Marqués protagonizó un formidable partido, que culminó con los dos primeros goles del equipo. / Avelino Gómez

La tarde perfecta en Anduva

El Mirandés remonta el gol del Burgos y barre en todas las líneas a su rival en un resultado que se quedó, incluso, corto

ÁNGEL GARRAZA

Es la pregunta que se hacía la afición rojilla cuando ayer, a las ocho de la tarde, vio culminada una de las mayores alegrías que se lleva de la temporada al ganar el Mirandés con todo merecimiento el derbi por 3-1. ¿Dónde estaría este equipo si todo lo que está haciendo ahora, firmando una magnífica trayectoria, lo hubiera protagonizado antes? No se puede saber, pero la opinión unánime es que no habría pasado los apuros que sufrió meses atrás.

La alegría y la ilusión hace ya semanas que han vuelto a Anduva. Ayer, de forma especial porque, por fin, el Burgos cayó en Miranda. Fue un repaso en toda regla. Siempre ha sido un adversario incómodo y competitivo aquí. A los locales les costaba marcar un gol, pero este domingo hicieron tres, que bien pudieron ser más. Ocasiones hubo para ello. Fue la tarde perfecta, en un estadio que hacía mucho tiempo que no vivía nada igual.

Ambientazo de los grandes y sin incidencias dignas de reseñar. Y la fiesta fue completa porque el Mirandés se marcó un partido de los grandes. Barrió a su rival en un recital de talento en la parte ofensiva. Arriba es un equipo diferencial. Siempre lo ha sido, si bien en los últimos meses esa calidad descomunal que existe llega ahora con las dosis necesarias de solidez y empaque en las líneas de atrás. Así que los resultados están llegando.

Solo se contabilizó un fallo, en el minuto 6, que costó el gol de los visitantes en un saque de esquina, pero durante el resto del choque el trabajo de todos en la labor defensiva fue impecable.

La novedad de un Joseba Etxeberria que se ha ganado a Anduva y cuyo nombre fue coreado durante y después del encuentro –estuvo presente en el saludo final con la afición, pero se mantuvo apartado en una esquina, junto a la entrada a los vestuarios– fue la incorporación de Marqués en punta, con Camello por detrás e Íñigo Vicente en el banquillo. Sorprendió Etxeberria, pero después se comprobó que le dio un resultado inmejorable. Y eso que el de Derio está realizando unas sobresalientes actuaciones. Aunque, a día de hoy ¿quién no?

El venezolano le devolvió, con creces, la confianza. Está en racha y en su mejor momento desde que llegó a Miranda. Anotó los dos primeros goles y, asimismo, participó mucho en el juego: descargó, se 'peleó' con los centrales y trabajó de lo lindo. La apuesta le salió redonda al técnico. El Burgos, por su parte, tiró de un 4-4-2, con Juanma más adelantado junto a Guillermo. Pobló el centro del campo.

No habían cogido el sitio los jugadores cuando Elgezabal adelantó a los visitantes al rematar de cabeza un saque de esquina prácticamente sin oposición. Era el minuto 6. El balón parado volvía a premiar a los burgalesistas. Es una de sus fortalezas y esta temporada con el Mirandés les ha dado resultado. Otra vez volvían a aparecer los fantasmas ante este contrario.

El Mirandés, sin embargo, no lo estaba haciendo mal. Enseguida se recompuso del mazazo inicial, lo que es otra virtud de un grupo que ha ganado en confianza conforme transcurren las semanas. Tras un córner, Brugué envió el balón al larguero y en la acción siguiente, Riquelme chutó con mucha intención. Al igual que Camello.

Los rojillos merodeaban el gol. Hasta que una internada de Brugué –trajo en jaque al lateral durante todo el choque al protagonizar otro sobresaliente partido– por banda derecha continuó con un medido centro a Marqués. El punta superó a los centrales y marcó el empate de cabeza. Lo estaba mereciendo el cuadro jabato. Hubo más: Brugué, dentro del área, no concretó por poco.

El Burgos, mientras tanto, no salía de su campo. Lo hizo pasada la media hora, mucho tiempo después de marcar su único gol. Mediante un tiro de Navarro, que se marchó lamiendo el poste. No hizo más en ataque. Un centro chut de Carreira puso en aprietos a Caro para finalizar el primer acto.

En la reanudación, el futbolista que se encuentra en estado de gracia fue el que desniveló las tablas. El lateral cedido por el Celta robó un balón, asistió a Marqués y el punta batió por bajo al meta burgalesista, lo que originó una explosión de júbilo, salvo en el Fondo Norte, el destinado a los hinchas visitantes, y en los 300 asientos de General ocupados por seguidores del Burgos.

Los de Etxeberria habían remontado, un hecho nada fácil de ver en la categoría y lo hicieron, además, ante el rocoso equipo blanquinegro. Doble mérito.

Calero sacudió su banquillo al hacer tres cambios de una tacada. Buscaba una reacción que no llegó con la entrada de Alegría, Malbasic y Alarcón. Todo lo contrario. Lo que se produjo fue una muestra más del enorme talento que tiene el Mirandés y que ahora no lo oculta nunca. Le llegó a Camello un balón en el círculo central. Se encontraba solo al haberse retirado minutos antes Marqués (entró Garrido), fue avanzando hacia el área, sorteó a los dos centrales y de tiro cruzado superó al portero. Un golazo que ponía el definitivo 3-1 y que llevaba el delirio a Anduva.

A partir de ahí, se sucedieron los 'olés' de una hinchada que disfrutaba. Hassan, Tchimbembé y Datkovic dieron frescura y consistencia a un equipo que se dirigía hacia el tramo final de un encuentro que no se le escapó. Estaba más cerca el cuarto que el segundo del Burgos. Hassan lo intentó un par de veces en su jugada marca de la casa. En la primera, Caro salvó el gol que ya se cantaba en la grada.

Lo que sí se cantó, de nuevo, fue el himno de la ciudad. El partido acabó, casi, como empezó. Con el himno, pero con una variación significativa: todo terminó con tres puntos más para los rojillos.