De cabeza, así marcó el gol del empate Marqués. / Prensa2

El Mirandés tuteó al líder

Un gol anulado por un fuera de juego milimétrico y un penaltito impidieron a los de Anduva conseguir algo más que el valioso empate

MARÍA ÁNGELES CRESPO

El Mirandés visitaba al Eibar, y lo hacía con la clara intención de asaltar el complicado Ipurúa para acrecentar su buena racha. Eran hasta el momento tres las victorias consecutivas logradas por los pupilos de Etxeberría, y los rojillos querían volver a saborear una victoria fuera de su feudo. Sin duda no había mejor escenario para intentarlo que la casa del líder que no tiene en mente otra cosa que la de regresar a Primera por la vía rápida, y a punto estuvieron de lograr el objetivo;la anulación de un gol por un fuera de juego que dificilmente ve el ojo humano, y la señalización de un dudoso penalti en contra, acabaron dejando al Mirandés con la miel en los labios. Logró, eso sí, tutear en el mismísimo Ipurúa al líder y regresar con un valiosísimo punto.

El Mirandés saltó al terreno de juego como viene haciéndolo en las últimas jornadas, convencido de que lo que toca es imponer su estilo esté enfrente quien esté. Mostraron los de Etxeberria un juego alegre y combinativo que si tenía un pero era que no acababa de certificarse con claras ocasiones. Eso sí, si alguien parecía que iba a poder abrir la lata ese era el Mirandés, que se estaba encontrando muy cómodo y no permitía a los de Garitano demostrar que el Eibar es el líder de la categoría;los rojillos les tutearon y fueron los primeros en tener claras opciones de anotar.

Una vez cumplida la media hora de un partido que estaba resultando entretenido para los espectadores porque nadie especulaba, los rojillos empezaron a enseñar sus garras. Meseguer obligó a lucirse a Camarero, que poco después le quitó la opción de disparo a Brugué.

Estas oportunidades fueron la antesala del primer alegrón para el equipo y los casi quinientos aficionados rojillos que les acompañaron ayer; una explosión de alegría que se vino abajo como un suflé después de que tras la intervención del VAR el colegiado, el navarro Galech Apezteguía, anulara el gol que había marcado Riquelme después de una gran jugada con Iñigo Vicente. El fuera de juego era milimétrico, pero existía y el gol rojillo no subió al marcador en el minuto 33.

El susto espoleó a los locales que a partir de ese momento empezaron a mostrarse algo más dominadores. Se equilibraron las fuerzas, pero quien tuvo la opción de abrir el marcador en la última jugada del primer tiempo fue otra vez el Mirandés, En esta ocasión tras un saque de esquina Iñigo Vicente hizo alarde de su técnica con una vaselina que superó al guardameta armero pero se estrelló en el travesaño.

El partido seguía vivo y el Eibar agradeció que llegara el descanso para poder poner en orden sus ideas. No conseguían los de Garitano doblegar a los rojillos pese a estar en su casa. De hecho era el Mirandés quien parecía sentirse más cómodo.

Bofetada

Tras la vuelta de los vestuarios y sin que hubieran pasado dos minutos llegó la jugada polémica. El colegiado señaló como penalti una dudosísima acción en la que estuvo implicado involuntariamente Álex López. El encargado de lanzar la pena máxima y poner por delante al Eibar fue Stoichkov, hasta ese momento inadvertido. Lograba el equipo de Garitano ponerse por delante en el marcador y eso, en función de los méritos que habían hecho unos y otos hasta el momento no dejó de ser una bofetada para los rojilos. No merecían ir por detrás en el marcador y había que ver cómo reaccionarían, y no hubo que esperar mucho tya que en la jugada inmediatamente posterior Camello a punto estuvo de devolver las tablas al marcador.

Quedaba partido y lo cierto es que la experiencia dl Eibar para manejarse en situaciones conmo la que se le presentó, con una ventaja mínima, hacía pensar que el Mirandés iba a tener que luchar con todas sus fuerzas para obtener algo positivo; y luchó convencido todo el bloque de que podía mejorarse el resultado que en ese momento se reflejaba en el electrónico.

Refrescó el técnico el bloque atacante y el cambio dio sus frutos. Marqués, que saltó al terreno de juego en el minuto 67, avisó de sus intenciones en el minuto 75. Tras un centro de Imanol cabeceó alto, y dos minutos después fue cuando atinó. Un saque de esquina botado por Riquelme sirvió para que se anticipara a toda la defensa y con un espléndido testarazo lograra el que a la postre fue el definitivo empate a uno.

El gol escoció a los locales que por mediación de Aketxe obligaron a lucirse a Lizoain en el tramo final. Estuvo el guardameta acertado y el Mirandés logró lo que merecía. Que siga la racha.