagenero; acto seguido le quitó la tarjeta y la acción se convirtió en amarilla y, lógicamente, si le enseñó cartulina, había penalti al ser falta dentro del área. Roberto López transformó la pena máxima para adelantar a los rojillos en el 57.

Restaba media hora y empezaba otro encuentro. El bloque foráneo lo buscaba por el lado de Juanlu, bien en la faceta ofensiva y con problemas para defender. Ahí había un agujero, pero Santos no estaba citado y Parra (entró al final) sale de una lesión.

Lo importante se había conseguido: adelantarse en el electrónico. Etxeberria creyó que ya era el momento de meter experiencia en la medular con la entrada de Manu García a falta de 20 minutos para el final.

Pero las estadísticas están para romperlas y uno de los bloques que menos había aprovechado el balón parado consiguió el segundo tanto tras una falta y un rebote. Barbu, muy listo, metió el pie para establecer un más tranquilizador 2-0.

Raúl García, el pichichi, se sumó a falta de un cuarto de hora para la conclusión. Y Carrión, el entrenador visitante, acabó con dos puntas al dar entrada a Sadiku, su goleador, por el central Datkovic. Los visitantes se volcaron para acortar distancias y lo hicieron en el 93 con Sadiku.

El Mirandés sufrió de lo lindo en el tramo final porque los fantasmas de los últimos minutos volvieron a aparecer. Si bien, Herrero evitó el empate en el 95 para alegría de los 1.900 rojillos que se dieron cita en Anduva.