Bolo da indicaciones durante un entrenamiento. / el correo

Un presidente con 21 años en el cargo y el entrenador más consolidado de Segunda

Bolo cumple su cuarta temporada en la Ponferradina, a la que ascendió. Fernández Nieto es una institución en el club blanquiazul

R. C. G.

La estabilidad es una de las señas de identidad de la Ponferradina, un club que guarda muchas similitudes con el Mirandés a nivel institucional. El buen momento deportivo de los bercianos no es casual, sino fruto del trabajo de los últimos años, en los que se ha apostado por dar continuidad al mismo proyecto.

La actual es la cuarta temporada de Jon Pérez Bolo al frente del equipo, lo que le convierte en el entrenador de Segunda que más tiempo lleva en el mismo banquillo junto a Iñigo Vélez en el Amorebieta. En una categoría en la que no suele haber demasiada paciencia con los técnicos, los dos entrenadores vascos son una excepción.

Pero si hay un nombre propio que encarne el éxito de la Ponferradina es José Fernández Nieto 'Silvano', presidente desde hace más de dos décadas. Durante su mandato el club ha vivido su época dorada y se ha asentado en el fútbol profesional. En todo estos años, solo Claudio Barragán había estado tanto tiempo al frente del equipo como ahora Bolo.

Tras dirigir al Arenas de Getxo, Bolo llegó a Ponferrada para reemplazar a Carlos Terrazas, y en su primera campaña logró el ascenso a Segunda. En la división de plata, el equipo no ha dejado de crecer, y esta temporada parece dispuesto a pelear por los puestos de play off.

Como jugador, Bolo se formó en la cantera del Athletic, llegando a jugar en el primer equipo para pasar posteriormente por Osasuna y Hércules hasta recalar en el Rayo Vallecano, donde vivió su etapa más brillante en los terrenos de juego. Sus últimos años en activo militó en el Barakaldo, club en el que inició su andadura como director deportivo nada más colgar las botas. De ahí pasó al Arenas, consiguiendo el ascenso con el equipo juvenil antes de tener la oportunidad de dirigir al primer equipo. Sus buenas campañas al frente del conjunto vizcaíno llamaron la atención de la Ponferradina, entidad en la que ha confirmado que es uno de los entrenadores con más proyección del fútbol español.

Aunque su nombre estaba en la agenda de varios clubes el pasado verano. Bolo decidió seguir en El Toralín para asumir el reto de dar un paso más y no solo consolidar al club en el fútbol profesional, sino intentar la hazaña de pelear con los grandes. De momento, los bercianos son el equipo revelación y se codean sin complejos con los gallitos de la categoría.

Banquillos calientes

Muchos entrenadores de Segunda sueñan con tener el tiempo para desarrollar sus ideas del que ha dispuesto Bolo en la Ponferradina. La mayoría vive en el alambre, amenazados por los resultados. Solo hay otros técnico que haya tenido tanto crédito, Iñigo Vélez en el Amorebieta, que resiste en el cargo a pesar de que el equipo está en descenso por haber sido el artífice del milagro de ascender a Segunda.

En Las Palmas, Pepe Mel cumple su tercera campaña, pero la mayoría de entrenadores tiene pasos mucho más efímeros por los clubes.