Álex Martín y el visitante Nico Serrano pugnan por el esférico. / Avelino Gómez

Queda mucho trabajo por delante

Un Mirandés a medio hacer y sin conjuntar cae en la primera derrota estival ante los suplentes del Athletic

ÁNGEL GARRAZA

No hubo demasiada historia que contar. El típico partido de pretemporada en el que, además, a un equipo, al Mirandés, le faltan muchos jugadores por llegar y otros que lo acaban de hacer, aún no pueden dar todo lo que de ellos se espera porque apenas acumulan uno o dos entrenamientos con el grupo. Los suplentes y meritorios del Athletic se adjudicaron con comodidad una victoria por 0-3 ante un conjunto rojillo muy verde todavía en todos los sentidos: en número de jugadores, en conjunción, en juego, en automatismos, en físico, en prácticamente todo. El cuarto portero del cuadro bilbaíno, Padilla, ayer titular, fue un testigo más del partido. No intervino una sola vez.

Al otro lado del campo, la unidad 'B' y efectivos del filial del equipo de Primera. Sin hacer un gran esfuerzo se llevaron con facilidad el bolo estival ante una nutrida asistencia de aficionados rojiblancos, distribuidos tanto en el Fondo Norte como en General.

La presentación de los jugadores que se encuentran actualmente en la plantilla y el breve discurso pronunciado por Joseba Etxeberria en el que hizo referencia a la ilusión con la que afronta la temporada y a su ya famosa frase 'esto promete', dio paso al primer amistoso en Anduva de los cuatro, en total, programados por el Mirandés en el periodo estival. En este caso, ante un adversario que la jornada anterior jugó en Newcastle con toda su artillería. Ninguno de ellos viajó a Miranda.

Hicieron, por parte rojilla, su debut los recién llegados Barbu y Michelis, ambos centrales pero el primero de ellos se ubicó de lateral izquierdo ante la carencia de jugadores por ese lado. Dejaron una buena impresión, principalmente el griego, expeditivo y firme. Partieron en el once inicial los futbolistas del filial Nacho Castillo, que se ubicó por la banda izquierda (es centrocampista) y el también miembro del Mirandés B, Salifo, en el otro costado. El portero, esta vez, fue Ramón Juan. Una vez más, y en varias ocasiones a lo largo del amistoso, dejó patente los reflejos que tiene bajo palos. Es su principal virtud. El lateral izquierdo José Salinas acababa de llegar cedido por el Elche y aunque permaneció en el banquillo por aquello de ir entrando de forma paulatina en dinámica de grupo, no participó.

Un bolo en el que quedó claro que hay trabajo aún por hacer en un equipo que, a buen seguro, cambiará mucho en próximas semanas respecto a lo que ayer se vio. En cuanto a efectivos, posiciones de algunos y juego.

Con buena parte del bloque todavía por llegar y con un colectivo sin conjuntar, apenas se pueden sacar conclusiones de lo que se vio ayer sobre el césped. Apenas algunas pinceladas a título individual de varios efectivos. Un choque que sirvió, eso sí, para volver a Anduva más de dos meses después, para que los jugadores acumulen minutos y para poco más. Queda mucho por hacer en todos los sentidos.

Paredes y el Mirandés

Enfrente, un Athletic que se presentó con un 4-2-3-1, con Villalibre en punta, por delante de Guruzeta, y con el central Paredes, pretendido por el club rojillo, en el eje de la defensa haciendo pareja con un viejo conocido de la hinchada de Anduva: Vivian. En la entidad rojiblanca, no obstante, aún no se pronuncian sobre si Paredes puede engrosar las filas del Mirandés. Es una cuestión que valorarán en próximas fechas porque, a día de hoy, no tienen nada decidido.

De los visitantes fueron las mejores ocasiones: un cabezazo del delantero que jugó el curso pasado en el Amorebieta, bien repelido por el meta mirandesista; un tiro de lejos de Morcillo, también despejado por Ramón, quien volvió a demostrar que lo suyo son los reflejos, como así lo dejó claro tras otro chut de Guruzeta en el minuto 39. Hasta que en la siguiente jugada, tras un saque de esquina botado por Morcillo, Nolaskoain superó por alto a todos los defensas mirandesistas para hacer el 0-1. De un balón aéreo, de tan mal recuerdo en tiempos pasados, se recibió el primer tanto en contra.

No se contabilizó ninguna ocasión de un Mirandés que estuvo a merced del rival, aunque los bilbaínos tampoco es que se esmerasen en exceso. Para ellos, saberse ahora suplentes no tiene que ser plato de buen gusto.

La segunda mitad arrancó con una película similar y con el cancerbero rojillo dejando patente que en el mano a mano tiene un enorme potencial. Villalibre se quedó solo ante él y el cancerbero le birló el tanto al adivinar la intención del 'Búfalo' .

En la siguiente acción, sin embargo, no perdonó el ayer ariete de los del Botxo al rematar a placer un servicio de Capa. 0-2. Rubricó su labor con su segundo tanto, el 0-3, tras un buen zurdazo en el minuto 84.

En la segunda parte se fueron sucediendo lo cambios. Por el cuadro vizcaíno entraron Nico Serrano, Adu, Zarraga, Lekue y a falta de diez minutos Unai Vencedor, mientras que por el bando local lo hicieron Oriol Rey (por Meseguer), Durán, Rementeria a falta de 20 minutos por un 'tocado' Raúl (se retiró cojeando) y en los últimos diez se sumó Gudiño, también del filial. Es importante que no sea nada serio lo que sufre el único delantero a día de hoy que tiene disponible el Mirandés. Si ya se lesiona... No jugó José Salinas, recién llegado y cuya cesión al equipo de Anduva se anunció el sábado por la tarde.

El ritmo, como es lógico, fue decayendo. Solo alguna falta no señalada sobre el joven y voluntarioso Salifo y muy protestada desde la grada rompía algo la monotonía de un partido que no hay que olvidar se jugó el 31 de julio.

Salvo Meseguer, Raúl García de Haro y Michelis, que 'aterrizó' el día anterior, el resto de efectivos del cuadro jabato completó todo el partido. No hay más para tirar de otros futbolistas en un plantel aún escaso de miembros.

El próximo envite y último antes de que arranque la Liga será contra Osasuna también en Anduva el viernes a las 19 horas. Otro Primera División para cerrar los test veraniegos.