Positivas sorpresas en el primer envite

El equipo celebrando el gol del empate. /Dani Sánchez
El equipo celebrando el gol del empate. / Dani Sánchez

El equipo mantuvo siempre la calma, fue fiel a su estilo y encontró soluciones para solventar las situaciones más problemáticas ante el potente Rayo Vallecano

MARÍA ÁNGELES CRESPO

El empate conseguido por los rojillos en su primera cita competitiva en su regreso al fútbol profesional no debe cegar a quien se pare a hacer un análisis de lo sucedido en ese partido –extraño donde los haya por todo lo que en él aconteció en la primera mitad– , eso es innegable; no se pueden echar tan pronto las campanas al vuelo, eso no se discute.

Pero lo que también sabe todo el mundo es que el fútbol se nutre de estados de ánimo y nada hay mejor en este juego para que las cosas vayan bien que arrancar con buen pie. Sumar fuera de casa tiene un gran valor – será mayor si en Anduva el Mirandés gana su partido ante el Cádiz–, y eso es lo que hicieron los de Iraola que se mostró satisfecho por lo que vio.

Al equipo le faltan ajustes para que la máquina funcione tal y como el técnico y, por qué no decirlo, los aficionados desean, pero los engranajes respondieron cuando en el duelo hubo exigencias, así que con todo el margen de mejora que aun le queda a este renovado Mirandés hay motivos para la esperanza.

Un recién llegado, un modesto, tiene siempre que tener los pies en el suelo, afrontar los retos con humildad y, apostando por un estilo propio no olvidar nunca que su fuerza está siempre en el colectivo.

Trabajar todos a una y con una convicción sin fisuras de que el camino emprendido es el que puede llevar al equipo al éxito es lo que se precisa y, visto lo visto en el partido que los de Iraola disputaron ante todo un aspirante al ascenso, parece que en ello están. Dieron el primer paso del largo, larguísimo camino, que tienen por delante en esta Liga.

El inicio fue ilusionante porque aun cuando podía pensarse que la juventud e inexperiencia de muchos de los integrantes de la plantilla podría pasar factura, ninguno de los catorce que tuvieron minutos se arredraron, más bien todo lo contrario. El equipo se mostró valiente, mantuvo la calma en todo momento, fue fiel a su estilo y encontró soluciones para solventar las situaciones más problemáticas.

Y fue aquí donde aparecieron las acciones individuales de algunos de los rojillos. El propio Iraola viene diciendo que en la configuración de su grupo está apostando por jugadores con capacidad, al margen de que tengan o no experiencia en la categoría.

La más destacada, sin duda, fue la que posibilitó que el Mirandés acabara equilibrando el marcador mediada la segunda mitad –es la que más le gustó al técnico–, el recurso del disparo lejano de Andrés acabó en un auténtico golazo. En ese momento el partido estaba un tanto atascado y había que probar fortuna. El atrevimiento acabó teniendo premio.

En lo del trabajo colectivo lo que se vio fue el compromiso, ninguno de los once que estaba sobre el césped se dedicó a pensar en que el número que lucía en la elástica tenía que determinar que su trabajo sería ofensivo o defensivo. Los puntas defendieron cuando tocó y los defensas no perdieron la oportunidad de sumarse al ataque cuando la situación del juego lo permitía. Así que estuvieron cada uno a lo suyo pero a la vez, todos a lo de todos. Esa es la filosofía que deberá mantener siempre, y no olvidar, el Mirandés.

Encontrar el once

El primer equipo rojillo estuvo integrado prácticamente al cincuenta por cierto por los conocedores de la casa y los recién llegados. Fue la primera prueba y con su rendimiento y el que todos y cada uno de los integrantes de la plantilla de en los entrenamientos es como Andoni Iraola irá haciéndose una precisa composición de lugar y empezará a establecer si en esta campaña habrá un once tipo, uno que los aficionaos acaben aprendiéndose de memoria, o si por lo que opta es por aquello de las rotaciones.

Será el tiempo el que lo dirá. Lo que está claro es que con una apuesta o con otra, lo que tendrá que conseguir el técnico es que todos, jueguen más o jueguen menos, puedan aportar y sumar.

Ya para la próxima cita, la primera en Anduva, el equipo inicial tendrá, cuando menos una modificación porque el que tendrá que descansar obligatoriamente será Carlos Julio que vio doble amonestación en Vallecas.

Sin duda esa fue la peor noticia que se produjo en el partido del estreno. Eso sí, a nadie se le escapa que contingencias como la expulsión del lateral se darán, seguro que muchas, a lo largo de la campaña, así que el equipo tendrá que estar preparado para afrontarlas. Las sensaciones transmitidas son buenas, mejorables, sí, pero buenas.