Oriol Rey tiene en su poder el balón ante la presencia del exrojillo Näis Djouahra. / A. G.

Primer tramo de ataque sin contención

Solo en la temporada 15/16 marcó más goles (30) que ahora (28) y en la 16/17 empeoraba el registro de tantos en contra, con 35

ÁNGEL GARRAZA

El Mirandés cumple la octava temporada en Segunda División, la tercera consecutiva después del último ascenso. Un periplo que revela que en la actual campaña presenta unos números que destacan tanto en el balance ofensivo como defensivo del equipo, pero mientras unos reflejan la cara positiva del bloque, los otros ponen de manifiesto que debe mejorar en el capítulo defensivo para poder progresar en la clasificación.

Así, solo en una temporada de las ocho que contemplan su andadura en el fútbol profesional había marcado a estas alturas de campeonato, con el primer tramo de liga ya cumplido, más goles que en la 21/22: en la 15/16 anotó 30 en idéntico número de partidos. Por los 28 con los que cerró el pasado domingo la primera vuelta.

Queda claro que gol, hay. A pesar de que en algunas ocasiones (en El Toralín, sobre todo) ha habido que lamentar numerosas ocasiones, todas muy diáfanas, como para haber salido victorioso y ganado el choque.

Solo en el ejercicio 19/20 se llegó a las actuales cifras, con 28 dianas logradas. Es, actualmente, lo que ha mantenido al equipo fuera de los puestos de descenso en toda la competición. En anteriores campañas, se había llegado solo a contabilizar 17 goles a favor (12/13), 18 (la última), 19 (16/17), 21 (14/15) y 22 (13/14).

Pero la evolución que se esperaba de un conjunto tan joven y con calidad individual, a nivel técnico, ha quedado frenada por el muy deficiente trabajo defensivo que ha desarrollado todo el grupo. Porque no se trata únicamente de un problema que atañe a una sola línea, que también se ha mostrado sin contundencia.

Solo una vez el Mirandés encajó más dianas que ahora. Fue durante el curso 2016/17, cuando por aquel entonces el cuadro mirandesista había recibido 35 tantos, uno más que en la presente liga. No hace falta recordar cómo acabó aquella campaña: con el equipo en Segunda División B.

Así que la advertencia en forma de números, no ya de sensaciones, debe servir para tratar de erradicar el problema con el propósito de evitar idéntico desenlace. La afición rojilla no quiere ni pensar en ello, pero como siente al club se muestra preocupada ante tanta fragilidad exhibida en las labores de contención por parte del colectivo.

En el ejercicio 12/13, el que presentaba peores registros que ahora en puntos (solo llevaba 18, cinco menos) había recibido 25 goles, 9 menos. El mismo número de veces, también 25, tuvo que retirar el balón del fondo de su portería tras la primera vuelta del curso 13/14.

Solo llegaban a 22, doce menos, en el 14/15; a 28, en el 15/16; 29 eran los que figuraban en su haber en el 19/20 (cuando también se acusaba al grupo de defender mal, pero encajaba menos) y en la anterior solo fueron 18, prácticamente la mitad que ahora.

Solo una vez llevaba (uno) más que ahora en contra y acabó en pesadilla para todos los mirandesistas. El balance defensa/ataque deja, por lo tanto, luces y sombras, dos caras del Mirandés diametralmente opuestas en función de cuándo ataca (prevalencia que existe incluso entre los laterales, tanto por sus propias características como por el ideario futbolístico que maneja el entrenador, Lolo Escobar) y cuando debe 'guardar la ropa'.

Uno de los objetivos a partir del día 2 de enero, frente al Zaragoza, es mejorar estos números.