El delantero participó hace semanas en algún ejercicio con el resto, pero ahora sigue al margen. / A.Gómez

Simón Moreno no termina de arrancar

El jugador rojillo lleva más de diez meses y medio sin estar disponible tras romperse el cruzado; aún no entrena con el grupo

A. G.

La temida lesión del cruzado suele acarrear entre seis y ocho meses de baja. Depende de circunstancias y de cómo recupere cada jugador. Sin embargo, lo que está sufriendo Simón Moreno (25 años) es un auténtico calvario porque lo que quiere cualquier futbolista es reincorporarse, a ser posible dentro de unos plazos razonables, pero en el caso del delantero rojillo su ausencia fuera de los terrenos de juego se prolonga ya durante más de diez meses y medio.

Mucho más de lo esperado. No acaba de arrancar tras romperse completamente el ligamento anterior de la rodilla izquierda el pasado 6 de noviembre en Zorrilla ante el Valladolid, precisamente cuando se había hecho con el puesto de titular con el anterior entrenador, Lolo Escobar. Se encontraba en su momento más dulce desde que pertenece al Mirandés. A partir de entonces, no ha vuelto a pisar la hierba para competir. De hecho, solo ha podido entrenar en solitario y de forma muy esporádica, en alguna ocasión, se ha unido al grupo.

Hace unas semanas se le vio realizar algunos ejercicios con el resto de compañeros, pero ni en la anterior ni en la presente ha seguido participando. No se le ha visto ni sobre el césped acumulando trabajo al margen, que es la labor que ha efectuado en los últimos meses.

Se ve obligado a seguir las evoluciones del equipo rojillo desde la grada y aunque interviene en algunos actos de club, como en la presentación del nuevo autobús, todavía no puede ayudar al colectivo donde realmente quiere y le gustaría: en el rectángulo de juego. Y tiene pinta de que se puede alargar aún más.

El jugador de Cartaya, cuyo contrato con el club rojillo le fue renovado en el mes de abril por deseo de la entidad para continuar con la vinculación durante esta temporada, sigue sin ver la luz al final del túnel. Si se tiene en cuenta que llevar tanto tiempo fuera del grupo propicia que cuando vuelva necesitará unas cuantas semanas más de readaptación antes de poder ir convocado, aún le queda. La rodilla le ha dado problemas meses después de la operación, le han tenido que sacar líquido en ocasiones anteriores y no acaba de recuperarse del todo.

Todo ello, unido a que Moreno ya sufrió en 2019 la misma lesión pero en la otra rodilla, hace que tanto en el club como él opten por la prudencia y prefieran no fijarse plazos para reaparecer.

Quien sí lo podrá hacer pronto, si todo transcurre con normalidad, es Gelabert. Padece prácticamente el mismo contratiempo que su compañero, aunque en su caso lo sufrió dos meses después, el día 5 de enero, ante el Rayo Vallecano con motivo del partido de la Copa.

Al palentino no se le vio ayer en el entrenamiento de la plantilla. Pero su ausencia tuvo que ver con la revisión de su rodilla lastimada que pasa de forma regular en Barcelona.

El mediapunta acumula unas semanas ejercitándose a un ritmo similar al del resto y según ha reconocido el propio Joseba Etxeberria «está muy cerca» de poder entrar en una convocatoria. «Estamos muy contentos porque es una evidencia que es un jugador que está llamado a marcar diferencias no solo en el Mirandés sino en la categoría y ojalá que dentro de poco pueda estar al cien por cien», sostiene su entrenador al señalar que «está trabajando muy duro, son lesiones que te hacen madurar y eso le va a permitir disfrutar más cuando empiece a jugar».