Brugué no puede eludir la salida de Amir. / prensa2

El Mirandés ya no gana ni cuando es mejor que el rival

Los rojillos hicieron todo para llevarse el triunfo en Ponferrada pero sufrieron una inmerecida derrota en el descuento

RAÚL CANALES

Una pregunta ronda la cabeza de todos los aficionados mirandesistas desde que el colegiado pitó ayer el final del encuentro en El Toralín: ¿qué debe hacer este equipo para ganar un partido? Los rojillos firmaron en Ponferrada una de sus mejores actuaciones de la temporada, por lo menos de los últimos tiempos, pero regresaron de vacío. El fútbol es cuestión de rachas y a Lolo Escobar ahora parece que le ha abandonado hasta la suerte.

La Ponferradina solo tiró a puerta tres veces, dos fueron gol y el otro lanzamiento se estrelló en el larguero. Por el contrario, el Mirandés llevó la iniciativa desde el primer minuto, doblegó a uno de los rivales más en forma de la categoría, logró empatar y dispuso de infinidad de ocasiones. Pero el triunfo se quedó en casa.

En un combate de boxeo, los rojillos hubieran sido claros vencedores a los puntos, pero en el fútbol los méritos no valen de nada. Lo que importa son los goles, y la Ponferradina tiene a Yuri. El punta brasileño apenas participó del juego, pero firmó dos dianas y fue el autor del disparo repelido por el travesaño en otra tarde de esas que agigantan su leyenda y en la que sobrepasó los 100 goles con la camiseta blanquiazul. Para añadir más dramatismo a la inmerecida derrota mirandesista, el segundo tanto llegó en el descuento.

Escobar había asegurado en la previa que el partido en El Toralín debía ser una llave, un punto de inflexión. Y estuvo cerca de serlo porque ayer se vio otro Mirandés, aunque el resultado final empaña el buen trabajo realizado. El equipo fue capaz de superar a un aspirante al ascenso que es inexpugnable en su feudo y los datos lo dicen todo: los visitantes remataron quince veces y sacaron once córners por solo tres de los locales.

Ya en el primer minuto, Camello pudo adelantar a los de Escobar tras un error en la salida de balón de Morán. La presión alta de los rojillos se le atragantó a una Ponferradina que tardó veinte minutos en pisar el área rival. La primera vez que se acercó a las inmediaciones de Lizoain, Yuri hizo diana.

Lejos de hundirse por el mazazo, los visitantes continuaron con su plan, y las llegadas a la meta defendida por Amir se fueron sucediendo aunque sin acierto. El paso por vestuarios no alteró la hoja de ruta de un Mirandés que saltó convencido de que podía remontar. La mala fortuna le impidió empatar antes el partido, ya que Camello superó al portero en un mano a mano pero el balón pegó en el poste. Tras un disparo de Oriol Rey que sacó casi bajo palos Copete y varios intentos de Brugué, por fin llegó el merecido gol rojillo. Su autor fue Carreira, que aprovechó una asistencia de Iñigo Vicente. Aunque un defensor sacó el balón, ya había cruzado la línea.

Solo en ese momento reaccionó la Ponferradina, otra vez a través de Yuri, que se revolvió en el borde del área para sacar un zapatazo a la escuadra. Fue un espejismo porque el Mirandés siguió siendo el dueño de la pelota y de las ocasiones. En otras circunstancias, un empate en El Toralín se podía haber considerado buen botín, pero ayer los rojillos fueron ambiciosos en la recta final. Veían cerca el triunfo y lo merecieron, pero el fútbol fue injusto con los de Lolo Escobar. Cuando se olía el segundo tanto visitante, una internada de Paris por la derecha la remató a la red Yuri. Se jugaba ya el descuento y aún así Riquelme tuvo una última oportunidad para empatar.

Pese al tropiezo, el Mirandés no cae a puestos de descenso.