El Mirandés encara la final en su mejor versión y con confianza plena en sus posibilidades

Ernest y Matheus, Guridi y Rodrigo se abrazan tras el primer duelo frente al Atlético Baleares a la espera de culminar la tarea. /A. G.
Ernest y Matheus, Guridi y Rodrigo se abrazan tras el primer duelo frente al Atlético Baleares a la espera de culminar la tarea. / A. G.

Queda aún la batalla más complicada, pero el estado de forma y la concentración que exhibe alimentan la esperanza

ÁNGEL GARRAZA

Nadie lo da por hecho. Sería un grave error y más viendo los precedentes que llegaron este pasado fin de semana desde la misma isla donde el Mirandés quiere volver a hacer historia este domingo. El Mallorca dio la vuelta al marcador ante el Deportivo tras llevar la misma desventaja que tienen sus vecinos de Segunda División B. Y eso es algo que a orillas del Ebro se tiene muy presente estos días –es el recuerdo que más sale a colación en las conversaciones futbolísticas en la ciudad– con el fin de que no le afecte al equipo rojillo dentro de cuatro días.

No obstante, ya se han encargado desde el cuerpo técnico de apelar a la calma. Tanto Borja Jiménez como su ayudante, Álex Martínez, tras agradecer el esfuerzo y el trabajo de todos, lo primero que pusieron de manifiesto nada más concluir el primer capítulo de la final ante el Atlético Baleares es que falta el partido más complicado. Pero, a la vez, se trata del que puede devolver la gloria a la entidad y el más importante, a buen seguro, para muchos futbolistas de la plantilla a lo largo de su carrera deportiva. El reto es espectacular.

Una batalla en toda regla es lo que se espera en Son Malferit. Sin embargo, el actual estado de forma, la brutal confianza que muestra el equipo en lo que hace y la concentración que exhibe todo el plantel alimentan la esperanza e invitan, cuando menos, al optimismo en las filas rojillas.

Si plasma todo esto y firma un encuentro similar al que jugó este pasado domingo el objetivo estará mucho más cerca en Palma de Mallorca. «Lo importante y por lo que nos van a valorar tanto la afición como el consejo es por lo que se haga en el 'play off' no por si se gana al Vitoria o al Arenas», insistía antes de la fase de ascenso el entrenador abulense para disipar las dudas que pudieron surgir –el debate es consustancial al mundo del fútbol– tras las derrotas cosechadas en las últimas jornadas del campeonato, cuando ya era imposible quedar campeón de grupo.

Dicho y hecho. La mentalidad con la que se afrontó la fase de ascenso que está a punto de expirar radicó en saber que había que superar tres eliminatorias. A imagen y semejanza de lo que hizo el Elche hace un año, cuando finalmente quedó en tercera posición y, posteriormente, obtuvo el premio.

O, sin salir de casa, cuando el Mirandés consiguió hace diez el último ascenso a Segunda B después de superar tres cruces y sin haber quedado en lo más alto de la tabla.

La confianza que está mostrando el plantel en sus posibilidades, en el momento decisivo, es incuestionable. Todo ayuda y superar a un filial como el del Atlético de Madrid B y eliminar al Recreativo y certificarlo en su estadio, ante casi 20.000 personas, han contribuido a que se haya creído todavía más en las opciones.

«El nivel, también de concentración, es brutal con más de cincuenta partidos en sus piernas», lanza el técnico. La ida ante el cuadro insular fue una buena prueba de ello, cuando se observaron detalles de jugadores que no se habían visto hasta entonces. Y fue en la final. Es en los duelos trascendentales cuando los jugadores ofrecen su mejor versión. Como ahora el Mirandés.