Los refuerzos tiran la puerta abajo

Guridi debutó con gol en Anduva frente al Langreo en su presentación ante la afición rojilla. /X. M.
Guridi debutó con gol en Anduva frente al Langreo en su presentación ante la afición rojilla. / X. M.

Jon Guridi y Rodrigo Sanz cogen galones dentro de la plantilla mirandesista con sus primeras actuaciones en liga

TONI CABALLERO

El pasado mercado invernal trajo hasta Anduva dos incorporaciones de calidad a última hora. Jon Guridi y Rodrigo Sanz arribaron a Miranda con la intención de enriquecer a una plantilla, no demasiado extensa, que acababa de perder a tres componentes: Prieto, Rúper y Miguel Díaz. Ya entonces, se presagiaba la versatilidad que podía ofrecer Sanz dentro del sistema de bandas rojillo, mientras que Guridi llegó avalado por su calidad, su trayectoria y una sombra alargada en forma de historial de lesiones que generaba alguna que otra duda en la parroquia mirandesista.

Desde entonces, ambos jugadores no han dejado escapar ni un solo minuto para demostrar sobre el césped cuáles son sus credenciales. En el caso del centrocampista de Azpeitia, Guridi debutó a las órdenes del entrenador rojinegro, Borja Jiménez, el pasado domingo frente al Langreo. Saltó al césped de Anduva en el minuto 62 y le bastó con media hora en el tapete mirandés para ganarse a la afición rojilla. El medio exhibió su manejo del esférico así como su llegada desde la segunda línea. De esta manera llegó tu primer gol, gracias a un cabezazo tras un rechace del portero rival, que a la postre supuso los tres puntos para los locales en el choque contra los asturianos.

Su debut como jugador del Mirandés impresionó a la parroquia de Anduva, que, en un alto porcentaje, comenzó a reclamarlo para el once titular en el partido ante el Sporting B, en Mareo. Dicho y hecho, el técnico abulense introdujo un tridente inédito en la medular mirandesista el pasado domingo, tres jugadores que sacan a relucir sus mejores cualidades cuando monopolizan la posesión del balón: Bravo, Rama y el ya citado Guridi.

Si el centrocampista guipuzcoano ya había inscrito su nombre en la selecta lista de jugadores de la historia del club que anotaron un gol en su debut como rojillos, Guridi redobló la apuesta y repitió proeza ante el Sporting B. En Mareo, corría el minuto 56 cuando el vasco realizó una apertura a la banda izquierda para que Álvaro Rey, muy activo en la segunda parte, colocase cerca del área pequeña un potente centro. El esférico, tras ser rechazado por la zaga sportinguista, acabó en las botas de Guridi, que definió con un zurdazo potente al palo lejano del meta local.

Dos partidos, poco más de 120 minutos como jugador del Mirandés en liga, y dos goles en su casillero. Los mismos que sumó con la Real Sociedad B en los 6 partidos que disputó en la primera vuelta. Jon Guridi ya es una pieza importante dentro del funcionamiento del equipo dirigido por Borja Jiménez y todo hace presagiar, si las lesiones no lo evitan, que su papel puede tornarse fundamental de cara a la consecución de los objetivos marcados por el Mirandés esta temporada.

Ingredientes diferentes aporta Rodrigo Sanz al equipo. El versátil extremo debutó como rojilo en el Lasesarre de Barakaldo con una participación testimonial en los últimos ocho minutos de encuentro. Una semana más tarde, ante el Langreo, partió como titular y disfrutó de 70 minutos ante su nueva afición. Sin embargo, el pasado domingo ante el Sporting B llegó el duelo en el que pudieron vislumbrarse sus principales armas.

El de Olite Aportó entrega y verticalidad por ambas bandas, gracias a la alternancia que mantuvo con Álvaro Rey, y, pese a no estrenarse como goleador, cerca estuvo de hacerlo con un disparo que se estrelló en el poste en el minuto 57. En los minutos finales, llegó la nota negativa y tuvo que retirarse del campo por una mala caída en el hombro. Pese al broche negativo, tanto Sanz como Guridi evidenciaron que el Mirandés ha sumado dos piezas muy importantes para su funcionamiento, dos jugadores que están tirando la puerta abajo.