Anduva registró una muy floja asistencia de público. / avelino gómez

Sin regalo en un Anduva demasiado desangelado

El Mirandés dice adiós a la Copa tras dar la cara y merecer más premio en una óptima segunda mitad en la que se fue al ataque

ÁNGEL GARRAZA

Tuvo oportunidades para haber sacado más premio, principalmente en un segundo tiempo en el que fue, incluso, mejor que el Rayo Vallecano, pero el Mirandés se quedó sin regalo de Reyes. Se despide de la Copa en los dieciseisavos de final tras tener opciones hasta el final y ya se centrará en la Liga tras caer por 0-1 ante el equipo de Andoni Iraola en un Anduva casi vacío.

Poco más de un millar de espectadores, 1.411 según el dato facilitado por el club, se dieron cita en una asistencia muy pobre para lo que es habitual. Un estadio demasiado desangelado para tratarse de una eliminatoria copera. El empuje y los ánimos desde la grada se echaron en falta. Quizás el equipo jabato podía haber conseguido más con un estadio con más público rojillo.

Escobar planteó un partido similar al disputado ante el Zaragoza: cinco defensas, con los centrales Capellini, Anderson Arroyo y Sanchís, solo que esta vez Iago López ocupó el lateral diestro y Letic, el izquierdo. Olguín y Oriol Rey se ubicaron por dentro junto a Gelabert, éste tirado a la izquierda, Hassan, a la derecha y en punta, el último bigoleador: Marqués. Por detrás de todos ellos, el portero de la Copa, Ramón Juan.

El dominio en el primer tiempo correspondió al equipo de Primera, que contó en el once con futbolistas cualificados como Fran García, Mario Hernández y Suárez, Nteka, Bebe o Falcao como hombre más adelantado. Pronto dispuso de varias ocasiones, pero tanto Nteka como Bebé estuvieron imprecisos y lentos en el área mirandesista.

Pasaban los minutos pero no el Mirandés de su campo. Los franjirrojos eran los dueños de la pelota, si bien la defensa rojilla, tras unos primeros instantes en los que se mostró dubitativa, fue adquiriendo confianza bajo el mando de Arroyo, impecable durante toda la noche.

En el minuto 24 se contabilizó el primer acercamiento de los locales mediante un tiro de Hassan. Fue el único que ejecutó en este periodo, si se exceptúa un lanzamiento de falta de Capellini que se marchó muy alto.

La segunda mitad arrancó con una mala noticia al lesionarse Gelabert en una rodilla. Dio la sensación de que sufrió un mal giro y tras permanecer sobre el césped durante un par de minutos no pudo continuar. Habrá que esperar a lo que revela la resonancia, pero no tiene buena pinta. Riquelme entró en su lugar.

El choque se había igualado en estos segundos 45 minutos. Los visitantes no tenían ya la pelota y el Mirandés firmó la mejor ocasión del duelo hasta ese momento tras un fallo de la zaga rayista en la salida de balón. El cuero fue a Marqués y su chut, después de pegar en un defensa, se topó con el larguero. El córner posterior acabó en gol de Capellini, anulado por fuera de juego.

Cuando mejor estaba el Mirandés, sin embargo, llegó el mazazo en forma de tanto de los franjirrojos. Tras un centro desde la izquierda, Andrés ganó de cabeza la partida a la defensa rojilla para hacer el 0-1.

Para entonces, Iraola ya había movido el banquillo y quitado, entre otros, a Falcao, intrascendente en el encuentro. El tanto posibilitó que los del barrio madrileño asumieran de nuevo el control. Desde el banquillo mirandesista lo vieron y Escobar realizó tres sustituciones de una tacada al entrar Brugué, Carreira y Camello.

El primero de ellos la tuvo muy clara pero el portero Luca Zidane le adivinó la intención en el uno contra uno. Riquelme, después, probó fortuna desde lejos y el portero volvió a lucirse al desviar una pelota que se colaba en la portería. Los de Anduva habían dado un paso adelante. El exrojillo Moreno se incorporó por el Rayo para jugar los diez últimos minutos.

No hubo más acercamientos con peligro, aunque los locales lo intentaron. Los de Iraola cerraron bien y no volvieron a sufrir más llegadas. Ramón Juan se incorporó al ataque tras un saque de esquina y en el rechace, en la última jugada del partido, Iago López acabó expulsado con tarjeta roja directa al agarrar a Bebé, que se iba solo hacia una portería rojilla sin cancerbero. Adiós a la Copa en el regreso de la competición a Anduva.