La reacción tuvo premio en Anduva

El Mirandés mejoró respecto a los últimos partidos como local y logró una victoria fundamental ante el Lugo en un duelo que volvió a ser un tobogán de emociones, con desenlace esta vez favorable

ÁNGEL GARRAZA

Había nervios antes del encuentro porque en todo el club eran conscientes de que se trataba de un duelo clave para el futuro del equipo. Después de dos meses de competición y cinco partidos sin vencer ante la hinchada jabata, los mirandesistas se quedaron por fin con los tres puntos en juego en Anduva, tan necesarios para coger impulso y demostrar que en casa también se puede ganar. El 3-2 final es un alivio para afrontar todo lo que llega con más motivación si cabe.

En un choque con el bloque de Escobar en liza ya se sabe que hay goles para unos y otros y que son duelos 'taquicárdicos'. Ayer no iba a ser menos, en un envite crucial ante un rival que tiene el mismo objetivo y al que había que ganar sí o sí para avanzar en confianza y para que los duelos en Miranda no se conviertan en una pesadilla.

El empuje de un equipo que ayer sí dio más como pedía su entrenador, Lolo Escobar, y que se empleó con mucha más intensidad en todas las facetas del juego y el apoyo de los poco más de 2000 espectadores que se dieron cita en las gradas contribuyeron a que esta vez sí, el marcador fue favorable a los locales, que reaccionaron a tiempo para marcar tres dianas. En esta ocasión, las dos del Lugo, que es la media que suele encajar el cuadro rojillo en Miranda, no sirvieron para dejar escapar puntos. Los gallegos siguen sin vencer en Anduva en Segunda División.

Escobar propuso el mismo once inicial que en La Romareda con la única variación de Riquelme (notable partido el suyo) por el sancionado Íñigo Vicente, que cumplía ciclo de amonestaciones. Con Álex López apretando arriba junto a Camello como variante táctica, ya vista en Zaragoza. Sin embargo, la tónica de las últimas semanas en Anduva no varió en los instantes iniciales porque en el primer acercamiento con peligro del Lugo, a través de un saque de esquina, Carrillo adelantó a los visitantes con un gol de cabeza. Era el minuto 18.

A las primeras de cambio, otra vez, el adversario se ponía por delante en el marcador. Y a balón parado. Los visitantes se aprovechaban de las debilidades de los rojillos: los centros, el balón parado y los espacios a las espaldas de los laterales.

El Mirandés, mientras tanto, estuvo cerca de atinar con la puerta contraria con sendos remates de Simón y Riquelme. A los que se unieron una vaselina de Camello y otro tiro del punta con mucha intención, que se marcharon fuera. Hubo acercamientos, pero faltaba pegada.

Llegaba con claridad, pero no se mostraba acertado cuando pisaba el área contraria. Odei se retiró lesionado en el minuto 40 y en su lugar entró Capellini para dar carpetazo a un primer periodo en el que no hubo más.

Fue nada más comenzar el segundo cuando Álex López, con un lanzamiento desde el borde del área, logró el empate tras una asistencia de Riquelme. Con casi 45 minutos por delante empezaba otro partido porque esa diana dio alas a los de Escobar.

Riquelme, a continuación, lo intentó desde lejos. Los locales salieron convencidos de la remontada. Se trataba de un compromiso muy importante por muchos motivos y todos lo sabían. También los aficionados que se dieron cita en las gradas.

Los protagonistas se empleaban con intensidad en las acciones (nada que ver con la anterior comparecencia en Anduva, donde se echó en falta esa actitud). Mejoraron de forma notable ante un oponente de 'su liga': apretaban tras pérdida, con todos, en especial Álex López, haciendo una labor importante en uno de sus mejores partidos desde que está en el equipo de Miranda. Fruto de ese trabajo Camello, con un remate cruzado, hizo el segundo para propiciar la remontada. Merecida.

Quedaban minutos por delante, si bien las sensaciones estaban siendo buenas. Después de mucho tiempo (medido en meses), los de casa se ponían por delante en Anduva. Era una gran noticia.

Pero está visto que este Mirandés es un tobogán de emociones y que la defensa en bloque no es su fuerte porque en una de las escasas aproximaciones de los gallegos, Joselu remató en el primer palo para volver a establecer la igualada.

Vuelta a empezar. Por fortuna, los de Escobar reaccionaron muy pronto porque tres minutos después, una falta a favor botada por Riquelme originó que el balón pegara en la cepa del poste para que Camello, muy atento al rechace, empujara al fondo de la red. 3-2 y 15 minutos por jugar.

Rementeria, Brugué y Marqués refrescaron el bloque en la recta final. No sucedió nada más, aunque los foráneos lo intentaron a base de pelotas colgadas al área, lo que siempre genera inquietud en las filas mirandesistas. Tres puntos muy importantes que se quedan en casa a pesar de la incertidumbre final.