El punta de Barcelona celebra un triunfo con el filial verdiblanco. / Real Betis

El Mirandés confirma la cesión del primer delantero al hacer oficial la llegada de Raúl García de Haro

El ariete mide 1,92 metros, tiene 21 años y jugará la próxima temporada en el equipo de Anduva a préstamo del Betis

ÁNGEL GARRAZA

Era prácticamente un secreto a voces y este martes el Mirandés hizo oficial la llegada del delantero procedente del Betis, Raúl García de Haro. A última hora del lunes estaba ya todo en regla y ayer desde el club rojillo se confirmó la presencia de otro jugador que había mantenido en el radar en mercados anteriores, que lo había solicitado y que esta vez sí, al igual que el centrocampista Roberto López, defenderá al conjunto jabato a lo largo de la próxima temporada.

Es el primer punta que se suma a los efectivos con contrato en vigor después de que se llegara a un acuerdo con el Betis, entidad que tiene sus derechos hasta junio de 2025 y que lo cede para el curso que arrancará en el mes de agosto. Su cláusula de rescisión es de 30 millones de euros, cantidad que se mantiene a pesar de que en este 2022 amplió su relación contractual un año más al estar fijada solo hasta 2024.

El espigado ariete barcelonés (Olesa de Montserrat) mide 1,92 metros de altura y tiene 21 años. Sus condiciones ponen de manifiesto que destaca en el juego de espaldas a portería y, por supuesto, de cabeza en el área. Además, desde la entidad mirandesista se subraya que pese a su envergadura, esta circunstancia no le impide ser «ágil con el balón en los pies y con capacidad para poder jugar al espacio de la defensa», cualidades que añade a las propias de su físico. Es un '9' puro pero más completo, según todas las referencias.

El jugador catalán ha sido una de las piezas básicas del filial del Betis, tanto que acumula 19 goles en las dos últimas campañas. No obstante, el segundo conjunto verdiblanco acaba de descender a Segunda RFEF, motivo por el cual no seguirá allí. Tampoco tiene, por ahora, sitio en el conjunto de Primera División porque en la Sevilla bética consideran que aún le falta un tiempo de cocción, necesario en Segunda División, y qué mejor destino que el Mirandés para que fomente su crecimiento y evolución en un fútbol profesional que ha pisado de forma esporádica con el primer bloque bético.

Debutó en la elite con solo 19 años. Participó, entonces, en minutos de tres encuentros. En la última campaña, jugó los instantes finales del choque de la máxima categoría ante Osasuna y en la Copa contra el Valladolid en Zorrilla.

Raúl llegó allí para formar parte de la cantera en el verano de 2018 procedente de la UD Almería. En el entorno de la entidad señalan que «desde entonces, ha firmado unos registros goleadores espectaculares». De hecho, si se repasan sus registros, en su primera temporada como bético marcó 33 goles alternando el equipo de División de Honor Juvenil (18) con el Betis Deportivo (15).

Una vez asentado en el primer filial verdiblanco, sus tantos (un total de 20 en la 2019/20 y 13 en la 2020/21) fueron clave para lograr dos ascensos consecutivos y llegar a la Primera RFEF, donde este último ejercicio consiguió seis dianas en la antigua Segunda B, una categoría más potente que aquella tras la reestructuración llevada a cabo en el fútbol que organiza la Federación.

En total, ha celebrado 72 goles con la camiseta bética y ha disputado cuatro partidos oficiales con el primer equipo del Real Betis Balompié. Es un futbolista asociado con el gol, que es lo que intentará reproducir con la zamarra rojilla en su debut en Segunda División, categoría que nunca ha probado.

Necesita un tiempo para madurar y en la capital andaluza consideran que el sitio idóneo para hacerlo es Anduva. Confían en que explote en el Mirandés, que adquiera la experiencia necesaria en el fútbol profesional y que vuelva al Benito Villamarín como una alternativa válida para integrar las filas del primer equipo del Betis. Renovó este mismo año al ampliar doce meses su vinculación anterior al ser considerado un jugador con proyección.