El Mirandés sigue adelante con la demanda contra Cervero al no pagar el ariete los 250.000 euros

Juan Miguel García Noceda, José Luis Rueda y Alfredo de Miguel. /A. GÓMEZ
Juan Miguel García Noceda, José Luis Rueda y Alfredo de Miguel. / A. GÓMEZ

El club le dio un plazo de cinco días para hacer efectivo el importe de su cláusula de rescisión, al entender que «había forzado su salida», que el jugador no abonó

El presidente del Mirandés, Alfredo de Miguel, anunció el pasado día 7 de septiembre las medidas que había aprobado el consejo contra Diego Cervero. Le dio un plazo de cinco días para abonar el importe estipulado en su cláusula de rescisión, 250.000 euros, por entender que el delantero centro había forzado su salida del club para no tener que abonarla. Una vez transcurrido ese periodo, ni el ariete ni otra persona en su nombre han hecho efectivo el pago, de ahí que desde la entidad se siga adelante con la demanda planteada, tal y como se confirma desde la sede de Francisco Cantera.

Así que dos son las denuncias propuestas en este contencioso que mantienen el máximo goleador del equipo rojillo y del Grupo II la campaña anterior (ahora enrolado en las filas del Burgos, con quien ha jugado ya varios encuentros) y el Mirandés. Por una parte, figura la denuncia del club y, por otra, la del ovetense que comunicó en días pasados su intención de ir al juzgado al asegurar que se trató de un despido improcedente y que, por lo tanto, entiende que debe restablecer su honor.

El máximo responsable de la entidad mirandesista confirmó que el jueves, 6 de septiembre, le enviaron un burofax al ariete para reclamarle los 250.000 euros que se recogen como pago obligatorio si se iba del equipo antes de que cumpliese el contrato porque «el club entiende que lo que ha ocurrido aquí es que ha provocado de manera deliberada su despido con el fin de liberarse de la cláusula de rescisión».

De ahí que se le envió el siguiente texto para reclamar este pago: «El motivo de la presente es comunicarle que el consejo de administración del Club Deportivo Mirandés ha acordado iniciar las acciones legales que le asisten para reclamarle los daños y perjuicios que le han sido ocasionados por su actuación premeditada, que ha provocado su reciente despido disciplinario, cuyo único propósito era el de extinguir por su sola voluntad el contrato de trabajo que le ligaba al club y evitar así la aplicación de la cláusula de rescisión prevista en dicho contrato. Los daños y perjuicios se cuantifican en dicho importe de la cláusula para lo que el Mirandés le confiere un plazo de cinco días para su abono y así evitar el procedimiento judicial, advirtiendo que en caso de desatender este requerimiento de pago se iniciarán las acciones judiciales para su reclamación». Remitieron, asimismo, una copia de este escrito al Burgos, su club cuando ya se puso en conocimiento de los aficionados rojillos estas medidas.

El tiempo ha transcurrido, no ha aportado el citado importe y desde la entidad se corrobora que se ha seguido adelante con las acciones encaminadas a verse las caras, ambas partes, en los tribunales.

Siempre según el Mirandés, «el día 14 comienzan los acontecimientos. «En la sesión de entrenamiento, y en presencia de sus compañeros, hay un rifirrafe con el entrenador, de indisciplina y de falta de respeto muy grave del jugador. Hay testigos. Le dijo, literalmente, que 'las cosas no son como tú digas' y en voz alta empezó a gritar 'viva el franquismo', etcétera, en clara alusión a la medida que había tomado el entrenador». Eso –continuó De Miguel– «nos parece un amotinamiento, máxime cuando fue en presencia de la plantilla; ejerce una influencia muy negativa en todo el equipo».

El día 17 de agosto, Cervero se personó en el vestuario y le espetó al entrenador «estamos en guerra, esto es la guerra, a ver quién sale vencedor, mi único objetivo aquí es que te echen y que salgas antes que yo».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos