Los precios de los abonos en el regreso a Segunda se conocerán la próxima semana

Aficionados rojillos compraron la entrada en la sede para presenciar el partido de ida de la final por el ascenso ante el Atlético Baleares. /A. G.
Aficionados rojillos compraron la entrada en la sede para presenciar el partido de ida de la final por el ascenso ante el Atlético Baleares. / A. G.

El Mirandés prevé presentar la campaña el martes o el miércoles y en breve informará sobre el acceso a Anduva ante el Athletic

ÁNGEL GARRAZA

La adaptación de un programa informático en el que se recogen por parte de la Liga las altas de los abonados y todas las cuestiones relacionadas con la campaña es lo que está retrasando que los aficionados del Mirandés puedan retirar sus respectivos abonos y conozcan los precios establecidos para el regreso del primer equipo a Segunda División. Y es que a falta de exactamente dos semanas para que arranque la competición –eso sí, los rojillos jugarán el primer encuentro de la Liga fuera de Anduva, en Vallecas–, los seguidores mirandesistas desconocen uno de los aspectos primordiales para empezar el curso: lo que deberán pagar con el fin de proceder, posteriormente, a la retirada del respectivo carné.

Es el único club de Segunda que todavía no ha facilitado los precios de los abonos ni ha arrancado realmente, de forma oficial, la campaña de abonados. Hace un par de semanas ya se emitió desde la entidad, a través de sus medios oficiales, un comunicado de prensa para solicitar paciencia a la hinchada rojilla. Si nada se tuerce finalmente, este próximo martes o miércoles se harán públicos los precios que regirán el compromiso de la afición con su equipo en la vuelta a la Liga de Fútbol Profesional.

A principios de esta semana, a modo de aperitivo, se lanzó el vídeo promocional que protagonizan dos niños con la colaboración de aficionados que, algunos de ellos, acuden de forma regular a presenciar los entrenamientos. Pero ya se subraya que, a más tardar el martes o el miércoles, la afición conocerá todos los pormenores, tanto de fechas y plazos como los puramente de índole económico, para afrontar la sexta temporada en la categoría de plata, la primera tras descender a Segunda División B y volver el pasado 30 de junio.

Desde el club sí que se ha procedido a llamar a algún abonado que ocupa asiento de Tribuna y que por mor de las obras que se ejecutan estos días en este emplazamiento deberá trasladar algunos metros su ubicación y, en este sentido, se asegura que se darán facilidades para que los seguidores rojillos puedan presenciar sin problema el partido amistoso que servirá de presentación oficial del Mirandés ante su público frente al Athletic.

Cabe recordar que este bolo tendrá lugar el próximo jueves, 8 de agosto, a las 20 horas. Se anunciará en breve, previsiblemente en las próximas horas, las medidas que se adoptarán desde la sede de Francisco Cantera ante el retraso que se ha producido en el inicio de la campaña de abonados. Podrán acudir con el nuevo abono, si es que ya está operativo y los abonados pueden retirarlo en las oficinas con antelación, o se está barajando que se pueda acceder con el documento antiguo, el de la temporada pasada, hecho que confirmarán en breve si así fuera.

El carácter singular que presenta la actual pretemporada en todo lo relacionado con el Mirandés –acerca de fichajes, movimientos y campaña de abonados, a la vez que en las obras que se acometen en Anduva– al terminar tan tarde la última competición, provoca que los responsables de la entidad en todos los departamentos deban buscar fórmulas para paliar las demoras que se están sucediendo en todas las áreas.

Al menos, en el ámbito social y en cuanto a la entrega del documento que acredita la fidelidad del seguidor, el primer partido es fuera de Miranda y no será hasta el 24 de agosto cuando se levante el telón en Anduva ante el Cádiz. Y, en el estrictamente deportivo, la Liga es tan larga que da tiempo a que se sucedan diversos picos de forma a lo largo de las 42 jornadas.

Los números de los rivales

Es un camino, la campaña de abonados, que ya están recorriendo los adversarios a los que se medirá el Mirandés. Así, el Zaragoza se aproxima a los 23.000 –se hace todavía difícil ver a este equipo en Segunda División–; el Málaga ya ha pasado de los 15.000 abonos según las últimas cifras dadas desde la Costa del Sol, al igual que otro club andaluz: el Cádiz y una entidad cuyo primer equipo está radicado en el norte: el Sporting de Gijón. Los tres ya han alcanzado los 15.000 fieles a falta de dos semanas para que comience el campeonato 2019/20.

El Racing, por su parte, iba camino de los 7.000 hace varios días y el Las Palmas había llegado a los 10.000; 8.000 reúne el Albacete, un dato muy similar al que presentan tanto Rayo Vallecano como Girona. El Almería rondaba los 7.000 y los 6.000 espera superar la Ponferradina, que empezó a dispensar los carnés el pasado día 16 de julio. Sus abonados en Segunda B tendrán el mismo precio que la campaña anterior.

Otro recién ascendido, el Fuenlabrada, superó los 2.000 abonados a mediados de julio mientras que el Extremadura ha llegado ya a los 5.000 y el Deportivo los había superado hace varias semanas. El Elche, en cambio, presenta números más modestos porque hace cinco días solo rebasaba los 4.000. Muy lejos todavía de los 13.500 del anterior curso.

En Miranda, por su parte, se opta por no dar cifras relativas al número de hinchas con abono que se pretenden para el próximo ejercicio. Todo lo que sea superar los 4.000 siempre se daría por bueno en una categoría como la Segunda División y en una ciudad que ha ido perdiendo población de forma progresiva en los últimos años.

Además, es la segunda localidad más pequeña de toda la categoría de plata –de 22–. Y por si eso no fuera suficiente, tampoco dispone en el entorno del suficiente reclamo para sumar adeptos al estar rodeada de poblaciones demasiado pequeñas como para atraer aficionados a Anduva o de capitales de provincia, cuyos primeros equipos están ya en la elite o aspiran a llegar al menos donde está el Mirandés al aparecer actualmente en un escalafón inferior.