Los rojillos encajan 1,63 goles por partido, una losa demasiado grande a la hora de intentar rescatar puntos cuando anotas una media de 1,35 goles por cada encuentro. / avelino gómez

Una mochila pesada que continúa lastrando

El Mirandés continúa como el segundo equipo más goleado de la categoría, con 31 goles encajados, flaqueza que acentúa con la falta de puntería en ataque

TONI CABALLERO

Se entiende como bucle un rizo de cabello en forma helicoidal o, si atendemos al ámbito de la programación informática, una secuencia de instrucciones de código que se ejecuta repetidas veces hasta que la condición asignada a dicho bucle deja de cumplirse. Un bucle, a nivel personal, entraña la repetición de situaciones o acciones en secuencia circular, como el citado rizo, provocando la sensación propia de un laberinto sin salida.Así, el Mirandés parece vivir en un bucle desde hace varias jornadas, ya que, a pesar de las distintas probaturas y la variación de la ruta, acaba repitiendo errores similares que desembocan en idénticos resultados.

La derrota cosechada en el Toralín, por 2 tantos a 1, ha dejado una miscelánea de sensaciones en la parroquia mirandesista, que ve como su equipo se encuentra al borde del abismo, en la decimoctava plaza de la tabla clasificatoria, con solo 20 puntos. Pese a la caída en tierras bercianas, el cuadro de Lolo Escobar completó uno de los partidos más vistosos en lo que va de curso y enganchó a la afición, que acabó desesperada ante la falta de puntería de los suyos.

En esta línea, tras 19 jornadas de la Liga SmartBank, los rojillos son, con 31 goles en contra, el segundo equipo más goleado de la división de plata del fútbol nacional sólo por detrás del colista, el Alcorcón (38 en contra). El conjunto de Anduva encaja 1,65 goles por encuentro, un promedio muy difícil de contrarrestar, más aún cuando anotas una media de 1.36 goles por encuentro liguero.

La endeblez defensiva y la falta de puntería en ataque son dos de los pesados elementos que el Mirandés carga en la mochila desde principio de temporada. El equipo ha sumado sólo 2 victorias en las últimos 10 jornadas ligueras, si bien es cierto que el pasado domingo generó ocasiones como para haberse llevado incluso los 3 puntos de Ponferrada.

Con el entrenador mirandesista, Lolo Escobar, en el centro del debate (promedia 1,05 puntos por partido desde que llegó a la ciudad), las buenas sensaciones no bastarán en el vital encuentro del próximo lunes frente a la Real Sociedad B, rival directo por la permanencia. Los jabatos deberán emular la producción ofensiva desarrollada en El Toralín, donde protagonizaron 16 remates (5 de ellos a puerta), se hicieron con el 61% de la posesión en calidad de visitante y botaron hasta 11 saques de esquina; pero también tendrán que mejorar la solidez defensiva. Y es que, según las estadísticas del pasado domingo, los rojillos encajaron 2 goles en 6 disparos de los bercianos, y Raúl Lizoain no registró ninguna parada en todo el encuentro.

Asimismo, en pos de mejorar la cosecha de puntos mirandesista (6 de los últimos 21), el cuadro trabajara esta la semana para mejorar su acierto cara a puerta. En lo que va de campaña, el Mirandés ha disparado en 182 ocasiones, 92 de las mismas entre los tres palos. Dos conclusiones claras se desprenden de estos guarismos: los rojillos encuentran portería la mitad de las veces que prueban suerte; por otra parte, necesitan hasta 3,5 tiros a puerta, y 7 en total, para poder perforar la red del conjunto rival. Este dato evidencia tanto que el equipo produce ocasiones de sobra para llevarse los partidos, así se pudo ver en Ponferrada, como que perdona demasiado a sus rivales. También hay que tener en cuenta que ha estrellado 6 disparos en el poste a lo largo de la competición doméstica.

De esta manera, si ambos elementos coinciden en la mochila rojilla, los partidos presentan un handicap inicial considerable para los de Anduva, que sufren para materializar sus numerosas ocasiones y saben que, en este momento de la temporada, blindar su portería se antoja prácticamente un quimera. De hecho, sólo ha acabado 3 encuentros con la puerta a 0 de los 19 que ha disputado, un 16% de las jornadas.

Habitualmente, el buen juego de un equipo se acaba imponiendo a la falta de puntería o lo errores puntuales que puedan cometer los jugadores. Sin embargo, el choque del próximo lunes ante la Real Sociedad en Anduva se erige como un partido visagra, que puede ofrecer un respiro vital al equipo y la confirmación de su apuesta futbolística, pero también la caída por primera vez a puestos de descenso y una inundación de dudas en la ciudad. El camino iniciado en El Toralín puede ser el indicado para derrotar al filial donostiarra siempre y cuando el equipo comience a desprenderse de las pesada carga que lleva en la mochila.