El control para llevar la mascarilla en Anduva es constante durante todo el partido. / Avelino gómez

Misma obligación, desigual cumplimiento

Mientras en Anduva las medidas de seguridad son rigurosas y se acatan por la afición, en otros estadios de la categoría no se sigue el protocolo

ÁNGEL GARRAZA

El equipo y parte de la afición se quedaron con ganas de poder celebrar de forma conjunta el último triunfo obtenido en Anduva. El popular intercambio final de aplausos entre el público y los jugadores no se produjo en esta ocasión. A través de la megafonía se insistió en varias ocasiones que, por motivos de seguridad a causa del coronavirus, se tenía que posponer para el futuro y aunque los futbolistas se encaminaron a protagonizar ese acto en el que interactúan con su hinchada, representantes del club les recordaron, a pie de campo, que no podía llevarse a cabo. Por la pandemia y, asimismo, para evitar sustos en forma de sanciones u otro tipo de acciones.

No ocurrió lo mismo en otros estadios de la categoría donde , con independencia de la comunidad autónoma en la que están radicados, entre otros actos hubo cabida para alguno similar al que tanto el Mirandés como su público llevan compartiendo las últimas temporadas. Sorprende que ante, se supone, las mismas obligaciones, los cumplimientos sean desiguales.

También se ha puesto de manifiesto por parte de espectadores rojillos el estricto control para hacer uso de la mascarilla. Una medida lógica, por otra parte, en términos de salud, que nadie discute. Al más mínimo movimiento en la cara para bajársela hay alguien de seguridad que aparece recordando que hay que llevarla puesta en las condiciones debidas. No obstante, las imágenes de televisión revelan que en otros recintos de Segunda División también existe un cumplimiento muy desigual en este capítulo.

O respecto a la distancia de seguridad. Escrupulosa en Anduva para no saltarse las normas estipuladas, hasta el punto de que ha habido aficionados que se han tenido que reubicar en el fondo norte, el descubierto y el destinado, en principio, para las aficiones visitantes cuando su localidad pertenece a otra ubicación del campo.

Tampoco en otras instalaciones se cumple este requisito a rajatabla porque la aglomeración es la nota predominante en determinadas zonas del estadio, donde hay masificación de hinchas en algunos sectores.

No se pueden introducir en Anduva objetos de animación y así se recoge en el catálogo de medidas, el código de conducta, que cada abonado ha recibido en mano. Sin embargo, no ocurre lo mismo en otras localidades, donde sí se aprecia la existencia de este tipo de herramientas (banderas y bombos). Sorprende.

El siguiente encuentro, dentro de tres días, tendrá lugar de nuevo en Anduva, donde al margen de estas circunstancias reseñadas los protagonistas desearían jugar siempre. «Ojalá fuesen todos los partidos aquí», subrayan futbolistas y técnicos rojillos.