Más pérdidas y menos recuperaciones en la última cita

Á. G.

Es uno de los factores que explica el resultado final ante el Alcorcón. La derrota se produjo por una serie de circunstancias, tales como la inexperiencia, la falta de ideas en posiciones ofensivas, el balón parado del rival, así como en la toma de decisiones durante el propio choque: el Mirandés protagonizó más pérdidas de balón que su rival.

Contabilizó 137, por 126 los alfareros. Quiso jugar demasiado por dentro en lugar de hacerlo con más profusión por los costados y la red que tejió Anquela en la medular impidió cualquier evolución con el balón. Solo las arrancadas de Hassan llevaron peligro, principalmente en el primer tiempo (fueron constantes las ayudas en el Alcorcón por el costado derecho tras el descanso), además de una jugada de Íñigo Vicente. El gol a favor llegó como consecuencia de una pifia del portero visitante, Dani Jiménez y por la fe de Camello en presionar (destacable su actitud), pero no por una acción elaborada por el equipo.

Y después, en el segundo tiempo, las ocasiones se contabilizaron a través de disparos más lejanos a cargo de Meseguer y Gelabert. Tampoco hubo más en ese sentido.

Junto a las pérdidas se reflejó, asimismo, un menor número de recuperaciones: solo 51, por 62 las que llevaron a cabo los futbolistas foráneos.

El jugador murciano es uno de los baluartes del equipo en este tipo de acciones, pero no disputó los últimos 20 minutos del partido al ser expulsado por doble tarjeta amarilla, de ahí que el Mirandés perdiera a su pieza fundamental a la hora de robar balones al contrario, un rival que en fases del encuentro (no en la recta final) tuvo más la pelota en su poder que el cuadro rojillo.

Una plantilla que ayer realizó una sesión de recuperación (los que más minutos jugaron el sábado) en el campo 2 de los anexos, mientras que el resto del grupo efectuó un entrenamiento más intenso.