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Explosión de alegría para la plantilla y la grada de Anduva. Avelino Gómez
Un sentimiento que se lleva muy adentro

Un sentimiento que se lleva muy adentro

La afición del Mirandés se libera de toda la presión con el pitido final y disfruta de la merecida fiesta de la permanencia

Toni Caballero

Miranda de Ebro

Domingo, 2 de junio 2024, 22:45

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Una mezcla de sentimientos traducida en rostros a medio camino entre la satisfacción, el cansancio y una pequeña dosis de animadversión por el mal trago pasado. Los jugadores del Club Deportivo Mirandés aún celebraban en el césped con la grada de animación, ya liberada, y emplazándose a continuar con la fiesta de la salvación hasta bien entrada la madrugada, cuando gran parte de la afición de Anduva ya ponía rumbo a sus domicilios con el objetivo cumplido.

«He pasado una semana horrible, se me ha hecho eterna. Estaba viniendo al campo y no quería llegar, había miedo, pero por otro lado estaba desando que acabase cuanto antes», confesaba ya relajado José Ramón Ruiz Plaza, abonado desde hace décadas del cuadro rojinegro, al salir del estadio. Asimismo, añadía que «ha sido una temporada muy irregular, creo que Lisci no ha sabido aprovechar los jugadores que tiene. He visto peligrar la categoría y tenemos que dar gracias de que este año ha habido cuatro equipos peores que nosotros. Pero nos hemos librado, aunque sea en el último día. Anduva ha estado magistral, una gran asistencia, pero el Mirandés juega todo el año, no sólo hoy», apuntaba.

Se trataba de un sentir generalizado entre la hilera de rojillos que desfilaban por el Camino de Anduva, muchos de camino a sus casas y otros tantos a disfrutar de un más que merecido postpartido con los amigos y familiares de grada.

«Estoy muy feliz, alguna lagrimilla ha caído incluso, pero nos quedamos otra temporada en Segunda y eso es lo que importa. Ha costado muchísimo, hemos estado toda la temporada jugando con fuego y ha habido momentos en los que me he visto descendiendo. Muchas jornadas sin ver al equipo funcionar, pero nos hemos librado y espero que aprendan para el próximo año», subrayaba Joseba Carreño, ataviado con la camiseta del último ascenso a modo de cábala.

En la misma línea se posicionaba Diego Rebollo, pasional hincha rojillo que, aunque satisfecho y feliz por la victoria de su equipo, aprovechaba para incidir en la importancia de conocer la historia para no repetir los mismos errores en el futuro.

«Es una mezcla de sentimientos, no gusta esto de dejarlo para última hora, pero lo hemos sacado, que era el objetivo de todos. Ha sido un año durísimo, hemos sufrido muchísimo todos los aficionados del Mirandés. También hemos perdido muchísimos puntos por el camino que, de acabar palmando, no hubiéramos acordado mucho de ellos, pero ya no importa. Lo importante es que seguimos en Segunda un año más, se ha conseguido».

Liberación

Abrazados y sonriendo caminaban también Javier Pérez y Uxue Lanzaga, una pareja de jóvenes estudiantes que se han desplazado hasta Miranda para presenciar en vivo la final por la permanencia.

«Yo no soy de Miranda, pero he venido para acompañar a este, que vaya semana me ha pegado con el Mirandés. Menos mal que ha ganado y todos nos vamos felices, no quiero imaginarme su cara si llega a descender», lanzaba la aficionada llegada desde Derio.

Por su parte, Pérez, un mirandilla exiliado por razones universitarias, sólo contaba con un hilo de voz para verbalizar sus sentimientos. «Ha sido increíble, hemos ganado muy bien, casi no nos han tirado a puerta y ha estado medianamente controlado. Pero vaya semana que hemos pasado, toda la segunda vuelta prácticamente. Ibas viendo que el descenso se acercaba y todo el mundo miraba a este partido con pavor, pero lo hemos sacado adelante. Anduva ha empujado como nunca, se ha notado mucho. A veces echas de menos que haya más partidos con el campo lleno, ojalá se den facilidades para que la gente pueda venir más porque está claro que el Mirandés es un sentimiento para todos», zanjaba.

La resaca del encuentro también ha dejado espacio para el análisis y la critica más profunda, ya que el grueso de seguidores rojillos sostenía que existen muchas cosas a corregir y «no queremos volver a pasarlo tan mal como este año».

El propio Diego Rebollo, de cara a la próxima campaña, reclamaba que se diseñe un equipo «competitivo, que juegue con intensidad, y que sigamos con la misma línea de traer a gente por más de una temporada para hacer una base. También me gustaría que haya más unión de equipo y afición, pero no sólo cuando lo necesiten. Nos tienen que tener más en cuenta desde el principio. Hemos pasado muchos nervios pero ya está, el objetivo está cumplido».

Un deseo de continuidad, desde el apartado deportivo, también requerido por Jesús Allende y Ramón Ruiz: «No podemos fichar muchos jugadores, es lo que nos toca con el club que somos y el dinero que hay de presupuesto, pero igual habría que pensar en firmar más jugadores con contratos de más de un año. Al final, es una lotería jugártela a confeccionar un equipo nuevo todos los veranos. Y también habría que acertar con el entrenador, que sea más ambcioso. Pero es lo que hay, nos hemos librado».

Por último, Joseba Carreño optaba por hacer una radiografía más amplia de la irregular temporada mirandesista. «Hemos tenido mucho jugador cedido, otra vez más, y no hemos tenido nada de suerte con las lesiones este año. No sé si habría que planificar la pretemporada de otra manera o qué ha pasado. Si continúa, esperemos que el director deportivo tenga más acierto en la elección de jugadores. El mercado de invierno ha sido un auténtico desastre, pero hoy da igual todo porque estamos muy contentos de habernos librado y de seguir en Segunda. Miranda lo merecía, Miranda ha vuelto a estar a la altura, como en todas las grandes ocasiones», valoraba.

Muchas incógnitas para el curso que viene, añadía, «no sabemos si seguirá el director deportivo, tampoco si lo hará el entrenador. La era postChema Aragón está siendo bastante dura. Veremos a ver lo que pasa, espero que al menos el director sí siga y tenga ya cosas planificadas en mente, alguna bala en la recamara».

Habrá tiempo de confeccionar la plantilla para la undécima temporada del club en Segunda. Por lo pronto, toca respirar y celebrar una salvación vital que se ha hecho de rogar hasta la última jornada, una permanencia para que el mirandesismo siga viviendo en un sueño.

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