El Mirandés pierde puntos y la corta plantilla se desgasta más por no sentenciar los partidos

El equipo acabó resignado tras el gol encajado en el último minuto del anterior duelo. /A. G.
El equipo acabó resignado tras el gol encajado en el último minuto del anterior duelo. / A. G.

El equipo rojillo genera suficiente juego y ocasiones de gol como para llevar más puntuación de la que acumula tras 28 jornadas

ÁNGEL GARRAZA

«Si tuviéramos más acierto de cara a gol iríamos primeros», manifestaba hace unas semanas Yanis. Los últimos resultados y partidos, principalmente el anterior en Anduva ante el Bilbao Athletic, corroboran esta afirmación. Pero, además, dada la actual situación del equipo, con lesionados y tocados en una plantilla corta de efectivos y que está inmersa en dos competiciones, no finiquitar el duelo antes del final, cuando se puede hacer porque el Mirandés muestra sobre el césped que es superior al rival, origina siempre un mayor desgaste en un bloque que actualmente está escaso de componentes. Ahora, más que nunca.

Borja Jiménez, el primero que sabe que es una cuestión a enmendar para aspirar al objetivo – «hay que analizarlo», reconocía tras la cita del domingo- tenía cuatro bajas para este encuentro. Cuatro ausencias, por lesión o sanción federativa, en un plantel de solo 20 futbolistas. Tuvo que llamar a dos jugadores del filial, líder de su grupo de Regional Aficionados para completar la convocatoria. El Mirandés fue mucho mejor que su oponente y dispuso de claras ocasiones de gol en la primera parte y también en la segunda para haber casi finiquitado el duelo mucho antes del final ante el peor visitante de la categoría. Pero no lo hizo. Y lo pagó. Con menos puntos y más desgaste.

Ante un rival con mucho poderío ofensivo pero que solo llevaba cinco puntos en los 13 partidos que había jugado a domicilio. Dejó vivo a un filial que algo tiene, por lo tanto, fuera de Lezama para puntuar tan poco. Los rojillos no cerraron el duelo –a punto estuvo de ocurrir lo mismo ante el Calahorra, pero los riojanos se quedaron con nueve futbolistas en el campo y eso permitió presenciar dos tantos más– y la acumulación de fatiga aumenta para todos. De hecho, Hugo Rama se retiró antes del final el pasado fin de semana a causa de un mareo, no se pudo rotar a jugadores como el entrenador hubiese querido y para colmo, el adversario empató en el 90.

Las desventajas se multiplican por no sentenciar cuando se tiene la oportunidad. A pesar de ser superior a su rival en la primera mitad, de disponer de ocasiones de gol también en la segunda, los visitantes se fueron con un punto. El Mirandés genera suficiente juego y ocasiones de gol como para llevar más de los 55 que acumula a falta de diez compromisos para que expire el campeonato de la regularidad.

Ya sea por falta de concentración, por desconexión, poca intensidad a causa del exceso de confianza, algunas veces, o por demasiado ímpetu, en otras, por el perfil de jugador y la juventud de algunos de ellos o por erróneas decisiones individuales, lo cierto es que el Mirandés tiene problemas para cerrar los partidos, para sentenciar a pesar de merecerlo.

No es un problema de ser inferior al contrario. Algo que, en ese caso, sería comprensible. Se traduciría en resignación. Pero es que ocurre todo lo contrario. Se echa al traste el trabajo de la semana en la preparación y el que se realiza durante el partido como consecuencia de las malas decisiones: fallar ocasiones claras, no aprovechar la superioridad numérica en las llegadas al área rival, no parar el encuentro cuando hay que hacerlo...

«Hay que trabajar para seguir evolucionando», reconocía el técnico Jiménez al hacer referencia a que el bloque debe corregir esta situación para mantener intacto el objetivo deseado. En una fase de ascenso y con equipos, en teoría, de más calidad que muchos de los ahora adversarios en el grupo segundo, no estar atinados cuando se tiene la ocasión y es mejor que el contrario pero lo deja vivo podría ser irremediable en una eliminatoria.

«Hay que quedarse con lo bueno, que es bastante, que hace el equipo», apunta Jiménez. De ahí que la pérdida de puntos en los instantes finales, un hecho que ya se ha repetido en varias ocasiones a lo largo de esta temporada, duela más a la hinchada mirandesista, que es perfectamente consciente de que su equipo podría llevar más puntos de los que ahora tiene. Tanto por juego como por llegadas.

También ha logrado victorias en la recta final de otros envites, pero la situación es distinta porque entonces iba a remolque en el marcador y buscaba la remontada y los tres puntos que ha terminado consiguiendo en algunas ocasiones cuando el partido tocaba a su fin.

Diez jornadas restan de liga más las eliminatorias de la fase de ascenso para que el plantel evolucione en la forma de cerrar los encuentros y aproveche la superioridad que exhibe en muchas fases de los partidos.