José Ramón Urbina es uno de los dos mirandesas que ha estado al frente de ambas instituciones. / A. G.

«Es un orgullo haber sido presidentes del Mirandés y de la Cofradía»

Victoriano Aguirrebeña y José Ramón Urbina, los únicos mirandeses que han dirigido los dos emblemas de la ciudad, repasan sus vivencias

ÁNGEL GARRAZA

La estrecha relación que existe entre San Juan del Monte y el Mirandés no se circunscribe a los terrenos de juego. Dos mirandeses han tenido el honor de presidir ambas instituciones tan queridas por la ciudadanía: Victoriano Aguirrebeña y José Ramón Urbina.

Vitín fue el presidente del Mirandés desde 1974 a 1980. Relevó a Modesto Gómez de Cadiñanos. Y de la Cofradía sanjuanera hasta 2005 (tras el periodo de Susana Sadornil), cuando entonces los mandatos solo tenían una vigencia de dos años.

Es cómo preguntar ¿a quién quieres más, a papá o a mamá? A los dos por igual. «Son cosas distintas, generan sentimientos muy hondos, muy arraigados, muy entrañables para mí», admite mientras atiende amablemente a EL CORREO.

Confiesa que es «un orgullo total para un mirandés ser presidente de ambas instituciones. Lo llevas muy dentro. San Juan del Monte te pone los pelos de punta en cuanto escuchas la primera charanga. Y el Mirandés lo vives todo el año».

Se muestra «orgulloso de haber modernizado la sede de la Cofradía, de hacer la Fundación, profesionalizar la junta, acometer una organización seria, dotar a la oficina de servicios, desde la contratación de su empleada hasta el último ordenador». Quisieron dar un impulso a los actos, popularizar más la fiesta, «más participación del pueblo, que es lo que entiendo tiene que ser. La Cofradía es de todos».

Este mirandés ha regresado estos días, «cuando oigo un cohete vengo, aunque a mi edad me cuesta un poco más. Tengo 87 y ya las piernas no responden», aunque siempre verá «el ambiente festivo. No puedes evitarlo. Lo llevas dentro».

Aguirrebeña cedió el testigo de la organización sanjuanera precisamente a Urbina, quien al igual que él ha compartido la responsabilidad de dirigir club y Cofradía. En la entidad jabata lo hizo en la temporada 1987/88 y en la sanjuanera entre 2005 y 2008. Es sanjuanero activo como miembro de Los Dandys.

«Cuando coges al Mirandés es lo máximo y después, la Cofradía... Son tan grandes que es una satisfacción haber estado en las dos instituciones más queridas de la ciudad respetando a las demás», subraya Urbina, quien modificó los estatutos sanjuaneros para que los mandatos fueran de cuatro años.

Cogió al Mirandés en 1987, «en una época difícil. Estábamos en el grupo de Mallorca y Barcelona en Segunda B y aunque bajamos por muy poco, saneamos el club. Dejamos un superávit superior a los 3 millones», recuerda.

En la Cofradía, «hicimos la reforma de las casetas al declarar zona de esparcimiento el monte y una normativa para limitar el número de cuadrillas».