Los jugadores del Lugo mantean a Juanfran tras salvarse después de ganar al Mirandés por 2-1 (julio, 2020). / EFE

Un rival acostumbrado al peligro en Segunda visitará Anduva el domingo

El Lugo vive cada temporada en el alambre, pero siempre saca la cabeza del pozo y consigue la permanencia en la categoría

ÁNGEL GARRAZA

El cuadro gallego que visitará Anduva dentro de dos días se encuentra en puesto de descenso a Primera RFEF, lugar en el que se ubica, y ha merodeado, a lo largo de toda la temporada. Es una posición, sin embargo, a la que está acostumbrado. Se sabe mover por la zona roja para, en la recta final del curso, sacar siempre la cabeza y conseguir la permanencia. Así ha sido durante todas estas campañas.

El Lugo acumula once consecutivas en Segunda División. Descendido el Alcorcón, es el club que más tiempo lleva de forma seguida en la categoría. Nadie suma más desde que logró el ascenso al final del curso 2011/12, al igual que el Mirandés. El cuadro albivermello lo hizo por el camino más largo que un conjunto jabato que consiguió el premio en la eliminatoria de campeones de grupo. Pero mientras el equipo de Miranda bajó y militó dos temporadas en Segunda División B, su adversario este fin de semana no sabe lo que es descender desde entonces.

Aunque a buen seguro que en la capital gallega desearían transitar por una zona más tranquila de la clasificación, no es menos cierto que se mueve como pez en el agua por la parte baja de la tabla. Ahora es antepenúltimo, plaza que conduce al tercer peldaño, pero nadie da por descartado, ni mucho menos, a este oponente. Está a seis puntos del Mirandés y a solo tres, un partido, de la Ponferradina, que es la que marca la continuidad en Segunda. Y quedan 20 encuentros por delante. Casi toda la segunda vuelta de la Liga. Experiencia tiene para vivir en el alambre.

Acabó decimosexto la pasada temporada y en la 20/21 fue decimoctavo. Marcó la permanencia después de que ganara al Rayo Vallecano por 0-1 y consiguiera la salvación de forma oficial en la última jornada. En la 19/20 terminó, de nuevo, en el puesto 16º pero logrando la permanencia después de superar al Mirandés por 2-1 en la cita que cerraba la campaña. Hasta el último duelo estuvo en peligro. Se salvó y bajó el Deportivo.

Hay más. En la 18/19 concluyó, otra vez, en el puesto decimoctavo, el último que da derecho a jugar en Segunda la temporada siguiente. Las dos anteriores a esa se dio un respiro porque fue cuando alcanzó su mejor clasificación: duodécimo, en la 17/18 y décimo, su lugar más elevado en la categoría, en la 16/17.

En sus cuatro primeras comparecencias en este tramo (jugó con anterioridad en esta división en la 1992/93) concluyó en los puestos 11º, 13º, 15º y 14º. Nunca, por lo tanto, ha terminado entre los diez primeros de la tabla. El Mirandés sí lo ha podido hacer (octavo, en la 14/15).

Habituado a la presión

No es de extrañar, por lo tanto, con esta trayectoria a modo de experiencia, que uno de sus efectivos más valiosos, el delantero centro Chris Ramos subrayara el día anterior que «tenemos equipo de sobra para mantener la categoría, si hay un grupo acostumbrado a la presión y a salvar situaciones de exigencia, es éste. Estamos convencidos de nuestras posibilidades y lo vamos a conseguir». De momento, ocupa la vigésima plaza de la clasificación.