El Mirandés jugará la cuarta parte de la Liga como visitante en campos de hierba artificial

El equipo de Miranda visitó este pasado fin de semana el campo donde jugará el Vitoria como local esta campaña (Ellakuri)./Sandra Espinosa
El equipo de Miranda visitó este pasado fin de semana el campo donde jugará el Vitoria como local esta campaña (Ellakuri). / Sandra Espinosa

El cambio de sede del Vitoria, al trasladarse a Llodio, aumenta a cinco los terrenos de césped sintético del Grupo II de Segunda B

ÁNGEL GARRAZA

El conjunto de Borja Jiménez culminó este pasado fin de semana la pretemporada en un campo de hierba artificial, que volver a visitar en el campeonato porque el Vitoria jugará allí sus encuentros como local. Lo hará con motivo del último partido de 2018, fijado para el 21/22 de diciembre. El filial del Eibar modifica otra vez su escenario como anfitrión después de ascender a Segunda B cuando recibía a sus rivales en Nanclares y de que la temporada pasada acogiera a sus adversarios en Olaranbe (Aurrera, Vitoria). En la campaña que arranca esta semana lo hará en Ellakuri, el recinto del Laudio (Llodio).

Eso significa que la escuadra mirandesista disputará la cuarta parte de sus choques como visitante sobre césped sintético porque hasta cinco oponentes ejercerán de locales en este tipo de superficie, lo que supone siempre un hándicap para cualquier equipo y más, para los que no están acostumbrados a moverse en este tipo de terrenos.

«Al margen de las dimensiones de cada campo, la hierba artificial cambia mucho el desarrollo del juego, desde cómo bota el balón», apunta en este sentido Borja Jiménez, el entrenador del Mirandés.

El campo de la localidad alavesa donde jugará el Vitoria es el último de estas características que se ha sumado al Grupo II de Segunda B porque la decisión de jugar ahí se dio a conocer hace un par de semanas tan solo. Es más estrecho que Anduva, con solo 65 metros de ancho y más corto, con 100 metro de largo. Eso sí, los protagonistas ya dicen que es mejor césped que Merkatondoa, donde el Mirandés levantará el telón de la Liga este domingo. Aquí, «muchas veces no sabes por dónde va a botar la pelota», apunta quien ya ha comparecido en ambos escenarios.

La capacidadde Ellakuri apenas supera los 2.000 espectadores. «La necesidad del Vitoria de disponer de unas instalaciones con un terreno de juego de grandes dimensiones y que esté en perfectas condiciones a pesar del duro invierno alavés y la posibilidad de albergar grandes aficiones que se desplacen con sus equipos, nos ha llevado a dar este paso. El césped de Ellakuri fue recientemente cambiado por césped artificial de última generación», señalan.

Los de Jiménez volverán a este feudo el último partido de diciembre. Sin embargo, antes, en los tres primeros desplazamientos, en las jornadas 1, 3 y 5 viajarán para jugar sobre este tipo de terreno frente a Izarra, Durango y Langreo.

Siempre según los datos oficiales, las dimensiones del recinto donde se presentará este fin de semana el Mirandés son 102x65, tres metros menos de largo y de ancho que Anduva; se creó en 2009 y tiene un aforo de 3.000 personas.

Tabira, el hábitat natural del Durango, será el segundo encuentro a domicilio. Con un aforo muy similar a Merkatondoa, 3.000 espectadores, se inauguró en el año 2004. Sus medidas son parecidas a las del campo de Miranda.

Ganzábal, terreno del Langreo (quinta jornada para el Mirandés) puede dar cabida a 4.000 personas, si bien es más corto que Anduva al medir 104 metros de largo. La anchura es la misma (68). Y jugará en Urbieta (Gernika) el 14 de abril. Es igual de largo, pero tres metros más estrecho. Aquí concluirá el periplo de los rojillos por la hierba artificial.

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