El Mirandés solo ganó en Anduva, de los rivales de la parte baja de la clasificación, al Amorebieta. / Garlos Gil-Roig

La relevancia del golaveraje en Segunda

La tremenda igualdad que existe en la Liga permite prever que los resultados entre rivales directos serán más importantes que nunca

ÁNGEL GARRAZA

Camino de cumplirse el primer tercio del campeonato (este próximo miércoles), los equipos de Segunda División ya van tomando posiciones. Aunque aún queda una treintena de jornadas, un mundo por delante y tiempo suficiente, por lo tanto, para que todos puedan variar el rumbo (para lo bueno y lo malo), ya se vislumbra, en líneas generales, por dónde se situará la mayoría de los conjuntos. De ahí que cobre más relevancia si cabe los emparejamientos entre rivales directos por un mismo objetivo porque la igualdad es máxima, esta temporada más que nunca. Así que los envites que debe encarar el Mirandés este domingo en Zaragoza y el próximo miércoles ante el Lugo tienen una importancia añadida porque son de 'su liga'.

El conjunto gallego siempre lo es. Ahora tiene un punto más que los rojillos mientras que el aragonés también se presenta como un adversario que persigue el mismo fin por mucho nombre que tenga: la permanencia. Porque acumula nueve temporadas consecutivas en la categoría y en algunas se ha librado del descenso no sin elevadas dosis de sufrimiento. Tras las doce primeras jornadas es el que marca la salvación con dos puntos menos que los entrenados por Lolo Escobar.

De tal manera que al valor anímico y a la posibilidad de incrementar la puntuación que tienen estos dos envites, es conveniente agregar la importancia de superar en el marcador a dos adversarios instalados en la zona baja de la tabla.

Solo hay que echar un vistazo a la clasificación para corroborar la homogeneidad que existe, en cuanto a resultados y puntos, en el segundo escalafón del fútbol profesional. Mientras por la parte alta, Almería y Eibar se postulan con el paso de las semanas en los principales candidatos a lograr el ascenso por la vía rápida, sin necesidad de tener que pasar los cruces posteriores al campeonato doméstico, entre todos los demás no se aprecian grandes diferencias.

Las distancias son mínimas. Entre el Mirandés (decimoséptimo, con 14 puntos) y el Málaga (noveno), solo hay tres puntos de separación. Nueve competidores en un partido. En un pañuelo.

Todo apunta a que al final de la Liga algunas de las metas se alcanzarán con mínimas diferencias entre unos y otros, como ya ha sucedido en muchas ocasiones en esta categoría en los últimos cursos. Un simple gol o una victoria puede suponer la gloria o el fracaso en el mes de mayo. En Segunda División, existen innumerables ejemplos.

El equipo de Anduva, en este sentido, ha ganado a otro que luchará por la salvación: al Amorebieta, por 2-0 en Anduva, pero ha caído con los otros tres que ocupan a día de hoy esas últimas posiciones. Y con los tres, perdió en Miranda: con el colista Alcorcón (1-3), el Girona y el Leganés (1-2). No es un balance positivo.

Ante dos recién ascendidos, como son el Ibiza y el Burgos, cuya máxima aspiración es continuar una campaña más en esta competición, cosechó marcadores dispares: frente a los insulares ganó a domicilio por 0-2 y contra los burgalesistas sucumbió en El Plantío por 1-0.

De tal manera que los siguientes compromisos ante blanquillos y rojiblancos en un intervalo de apenas tres días se antojan de vital importancia por muchos aspectos, también por el golaveraje con estos oponentes.