Borrar
Suman otra derrota y la salvación comienza a correr peligro. Avelino Gómez
El Mirandés cae ante el Sporting y sigue a la deriva

El Mirandés cae ante el Sporting y sigue a la deriva

Los rojillos encajan una dura derrota por 1 a 3 y se diluyen en un segundo tiempo más que preocupante después de una buena puesta en escena en los primeros cuarenta y cinco

Toni Caballero

Miranda de Ebro

Domingo, 7 de abril 2024, 18:20

Necesitas ser suscriptor para acceder a esta funcionalidad.

Compartir

Bajo un sol de justicia, como tantas otras tardes de fútbol a lo largo de la historia del club del Camino de Anduva. Con olor a de partido grande, de los de antaño, y cerca de un millar de spotinguistas en la Grada. Todo ello en el marco de la celebración del décimo aniversario de los Jóvenes Jabatos, que no obtuvieron el regalo deseado por parte de su equipo. Todos los ingredientes sumaron para que el encuentro fuese divertido, loco, intenso y emocionante. Impropio de lo que se suele ver en Segunda, pero que terminó con una grada de Anduva muy enfadada con la imagen de los suyos en el segundo tiempo. Los locales se diluyeron con el paso de los minutos después de una notable primera mitad y encajaron una derrota muy dura que deja tocado al técnico mirandesista, Alessio Lisci, y habrá que esperar a las próximas horas para ver si el club toma alguna decisión al respecto.

El Sporting se plantaba en el feudo rojillo con tanta necesidad como el cuadro local. David Guerra, el CEO de la entidad asturiana y hombre fuerte del presidente Irarragorri, heredero en el puesto del histórico Vega Arango, encabezaba la expedición la zona noble. En el césped, el técnico canario Miguel Ángel Ramírez apostaba por dos carrileros con el exrojillo Hassan y el capitán, Cote, en bandas. Don Diego Rivera para llevar la batuta en la medular y, arriba, Otero y el siempre peligroso Djuka.

Por su parte, Lisci hacía lo propio con su defensa impar. La Gumina volvía al once en detrimento del sancionado Gabri, y acompañaba a Carlitos Martín.Il capitano seguía apostando por los mismos nombres que en las últimas semanas. Chaira y Jonathan repetían en los perfiles, aunque con Juan María entrando en el lateral derecho para soltar a Ilyas, que partía en la posición de Sanz, hoy suplente. Por lo que Vicente y Mendes siguen esperando su oportunidad. El de Guinea-Bisáu no ha podido hacerse con un hueco desde su llegada en invierno.

El partido echaba a rodar puntual y, con sólo un minuto de juego, Carlos Martín avisaba con un fuerte disparo que se marchaba ligeramente por encima del travesaño. Los locales querían imprimir intensidad, pero el Sporting sería el primero en golpear. En el minuto 4, una gran combinación de primeras en banda derecha servía para encontrar la espalda de Gómez, Djuka, el más listo de la clase, ganaba metros para acabar asistiendo a Nacho Méndez, el diez asturiano definía con mucha clase por encima de Ramón Juan, 0 a 1.

Jarro de agua fría nada más empezar. El tanto supuso un soplo de aire para los visitantes, que dominaron los siguientes minutos. Cerca estuvo Cote de sorprender al meta mirandesista con un envió de falta muy cerrado tres minutos después, pero el cancerbero catalán salvó el segundo elevándose como un ángel.

Lisci, mucho más tenso de lo habitual, sufría en la banda y golpeaba el banquillo viendo como sus pupilos se precipitaban a la hora de hilvanar las jugadas. Hacía falta calma para recomponerse y Reina quería aplicar criterio en el centro del campo, una antorcha para guiar a los suyos, como la diosa Elena.

Tanto Chaira como Juan María estaban actuando con perfil cambiado. El Mirandés comenzaba a crecer y el Sporting aguardaba para salir a la contra con el velocísimo Otero. El chacho Ramírez vivía la primera parte mucho más tranquilo que su homónimo italiano. Y en la calma, llegó el grito que desató la tormenta.

