Roberto López, que anotó un gol, no puede salvar a Iván Baragaño, el mejor del partido. / Prensa2

Trámite cumplido en la Copa

Los rojillos evitan la sorpresa y pasan de ronda al sentenciar en la primera mitad y controlar el partido en la segunda

ÁNGEL GARRAZA

No hubo sorpresa y el Mirandés plasmó sobre el césped artificial de La Vidriera su manifiesta superioridad ante un Vimenor de Tercera RFEF. Las tres categorías de diferencia entre ambos conjuntos se reflejaron en el resultado final (0-2), lo que permite a los rojillos pasar de ronda y volver a 'su' torneo la semana del 21 de diciembre, cuando afrontará la segunda eliminatoria de la presente edición.

Los goles de Roberto López y Marcos Paulo en los minutos 31 y 37 finiquitaron un choque que pudo acabar con un marcador más abultado si antes del descanso el joven portero local, Iván Baragaño, no su hubiera erigido en el protagonista de su equipo al salvar varias acciones muy claras para los rojillos.

Un cabezazo de Mráz a bocajarro obtuvo la respuesta a una mano del cancerbero; Roberto López y el punta tuvieron tres acciones para marcar en la misma jugada, pero el meta lo impidió. Etxeberria no quería correr riesgos y la idea era intentar dejar sentenciado el encuentro lo antes posible. Lo hizo en la primera mitad, que es cuando sucedieron más cosas sobre el césped.

Ya en la segunda, la consigna era tener el balón y controlar el juego sin arriesgar apenas ante un contrario que le esperaba en su campo y que solo se acercó en una ocasión a los dominios de Ramón Juan tras el descanso.

El once inicial de los rojillos (ayer, de amarillo) presentó novedades, como ya se preveía. Juanlu fue el lateral derecho, si bien en esta oportunidad como integrante de una línea de cuatro defensas. No actuó como carrilero, que es lo que hizo en Ibiza. Los cinco zagueros, con tres centrales, es un dibujo que quedó esta vez aparcado. Otra de las fórmulas no vista hasta la fecha fue la presencia del polivalente Beñat Prados como central por el perfil diestro. Junto a Barbu.

El '6' rojillo, habitual pivote, ya ha jugado de lateral derecho y el técnico quiso aprovechar su salida de balón al colocar al futbolista por el eje de la zaga, aunque en ocasiones ejercía más de medio ante las escasas llegadas de los locales. Fue la variación más significativa.

Durán, efectivo del Mirandés B, ocupó el flanco izquierdo de la defensa. Jugó todo el partido. Manu García y Javi Serrano fueron los mediocampistas, con el mirandés Nacho Castillo de mediapunta (también completó el encuentro), Marcos Paulo y Roberto López en las bandas y Mráz, en punta.

Enfrente, un Vimenor con línea de cinco zagueros, consciente de su inferioridad técnica y física. No obstante, fue capaz de dar un susto: había transcurrido el primer cuarto de hora y el veterano Palazuelos hizo el primer tanto del mediodía en una acción a balón parado. El gol quedó anulado por fuera de juego.

Esto espoleó a los visitantes, que imprimieron una marcha más al partido. Roberto López se aprovechó de una mala salida de balón del rival y batió por bajo en el minuto 31 al mejor jugador de los verdiblancos. Seis después, Marcos Paulo se internó por el flanco zurdo, hizo la pared con Castillo y su lanzamiento raso acabó en gol (al principio dio la impresión de que tocaba Mráz en boca de gol). 0-2.

El cuadro cántabro solo llegaba a balón parado, con envíos colgados al área. En la segunda mitad, ya ni eso. Solo se acercó una vez tras un mal despeje de la zaga mirandesista.

Poco sucedió tras el descanso. Una jugada de Pinchi (entró en el 77) que terminó con un tiro flojo; un chut de Durán, que repelió el guardameta, y otro de Manu, que se marchó fuera, fue lo más reseñable.

Había que controlar, evitar sustos y, no menos importante, lesiones, una vez que el partido estaba finiquitado y que la lista de contratiempos es amplia. El preparador rojillo solo introdujo dos sustituciones en la segunda parte: Santos se sumó por Juanlu y Pinchi por Marcos Paulo.

Solo coincidieron tres jugadores con ficha del filial sobre el césped

El conjunto rojillo arrancó la Copa con tres futbolistas con ficha del Mirandés B en el terreno de juego. Barbu, miembro de la primera plantilla pero sin licencia profesional esta campaña, además del lateral Durán y Nacho Castillo, habituales los dos en los entrenamientos a las órdenes de Etxeberria. En el banquillo permanecieron los centrales Ferreres y Pica, ambos del filial. La normativa exige que haya siete efectivos del primer equipo sobre el césped, de ahí que jugar con cuatro 'canteranos' a la vez implicaba correr demasiados riesgos.