Lizoain, con gesto de desolación, tras encajar el primer gol del partido, obra del israelí Weissman.. / prensa2

El Mirandés desanda el camino

Los rojillos volvieron a ser muy frágiles en defensa y repitieron errores que ya parecían solucionados. La reacción de los dos últimos partidos se queda por ahora en un espejismo tras otro primer tiempo para olvidar

RAÚL CANALES

Cada vez que parece que el Mirandés da un paso al frente, el siguiente partido retrocede el camino andado y vuelve al punto de partida. Ante el Lugo, los rojillos mostraron una leve mejoría defensiva, pero solo fue un espejismo. Ayer en Valladolid, fueron nuevamente ese equipo blando al que le generan ocasiones con mucha facilidad y que únicamente reacciona cuando va por debajo en el marcador. En otra primera parte para olvidar, los de Lolo Escobar fueron un juguete en manos de un rival que llegaba con ganas de lamerse las heridas de la goleada sufrida entre semana.

En el primer minuto, los locales tuvieron dos ocasiones de gol, un preludio de lo que esperaba. Y es que la aproximación más clara de los mirandesistas fue un lanzamiento de Camello desde el centro del campo, tras robar y ver adelantado al portero. El punta se las ingenia siempre para fabricarse ocasiones en solitario, pero no puede hacer milagros.

Encajando una media de casi dos goles por partido, es muy complicado sumar. La épica no siempre alcanza, sobre todo cuando enfrente está el Valladolid, un conjunto repleto de nombres que podrían jugar en la máxima categoría y que ayer pasaron por encima del Mirandés con suma facilidad.

Sorprendió Escobar dejando en el banquillo a Iñigo Vicente, aunque el de Derio poco hubiese podido hacer en el desaguisado general. La presión en el centro del campo otra vez hizo aguas y los locales solo precisaban tres toques para desarmar el entramado rojillo. Tras varios avisos, con disparo al poste de Oscar Plano incluido, llegó el primer gol pucelano. Su autor Weissman, que aprovechó un mal despeje dentro del área para anticiparse de cabeza a la desesperada salida de Lizoain. Solo cinco minutos después, Plata aumentaba la ventaja con un golazo. El extremo recibió de espaldas, engañó con una finta a Letic y la colocó desde más de treinta metros junto al palo. Imparable.

Quedaba un cuarto de hora para el descanso y la única meta del Mirandés era llegar vivo, porque los blanquivioletas jugaban tan a placer, que daba la sensación de que podían liquidar el encuentro. Pero levantaron el pie del acelerador y los jabatos tuvieron una doble oportunidad en el último suspiro, en las botas de Meseguer y Simón, que pudieron haber cambiado el guión.

Por juego, no había muchos motivos para pensar en la remontada, pero las estadísticas dictan que los de Lolo Escobar son el mejor equipo de la categoría en las segundas partes. Aferrarse a la heroica, una vez más, era la única opción.

El ingreso de Iñigo Vicente y Brugué, el salvador otras tardes, animó a un Mirandés que al menos pudo equilibrar la balanza y competir de igual a igual al Valladolid. Pero a diferencia de lo que han hecho otros equipos que se han visto con ventaja en el marcador, los pucelanos ayer no dieron un paso atrás para cederle la posesión a los rojillos, así que las aproximaciones al área llegaron con cuentagotas, fruto de chispazos individuales más que del dominio colectivo.

La más clara la tuvo Camello, que definió fuerte y cruzado dentro del área pese a estar un poco escorado, pero Roberto no se dejó sorprender.

Para evitar sufrimientos en el final, el Valladolid sentenció el encuentro en el primer contragolpe nítido del que dispuso. Sergio León tuvo suerte para llevarse la pelota en la disputa con Anderson, pero luego firmó un pase de tiralíneas para dejar solo a Weissman. El punta israelí definió al primer toque para superar suave la salida de Lizoain y llevar la tranquilidad al estadio Nuevo Zorrilla, que realmente nunca vio peligrar el triunfo de su equipo.

Con todo liquidado, Escobar decidió dar unos minutos a Marqués, consciente de que la semana que viene tendrá que contar con sus servicios ya que Camello será baja por ir convocado con la selección sub 21. El punta de origen venezolano salió decidido a demostrar que puede tener más protagonismo en el equipo, y en el primer balón que tocó, vio puerta. Medio gol fue obra de Hassan, que desbordó por la derecha y sirvió un pase que solo había que empujar a la red, aunque Marqués demostró tener el olfato necesario para estar en el lugar exacto. Con el tiempo ya cumplido, Brugué tuvo un cabezazo que pudo maquillar un poco más el resultado, pero su remate se fue desviado.

Además de la derrota y de las preocupantes sensaciones que vuelven a planear sobre Anduva, la peor noticia fue la lesión de Simón Moreno. El delantero tuvo que retirarse en camilla y existe cierto temor a que pueda sufrir una lesión grave de rodilla, sobre todo al observar su cara de preocupación cuando dejaba el terreno de juego.

Real Valladolid: Roberto, Luis Pérez, Kiko Olivas (Javi Sánchez 86'), El Yamiq, Nacho, Gonzalo Plata (Anuar 63'), Aguado, Roque Mesa (San Emeterio 38'), Oscar Plano (Kike 63'), Sergio León y Weisman (Cristo 86')

Mirandés: Lizoain, Carreira, Letic (Iago López 46'), Anderson, Capellini, Meseguer, Oriol Rey, Simón (Hassan 67'), Álex López (Vicente 54'), Riquelme (Brugué 56') y Camello (Marqués 86')

Goles: 1-0 Weissman (min. 28). 2-0 Plata (min. 33). 3-0 Weissman (min. 81). 3-1 Marqués (min. 88).

Árbitro: Galvez Rascón (Comité madrileño). Amonestó con tarjeta amarilla a los visitantes Oriol Rey, Simón Moreno, Álex López y Arroyo.

Incidencias: 14.287 espectadores.

los detalles

El Mirandés no sabe lo que es ganar en Valladolid en Segunda. Las últimas cuatro visitas se han saldado con derrota. Ayer los rojillos estuvieron acompañados en la grada por una nutrida presencia de seguidores.