Una vez más, Reina se echaba el equipo a la espalda y en una gran jugada individual por banda izquierda, se internaba en el área para asistir a Juan María con pierna izquierda. Un balón de seda para que el carrilero empatase el encuentro en el 28. Anduva gritaba con rabia y comenzaba a entonarse el 'Sí se puede'.

Los rojillos se desencadenaban y la inercia hizo que, dos minutos más tarde, un centro cabeceado por La Gumina impactase en el brazo de Insua. González Esteban acudía al VAR y decretaba pena máxima tras varios minutos de espera y tensión. Euforia en el fortín mirandesista, pero Carlos Martín no fue capaz de materializar el segundo. El ariete televisó demasiado su disparo y Yáñez sacó el balón lanzándose a su izquierda. Tocaba remar otra vez, pero el delantero sintió mucho el golpe moral y se deshizo en el choque.

Antes del descanso, Cote gozó de una chance clara para adelantar de nuevo a los asturianos, pero la puerta mirandesista se le hizo pequeña , un marquito, y su balón se marchó rozando el poste izquierdo. Partido de ida y vuelta, así se llegó al descanso.

A la vuelta de vestuarios, la grada volvía a enchufarse al ritmo del último mohicano y la música de leño. Se respiraba tensión en Tribuna. Ilustres como el exfutbolista Pedro Riesco tampoco quisieron perderse el duelo.

Juan María probó suerte con un zurdazo lejano que cerca estuvo de besa el larguero gijonés. Un minuto más tarde, Gaspar replicaba con un derechazo que no terminó de coger la rosca. Momentos de tanteo con ambos conjuntos tratando de hacerse con el control del juego. Los visitantes daban un paso adelante.

La indecisión del Mirandés fue aprovechada por el Sporting. Así llegó el segundo mazazo de los asturianos. Se repetía el mismo guión que en la primera mitad y de nuevo Méndez aprovechaba un gran centro de Otero para rematar a placer, solo, en el segundo poste. Se adelantaban de nuevo los visitantes en el 57.

Lisci movía el banquillo en el 61 para dar entrada a Sanz por Barcia. Línea de cuatro atrás y la grada de animación comenzaba a reclamar una mayor dosis de testiculina al equipo. EL equipo se sacudía la presión temblor propio de Héctor, el señor del agua, para lanzarse a por el partido con la valentía jabata de quién no tiene nada que perder.

Un centro de Jonathan Gómez era desviado por la zaga gijonesa y chocaba con el poste derecho de Yáñez en el 63. Entraba Lautaro por Juan María y Lisci quemaba todas las naves. Sin embargo, sería Marío, el ariete de Villarcayo recién entrado al campo, el que cerró el partido en el 73. Contra de manual y el delantero batía a Ramón Juan con un balón picado. Uno a tres para locura de la hinchada asturiana, comenzaba el runrún en Anduva. El último cuarto de hora fue un quiero y no puedo, con más corazón que cabeza por parte de los locales, pero sin inquietar a Yánez. Los rojillos se cayeron en la segunda mitad, a partir del segundo tanto gijonés y no lograron encontrar continuidad a lo planteado en los primeros cuarenta y cinco.

Los Jóvenes Jabatos no cesaron de alentar hasta el pitido final tratando de dar un pequeño empujoncete a sus jugadores en busca de la épica, pero no tuvo resultado. Asimismo, la parroquia local mostró su enfado al termino del encuentro, pitos generalizados en la grada. La inercia del equipo es preocupante, sólo 9 puntos de los últmos 39 en juego, y toca visitar el Carlos Tartiere. Los de abajo comienzan a apretar y el Mirandés sigue sumido en un mar de dudas. Veremos si el cambio de rumbo llega en el césped o desde los despachos antes de encarar el último tramo final de la temporada.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios