Anderson frena a Carrillo en un lance del choque ante el Lugo, el último que acabó con victoria del Mirandés en Anduva (3-2) en la primera jornada del mes de noviembre. / avelino gómez

El partido que hay que ganar

El Mirandés recibe al joven Sanse, al que aventaja en solo tres puntos, para ampliar la renta, su confianza y tranquilidad

ÁNGEL GARRAZA

El calificativo de final se ha extendido para emplearlo no solo cuando se hace referencia a los últimos encuentros de una competición, los decisivos porque ya no hay vuelta atrás, sino también para los que pueden marcar un antes y un después en el devenir de un equipo. Bien es cierto que después del duelo de esta noche en Anduva (21 horas) aún quedarán 22 jornadas por delante, de ahí que aunque el Mirandés-Real Sociedad B no vaya a ser, ni mucho menos, definitivo a nadie se le escapa que es de vital importancia para ambos conjuntos. Por puntos y por el estado anímico.

En este caso, para un Mirandés que, de perder y en función del resultado, podría caer a zona de descenso por primera vez en mucho tiempo. Ni en la actual ni en la anterior campaña pisó ese terreno del que todos quieren huir. El Sanse igualaría a los rojillos en puntuación.

Claro que de vencer los locales, conllevaría el efecto contrario. «Un cambio de dinámica», resalta el técnico Lolo Escobar y, asimismo, irse al parón de Navidad más tranquilos, como él reconocía.

En definitiva, es el partido que hay que ganar. El que no se puede escapar (los visitantes llegarán con idéntica mentalidad para poder respirar en la tabla porque ven en Anduva una ocasión para relanzarse). Además de buenas sensaciones (los rojillos las transmitieron en El Toralín) se trata de sumar puntos. El fútbol no vive de merecimientos sino de acumular puntos. Y en ese apartado, tanto uno como otro conjunto presentan un déficit en sus cuentas, de tal manera que este lunes es el día en el que se han propuesto revertir sus rachas. Porque es el choque más inmediato y por las escasas diferencias que existen entre los contendientes.

Los mirandesistas solo han sumado dos puntos de los últimos 15 y en este tramo de competición sería el penúltimo equipo de Segunda. Al menos, en puntuación. Además, únicamente han vencido en tres encuentros en Miranda de los diez disputados y si se quiere aferrar a la permanencia no debe dejar escapar más oportunidades, principalmente ante rivales directos, a los que debe intentar superar. Hoy, a un Sanse que presenta muchas similitudes al tratarse de dos escuadras de perfiles muy parecidos. El filial donostiarra es todavía más joven, así que esta vez la veteranía del oponente no servirá de excusa.

El preparador rojillo tiene la baja ya conocida de Simón Moreno. Letic ha empezado a tocar balón en los últimos días y figura en la lista que este domingo se facilitó desde el club, pero no está aún para jugar al margen de que por delante de él en el lateral izquierdo está Imanol García de Albéniz. Todos los demás futbolistas están convocados en una lista en la que continúan Olguín y Sanchís, ambos del B. No se prevén excesivas modificaciones en el once tipo de Escobar en las últimas semanas.

Turrientes, ayer en Sevilla

El filial txuri urdin, por su parte, recupera al central Arambarri, tal y como confirmó su entrenador, Xabi Alonso, quien ayer no hizo pública aún la convocatoria. Turrientes, en dinámica del primer equipo, viajó y jugó en Sevilla al estar convocado frente al Betis en el duelo de los 'mayores'.

El árbitro designado para dirigir la contienda es Caparrós Hernández, adscrito al comité valenciano, que se estrena esta campaña en la categoría de plata pero con el que el Mirandés se ha quedado con los tres puntos en juego las dos ocasiones que este colegiado de 31 años ha sido el juez del duelo: debutó en Anduva con el Amorebieta como visitante, con el resultado de 2-0 a favor de los locales y dos cartulinas amarillas y, posteriormente, pitó a los rojillos en Ibiza, donde también se dio un resultado positivo al vencer por 0-2, choque en el que mostró seis tarjetas.