Íñigo Vicente jugó los últimos 20 minutos del último encuentro. / a. gómez

El Mirandés logró más de la mitad de sus 23 goles en el último cuarto de hora

Consiguió 12 tantos en los últimos 15 minutos y 14, en las segundas partes de los 16 encuentros de liga ya disputados esta campaña

ÁNGEL GARRAZA

Son cifras que sirven para confirmar que el conjunto rojillo es un bloque de segundas partes, lo que siempre conlleva su riesgo para poder sacar los resultados adelante. Está visto que quien da primero en Segunda División tiene mucho ganado porque es complicado remontar, que es a lo que está obligado casi siempre el bloque de Lolo Escobar. Un total de 14 de los 23 tantos que ha marcado, el 61% del total, los ha conseguido en los segundos tiempos.

Doce los logró en el último cuarto de hora, que es cuando más aprieta a sus adversarios, si bien en ocasiones la reacción llega tarde. Anotó, en los compases finales, uno ante Amorebieta, Sporting, Las Palmas, Girona, Almería, Zaragoza, Lugo y Valladolid; los dos contra el Tenerife y otros dos contra el Eibar.

Esas dianas le han reportado 7 puntos de los 24 que se pusieron en juego en esos 8 choques; menos de un tercio de la puntuación ha podido lograr apretando en los instantes finales: el triunfo en el Heliodoro Rodríguez López; el que obtuvo ante el Lugo en Miranda –de no haber logrado ese último gol habría contabilizado solo uno– y los empates en Zaragoza y frente al Eibar. Solo 9 de los 23 los ha anotado en los primeros 45 minutos. La única vez que se destapó en ese periodo fue frente al Las Palmas.

Este pasado fin de semana se quedó sin ver puerta. Es el tercer partido de los 16 que ya son historia que no acierta con la portería del rival. Con anterioridad, acabó con el mismo dígito con el que empezó, el 0, en La Rosaleda ante el Málaga y en El Plantío contra el Burgos. En todos los demás envites ha marcado algún gol.

Ni Camello ni Íñigo Vicente (solo jugó los últimos 20 minutos) partieron en la alineación contra el cuadro oscense. Son los más realizadores de la plantilla al sumar cinco tantos cada uno.

Camello/Marqués

«Camello es muy difícil de suplir porque te da mucho: tiene gol, asiste y además hace un trabajo importante», sostiene Escobar al dejar claro que Marqués, que pasó inadvertido en el último duelo, tiene unas características muy diferentes a las del futbolista cedido por el Atlético de Madrid. Este es el primero que inicia la presión y eso, en un equipo como el actual Mirandés, es fundamental para el funcionamiento del bloque.

Por detrás de él y de Vicente –a éste no se le vio muy buena cara cuando se incorporó al partido en el minuto 71, con el 0-1 en contra– se sitúa Brugué, con cuatro dianas. Se da la circunstancia de que este miembro del plantel marcó tres de esos cuatro tantos cuando entró a modo de revulsivo, en la segunda mitad (ante Girona, Zaragoza y Eibar) y solo atinó cuando fue titular contra el Leganés.

Simón, al que todos recordaron al principio del encuentro contra el conjunto de Xisco Muñoz, porque se pierde lo que resta de temporada por lesión, también contabiliza cuatro dianas. Estaba siendo un hombre importante para Escobar. Solo Brugué, de los cuatro máximos artilleros del equipo, entró en el último once inicial presentado por el técnico extremeño.