El Mirandés B tiró de casta para superar al Ávila en la semifinal que se jugó en Almazán. / ADG

Remontada épica de los rojillos para alcanzar la final

El Mirandés B logró doblegar en la prórroga al Ávila que acabó con 4 expulsados y su próximo rival será el Tordesillas

MIGUEL ÁNGEL GARCÍA (ADG)

El Mirandés B tiró de épica para lograr el más difícil todavía y remontar en la prórroga ante un Real Ávila que cayó víctima del empuje del filial y de sus propias limitaciones físicas. Y es que los muchachos de Borja Rubiato se presentaron a la penúltima instancia de la competición con la enfermería a rebosar e inmersos en una racha muy negativa, al igual que el flamante finalista tras triunfar en la contienda disputada en tierras sorianas.

Pese a la igualdad con la que se presentaron unos y otros en el césped de Almazán, muy pronto el bando abulense encontró el camino hacia el gol. Al error de Cherta en el despeje se unió la precipitación de Durán en la cobertura para facilitar la acción de un Javi de Mesa que se lució en el amague inicial y con su disparo batió al guardameta.

El filial jabato necesitó dar la vuelta a su libreto después de encajar un tanto en el que la veteranía rival se aprovechó de la bisoñez de un equipo que, sin embargo, siguió plantando cara. Con más intensidad en los balones divididos y en los duelos individuales, los muchachos de Jonathan Prado se esforzaron en tener la pelota cerca de las inmediaciones de Christian. Por su parte, el bloque defensivo encarnado replegó metros y sumó efectivos, conscientes de la necesidad jabata de anotar un gol para llegar a la prórroga y dos dianas para superar la eliminatoria, tal y como establece la normativa del torneo.

Cerrados los espacios en el eje central, el Mirandés B abusó del descaro de Thompson como única arma ofensiva. Por ese perfil diestro llegó la ocasión más clara de la primera parte, finalizada por Olguín con un derechazo que acarició el poste. La réplica de Andrés Llorián fue inmediata y contundente con un lanzamiento de libre directo desde treinta metros que sacó en última instancia De Miguel.

En la reanudación, el once inicial del equipo rojillo se vio alterado con dos permutas que no lograron que el equipo entrase con mejor pie que el Real Ávila decidido a dejar el choque visto para sentencia. Dos zarpazos del favorito colocaron contra las cuerdas al aspirante. Primero lo intentó Tena con un disparo desviado y acto seguido fue Carlos Pascual quien cabeceó un córner. Sin embargo, no todo fueron sonrisas en la formación abulense, obligada a hacer sus tres primeros cambios por motivos físicos. Y es que el plantel de Borja Rubiato está sufriendo una plaga de lesiones que ayer vivió un nuevo capítulo.

Con excesivos parones y escaso ritmo discurrió una segunda mitad en la que Durán llegó hasta línea de fondo sin poder regalar la pelota a Ariel. Sí acertó minutos después Óscar con el control y disparo sobre giro en un saque de banda que prolongó Olguín para el delantero vallisoletano. El gol sacudió la moral de un real Ávila.

Pese a ello, la réplica llegó con presteza por parte de Víctor, que remató blando y centrado desde el punto de penalti sin sorprender a De Miguel. También la tuvo Espada con un zapatazo durísimo que se marchó desviado tras un saque de córner. Y justo antes de la prórroga fue Asier quien cazó un balón suelto en el área y descerrajó una volea que despejó Christian en la mejor acción defensiva del encuentro.

Creyó hasta el final

Con mucha fe y la necesidad de sumar otro gol para llegar a la final afrontó el equipo de Jonathan Prado una prórroga en la que Asier encontró pronto la revancha. Una cabalgada de Durán facilitó el córner en el que el futbolista vitoriano cabeceó después de burlar la marca. Como reacción necesaria, el director de la escuadra encarnada quemó las naves y a punto estuvo Rengel de cazar un balón en boca de gol justo antes de la pausa. Sin embargo, las pulsaciones elevadas jugaron una mala pasada a un Real Ávila que murió entre nervios, expulsiones –todas ellas enla prórroga–, imprecisiones y la sentencia de Guichard con todos los jugadores rivales volcados a la desesperada. El Mirandés B jugará la final contra el Tordesillas.