El Mirandés apabulla al Burgos

Celebrando uno de los goles. /Pablo Ladrero
Celebrando uno de los goles. / Pablo Ladrero

Los rojillos fraguaron la goleada (5-1) en la segunda mitad

ÁNGEL GARRAZA

Segundo encuentro de pretemporada para el Mirandés, que se adjudicó el trofeo de Medina de Pomar tras firmar una goleada ante el Burgos y avanza en su progresión a la espera de que arranque la Liga dentro de quince días. El juego por las bandas de los rojillos, principalmente en el segundo periodo, y los robos de balón en campo burgalesista desarbolaron a un rival que en la segunda parte no existió. Álvaro Rey, Rodrigo, Merquelanz, Simon y Barco anotaron las dianas.

El encuentro comenzó con dominio alterno, con la primera llegada del Burgos a cargo del lanzamiento de falta de Pisculichi, que desvió Limones. El Mirandés arrancó con un sistema compuesto por tres centrocampistas: Cerrajería, Andrés y Guridi con Ernest y Rey situados en las bandas y Mario Barco en punta. Atrás, Simón, que está a prueba en el eje de la zaga (dejó buenas sensaciones) se ubicó junto a Odei mientras el recién llegado Enric Franquesa se situó en el costado izquierdo.

El cuadro blanquinegro, por su parte, empezó con un sistema de 4-4-2, con Kleber y Donovan en punta, pero pronto sufrió la lesión de uno de sus jugadores 'estrella' esta campaña, el centrocampista Pisculichi (35 años), que acaba de llegar y ya ayer fue el capitán, si bien tuvo que abandonar el rectángulo de juego para que entrase Marcelo Santos en el minuto 13.

El conjunto de Segunda B tiene a tres exrojillos: Undabarrena, Borja Sánchez y Albistegui; solo el primero jugó (lo hizo en el eje de la zaga) porque los otros dos están lesionados o en fase de recuperación. Utilizó, en la primera mitad, una presión alta, que complicó la salida de balón por parte del Mirandés, que por mediación de Franquesa lo intentó desde lejos en el primer acercamiento con peligro de los rojillos en el 20. Un minuto antes, Barco –muy activo– cabeceó y la pelota se fue por encima del larguero.

El choque carecía de ritmo –aunque sí que los futbolistas se emplearon con intensidad, toda la que se puede pedir un día 3 de agosto– y sin incidencias; hasta el minuto 35 no pasó nada. Fue entonces cuando Donovan Wilson se marchó por velocidad y cuando entró en el área el colegiado pitó penalti por un supuesto agarrón. Indiano se encargó de transformar la pena máxima y de lograr el primer tanto.

Pero la experiencia es un grado y Álvaro Rey, apenas dos minutos después, asumió la responsabilidad, dejó atrás a su par al internarse por su costado y recibió la tarascada del lateral. Segundo penalti seguido, ahora a favor del bloque mirandesista, que el propio Rey materializó en el empate en el 38. La calidad del extremo sirvió para igualar la contienda en Medina de Pomar, en un campo más poblado de seguidores blanquinegros o que apoyaban más al Burgos.

Ya en la recta final del primer periodo, un balón a la espalda de los centrales fue aprovechado por Juanma, que se plantó solo ante el meta rojillo. Limones rechazó con los pies. El Mirandés lo intentó en los instantes finales mediante varios saques de esquina consecutivos que, finalmente, acabaron sin consecuencias en el marcador.

La segunda mitad empezó con la presencia de Merquelanz sobre el césped, un jugador que ofreció buenas sensaciones en el primer bolo ante el Castilla. Y ayer, las repitió en la reanudación, cuando el Mirandés puso una marcha más. Una pérdida de los burgalesistas provocó que Rey se quedara solo ante el guardameta, pero su lanzamiento se fue fuera por poco.

Los de Iraola querían marcar el segundo y desde la frontal lo hizo Rodrigo Sanz a través de un fuerte disparo que se coló en el fondo de la red. Solo llevaba diez minutos en el terreno de juego y adelantó al Mirandés, que amplió su renta tras un fallo del burgalesista Machín; Merquelanz le robó el cuero, se hizo con la pelota y en el mano a mano ante el meta hizo el tercero para los rojillos, que ya sí se mostraban muy superiores a su adversario.

Solo había un equipo en el rectángulo de juego, que no se conformaba con ese 3-1: Simon, que está a prueba y ofreció una buena imagen, marcó el cuarto a la salida de un córner. El rival desapareció del campo y el Mirandés, ahora, se empleaba con comodidad, la que se reflejaba en el césped y en el marcador.

Los dos tantos anteriores hicieron mella en el Burgos. Los de Miranda hicieron mucho daño por las bandas, que es por donde llegaron casi todas las ocasiones y tantos. Enric, por el flanco izquierdo, se mostró más incisivo que en el primer bolo y después de una pared con Merquelanz, el envío al área fue rematado por Mario Barco para hacer el quinto gol.

Jugaba el Mirandés a placer ante un oponente hundido física y mentalmente que sufrió lo indecible por los costados. La diferencia de categoría se notó en el segundo periodo, cuando se comprobó qué equipo es de Segunda División y cuál jugará la próxima campaña en el Grupo II de Segunda B.