Toda una semana por delante para pulir y asimilar conceptos

Matheus logró la segunda diana de los rojillos frente al Alcorcón tras unos movimientos 'marca de la casa' y una buena finalización. /Avelino Gómez
Matheus logró la segunda diana de los rojillos frente al Alcorcón tras unos movimientos 'marca de la casa' y una buena finalización. / Avelino Gómez

El Mirandés cerrará la próxima jornada al jugar el próximo domingo en Riazor a las 21 horas, 9 días después de abrir la que se completa hoy

ÁNGEL GARRAZA

Es lo que tiene la Liga de Fútbol Profesional, las televisiones y el calendario de Segunda División. El Mirandés pasa ahora de jugar tres partidos en seis días a no volver a competir, si se contabiliza la fecha del último choque disputado, dentro de nueve. Significativo es que al equipo rojillo le haya tocado jugar el viernes precisamente cuando había competición entre semana, pero a nadie se le escapa que es el modesto y el recién llegado, de nuevo, a la categoría de plata. Y eso trasciende a los horarios y a las audiencias. Es evidente.

Menos descanso y, sobre todo, menos tiempo para preparar el siguiente envite (al igual que el Alcorcón). Sin embargo, ahora será de los último en jugar la octava jornada del campeonato, que cerrará junto al Deportivo en Riazor el próximo domingo, 29 de septiembre, a partir de las 21 horas. El Lugo-Tenerife también se ha programado a esa hora.

«Está claro que para nosotros es mucho más fácil trabajar así, tanto para encarar el siguiente partido como para profundizar con el equipo otros aspectos más específicos», afirma Andoni Iraola. Y es que no se puede pasar por alto que hay un buen número de miembros de la plantilla que acaban de llegar, el cuerpo técnico también es nuevo y todo eso repercute en el desarrollo tanto individual como colectivo del grupo. Máxime cuando se trata de un recién ascendido, por aquello del necesario periodo para asentarse en la categoría al disponer de muchos jugadores novatos en Segunda.

Tener que afrontar tres encuentros en seis días da el tiempo justo (y ni siquiera eso) para preparar en solo uno el partido que toca. No es lo más idóneo para conjuntar las piezas y para ensayar y corregir en los entrenamientos aspectos, muchos, que aún hay que trabajar para competir en la Liga. Sobre todo defensivos, tácticos y la forma de frenar al contrario en todas las acciones a balón parado.

Es un suplicio cada vez que hay algún córner o falta –«no tenemos gente muy alta, señalaba Odei hace escasos días»–. Aunque es justo recalcar que en la última comparecencia de la escuadra de Miranda frente al Alcorcón, de haber estado algo más acertados en los últimos metros (en especial Marcos André y Guridi), en los dominios del exrojillo Dani Jiménez, el resultado habría sido otro, más beneficioso para los de Anduva porque se marraron suficientes llegadas claras como para haber sentenciado antes.

No se hizo y se pagó un elevado peaje porque a raíz de esa circunstancia se obtuvo muy poco rédito para lo que realmente merecieron. Es lo que tiene Segunda. Una división donde ya muchos futbolistas aportan calidad y en la que si se conceden regalos atrás y fallas arriba, se acaba pagando por mucho que el adversario no haya demostrado en todo el partido que sea mejor.

Pero lo cierto es que los alfareros se marcharon el viernes por la noche con un punto y dos tantos sin crear una sola oportunidad de gol en todo el encuentro, al margen claro está de las dos dianas. De hecho, Limones terminó el choque con cero paradas en su haber (dato oficial) porque los visitantes no llegaron más que en esas acciones.

Y una fue un penalti transformado después de pegar el balón en un brazo, en este caso de Kijera. Eso es mala suerte. Y la otra, en la última jugada, en el minuto 94 al romper Sergio (hizo un buen encuentro hasta esa última acción) el fuera de juego de los futbolistas contrarios.

Hay que mejorar. Jugadores y cuerpo técnico lo saben y ahora tienen nueve días por delante para hacer suyo el propósito de enmienda y para descansar más de lo que se ha hecho en la semana que hoy concluye. En una competición profesional tan exigente se acaba notando porque a pesar de que se tire de rotaciones hay muchos efectivos que llegaron en la recta final del mercado veraniego, con lo que eso conlleva en todos los sentidos.

Ahora, admite Iraola, habrá más tiempo para preparar de la mejor manera el siguiente compromiso y, principalmente, para que las piezas se vayan acoplando y para que todos asimilen conceptos y se pulan errores, sobre todo en la faceta defensiva, que tantos goles y disgustos cuestan a la hinchada mirandesista, aunque en la última cita se mejoró con respecto a la anterior.

Además, «casi todos los integrantes del equipo han disfrutado de minutos estos días, así que ahora aprovecharemos mejor el tiempo que tenemos», sostiene el míster guipuzcoano al hacer referencia al periodo que resta hasta el envite en Riazor.

Tal es así que salvo los lesionados Irazabal y Enric y, por cuestión de orden técnico, Cerrajería e Íñigo Viccente (además de Alberto, el tercer portero) el resto de los integrantes del plantel han participado en los últimos seis días durante más o menos minutos.

Mario sufre una rotura fibrilar y se perderá «algunos partidos»

El delantero se incorporó al campo en el minuto 70 para sustituir a Matheus. Mario Barco llevaba muy poco tiempo sobre el césped hasta que fruto de una transición y de una acción fortuita, cayó lesionado. No pudo permanecer mucho más en el campo porque no podía dar un paso y el entrenador había realizado ya los tres cambios. Se someterá a las correspondientes pruebas médicas, pero desde el cuerpo técnico ya se avanza que sufre una rotura fibrilar y que se perderá «algunos partidos». Todo apunta a que es de cierta consideración, no una microrrotura, siempre más rápida a la hora de proceder a la recuperación. Así que es un futbolista que se suma a la enfermería y al parte de bajas.

Sus compañeros han tenido palabras hacia él. En concreto, Álvaro Peña. «La pena es que Mario se ha lesionado, mandarle muchos ánimos desde aquí», dijo el vizcaíno.

El mediapunta mantiene que «las lesiones es lo peor que hay en el fútbol, vamos a intentar ayudarle entre todos para que pronto esté lo mejor posible y para que vuelva cuanto antes».

Enric e Irazabal son los dos efectivos de la plantilla que continúan las recuperaciones de sus respectivas dolencias.