Pinchi consiguió el gol de la igualada. / Prensa2

Un punto más de confianza

El Mirandés tuvo que verse herido para reaccionar, y lo hizo con el empuje de Gelabert y el gol de Pinchi

MARÍA ÁNGELES CRESPO

Terminaba ayer el Mirandés el último maratón de partidos, y lo hacía midiéndose a otro de los equipos que se encuentra en horas bajas, el Ibiza. Así las cosas era el de ayer por la mañana uno de esos duelos que se califican siempre como de urgencias. No era definitivo porque aún resta mucho, pero sí muy importante para ambos. Los de Anduva llevaban acumulados cuatro de los seis puntos posibles y quería el Mirandés cerrar este ciclo con otro buen resultado para ir apuntando hacia arriba. No pudieron hacerse con la victoria –de hecho tuvieron que remar contracorriente–, pero al final de los noventa minutos los rojillos pudieron sumar un nuevo punto para acabar esta intensa semana sumando en las tres citas.

Está claro que un punto soluciona poco, que sería conveniente hacerse ya también con algún triunfo fuera de casa, pero sumar es sumar y eso sirve también para que el conjunto de la plantilla tenga más confianza en sí misma. Al final ayer el equipo tuvo fases y tras verse herido con el gol de los locales reaccionó para conseguir un esperanzador empate.

La acumulación de partidos y la consiguiente carga en los jugadores, además de las lesiones, hacían pensar en que el once de Etxeberria sería novedoso en Can Misses y al obligado cambio de Raúl Parra se le sumó el de Mraz. Por ellos entraron Juanlu y Marcos Paulo.

El choque arrancó con ritmo sí, pero lo que se veía eran idas y venidas de las dos escuadras hacia el área rival sin concreción. Se veían intenciones atacantes pero los dos equipos arrancaron el partido fallones y con muchas pérdidas de balón, así que todo se quedaba en una acumulación de buenas intenciones. Unos y otros intentaban abrir el juego por las bandas pero los centros laterales acababan en nada.

Así fueron las cosas hasta que poco después de que se cumpliera la media hora de juego llegara la jugada que pasó de ser una gran ocasión para el Mirandés a convertirse en el primer gol de los de Anquela.

Nico Serrano se fue de sus marcadores y centró al área de los baleares, pero Marcos Paulo no pudo rematar con acierto. El cuero quedó suelto y montaron los locales una contra que pilló desguarnecida a la zaga mirandesista. El centro desde la izquierda de Castel fue rematado d modo impecable, de cabeza, por Suleiman que hacía el 1-0 en el minuto 35 con el que era hasta ese momento el primer disparo de los locales entre los tres palos.

Tampoco había hecho el Mirandés más que el Ibiza en ese capítulo. De hecho el primer envío al interior del marco y que fue a las manos de Furato llegó dos minutos después con un tiro desde fuera del área de Pinchi. Hasta el descanso, poco más.

Susto y reacción

La segunda mitad comenzó con novedades ya que Etxeberria optó por dar entrada a Gelabert, que volvió a ser importante en la reacción rojilla, que llegó después de un gran susto.

El Mirandés pareció salir encogido y el Ibiza a punto estuvo de abrir brecha en el marcador en la primera jugada de la reanudación, rocambolesca. No atinó en el despeje Juanlu y el balón rozó en Bogusz y de ahí a la cepa del poste.

Tocaba espabilar y tomó el mando Gelabert para que se sintiera Oriol más libre y entre los dos organizaron al bloque rojillo que dio un paso al frente y comenzó a presionar más arriba al Ibiza que parecía conformarse con la exigua renta.

Creyó el Mirandés que podía conseguir algo más y así llegó la buena jugada combinativa que acabó convirtiéndose en el empate. Álex Martín envió en largo, Pinchi dejó pasar el cuero para que lo controlara Gelabert que vio a Salinas abierto en banda, y su pase llegó a Pinchi que apareció por sorpresa en el área. Era el minuto 58 y llegó el 1-1 que estaba mereciendo el Mirandés que buscaba con más insistencia que los locales la portería rival.

Con el marcador nuevamente en tablas los de Anduva intentaron aprovecharse de los miedos que parecieron hacerse presentes en los locales y, pese a mostrarse más expeditivos que los de Anquela, tuvieron que acabar conformándose con sumar tan solo un punto, aunque quizás mereciera algo más. En cualquier caso lo importante era cerrar este ciclo competitivo con buenas sensaciones y van siendo mejores.

No sale el Mirandés de la zona de descenso pero sí ve más cerca la opción de dejar atrás esos puestos. Ahora toca descansar el Liga y la próxima cita será en casa frente al Cartagena. Hay que hacer valer el peso de Anduva y volver a ganar.