Álex López, superado por un rival. Mireya López

El Mirandés se desvía de la buena senda

Un desdibujado equipo rojillo vio frenada su racha positiva al firmar un flojo partido en Lezama

ÁNGEL GARRAZA

El Mirandés no pudo continuar con la racha positiva. En un partido en el que nunca estuvo cómodo, quizás el más flojo desde que Joseba Etxeberria asumió las riendas del equipo, después de dejar una magnífica impresión en los anteriores enfrentamientos, muchos de ellos cargados de elevadas dosis de emotividad, ante un rival en descenso vio truncada su racha al caer por 1-0.

Apenas una ocasión de gol y dos tiros fue el bagaje de un conjunto que no se pareció en nada al que se había visto durante las últimas semanas. El Amorebieta se jugaba mucho y así lo pareció sobre el césped. Con su fútbol y sus armas fue superior a un cuadro jabato que nunca dio la impresión de poder igualar la contienda a pesar de lo ajustado del marcador. Este tipo de encuentros se los lleva el equipo con más en juego y es lo que ocurrió en Lezama ante 1.300 espectadores, varios centenares de ellos hinchas mirandesistas ubicados en la Tribuna del Arco.

Las novedades de Etxeberria en el once fueron las presencias de Odei por el sancionado Jorge Sáenz y de Íñigo Vicente, que ocupó la banda izquierda en detrimento de Riquelme, titular en el anterior partido. Va rotando en las posiciones atacantes.

El rival se mantuvo fiel al 5-3-2, con tres centrales, uno de ellos el exmirandesista Irazabal. Álvaro Peña fue el otro exrojillo en la alineación de los locales.

El técnico de Elgoibar quería que pasaran cosas y desde los primeros minutos sucedieron: dos remates con mucha intención de los azules, por medio de Guruzeta y Obieta, en apenas un minuto y acto seguido, un gol marca de la casa de Vicente al picar el cuero por encima del portero, pero el de Derio estaba en fuera de juego.

Guruzeta lo volvió a intentar, esta vez de cabeza, al igual que Vicente, que se internó por su flanco; su tiro lo desvió el meta Santamaría.

El guión de partido era el esperado: el Amorebieta tiraba de juego directo y de centros y el Mirandés apostaba por las combinaciones. Así es como Marqués estuvo lento en el área cuando le llegó un balón muy claro para rematar. Después, Camello se deshizo de tres rivales en una baldosa pero su rosca no encontró el destino deseado.

No hubo goles en el primer tiempo, pero sí cartulinas amarillas. Una, importante porque la que recibió Meseguer acarrea suspensión. No jugará el domingo ante el Valladolid.

La segunda parte empezó con menos idas y vueltas. Ocurrían menos cosas, pero el que dio primero, y último, fue el Amorebieta. Lo hizo un exrojillo: Álvaro Peña. Su chut desde la frontal acabó con premio. 1-0 en el minuto 67.

Riquelme y Hassan esperaban para incorporarse y entraron por Vicente y Marqués, algo más desdibujado que en encuentros pasados. Había visto una tarjeta. Roro se ubicó en la banda izquierda y su compañero, en la derecha; Brugué, por dentro.

El Amorebieta se jugaba mantenerse con vida. Peña intentó una acción similar a la del gol y Andoni López quiso lograr el segundo. Lizoain estaba bien colocado para abortar la ocasión.

Riquelme fue quien tiró después de mucho tiempo sin acercarse a los dominios de Santamaría. Se fue alto su lanzamiento. Había muy poca claridad en ataque. Solo él aportaba algo de luz. Provocó con su fútbol varias cartulinas a los adversarios, quienes no dudaban en emplear un juego duro para frenar al jugador rojillo.

El Mirandés no reaccionó tras el gol. Todo lo contrario. Los vizcaínos aumentaron su dominio a través de las disputas (ganaban todas en el segundo periodo) y del juego directo.

Hassan se fue varias veces de su par, pero le sigue pasando lo de siempre: decide mal. Tchimbembé se sumó por Álex López y en los últimos instantes, también Agirre. No hubo ocasiones en un choque muy gris del Mirandés, que dio vida al Amorebieta. Se queda a cuatro puntos de la permanencia, del Málaga.