El Pucela, que pasó por encima del cuadro jabato en la ida (3-1), es el próximo oponente. / Rodrigo Jiménez

La plantilla quiere certificar «ya» la permanencia y huye de relajaciones

Al Mirandés le quedan seis partidos, cuatro ante rivales que persiguen el ascenso y el último, ante un equipo que apura sus opciones de salvación

ÁNGEL GARRAZA

El Mirandés afronta la recta final del campeonato de Segunda División con 12 puntos por encima del descenso y 11 por debajo del 'play off', con solo 18 por jugar. Así que a falta de que confirme de forma oficial la permanencia, tendría ya resuelta la temporada en cuanto a objetivos, aunque lo ideal es quedar lo más arriba posible porque eso se traduce en beneficios para todos: para los jugadores, porque siguen en el escaparate y para el club, porque obtendría más recursos económicos. El reto que tiene en mente la plantilla, en este sentido, es certificar «ya» la continuidad en Segunda División.

Podría asegurar su continuidad este próximo fin de semana si gana en Anduva al Valladolid y pierde el Amorebieta. Es un argumento que se lanza desde el vestuario para hacer hincapié en que el equipo rojillo no se dejará ir en las jornadas que restan. Es el mensaje que se ha instaurado, al margen de que apareciese un lunar en la última jornada en Lezama. No habrá relajación.

«No, porque somos gente ambiciosa, como se está viendo ahora. Es cierto que nos hemos alejado un poco de los puestos de arriba pero, a partir de ahí, lo que queremos es certificar ya, de forma matemática, la permanencia, así que no va a haber ninguna relajación», añade Carreira en una reflexión que ha hecho suya en las últimas semanas cada uno de los jugadores del plantel.

Al cuadro jabato le quedan seis enfrentamientos hasta que el fin de semana del 29 de mayo concluya el campeonato. Se da la circunstancia de que cuatro de estos adversarios tienen entre ceja y ceja lograr el salto a Primera División: el Pucela jugará en Miranda dentro de tres días; visitará al Oviedo (en 'play off' al situarse en la sexta plaza) en el estadio Carlos Tartiere, el fin de semana siguiente; después, actuará, de nuevo, a domicilio, esta vez en Las Palmas (es séptimo y quiere meterse en la fase de ascenso); a continuación, será el Ibiza el que se presente en Anduva, el único rival sin nada en juego (tiene un punto más que el Mirandés). El Girona, quinto con siete puntos más que el séptimo, será el penúltimo partido para los mirandesistas antes de recibir al Fuenlabrada, un oponente que podría estar ya descendido (está a 12 puntos de la permanencia).

Un calendario, a priori, complicado ante muchos rivales con intención de ascender. El primero, y firme candidato a lograrlo de forma directa sin tener que pasar por las eliminatorias, es el conjunto blanquivioleta este próximo domingo (16.15 horas). «Un equipo que, al igual que el resto con los que tenemos que jugar, se juega la vida. O están abajo o en puestos de play off' o luchan por el ascenso directo», así que la agenda de encuentros reúne motivación suficiente para que el bloque que dirige Joseba Etxeberria se tome muy en serio lo que falta por llegar.

«Espero un Valladolid que va a venir con todo, si bien ellos saben que nosotros en casa somos muy peligrosos, así que creo que vendrán a ganar con todo. Pero nosotros no tenemos miedo a nada ahora mismo, como ha quedado demostrado en los partidos que hemos jugado», sostiene el lateral diestro del Mirandés.