Los equipos alaveses del Lantarón están formados por un porcentaje elevado de mirandesas. / C. D. Lantarón

Miranda reclama más atención para potenciar el fútbol femenino

El auge que vive no se refleja en una ciudad tan apegada al balompié y al Mirandés; las chicas deben irse a Álava para practicar su deporte

A. G.

Afortunadamente, la escasa visibilidad y la atención mínima que despertaba el fútbol femenino ha quedado atrás. Aquello de que era solo un deporte para chicos ha pasado a la historia. Ha costado, pero ahora ya se observan estadios llenos en campeonatos tanto nacionales como internacionales y un progresivo aumento de notoriedad, aunque en Miranda, una ciudad tan futbolera y tan apegada a sus equipos, con el Mirandés a la cabeza, aún no se puede observar esta evolución en cuanto a organización y compromiso de las entidades.

Es objeto de conversación en los mentideros futbolísticos de la localidad. Cada vez, asimismo, es mayor la presencia femenina en las gradas de los recintos (también en Anduva) y sorprende que no haya representantes en un municipio tan volcado con el balompié.

Y que tiene demanda. Adriana Nanclares, la portera titular con España, creció y se formó en el Casco Viejo, club que con tanta ilusión trabajaba con el fútbol en la categoría femenina cuando entonces pasaba prácticamente desapercibido para el gran público. Hace años que no tiene equipos femeninos y en el entorno, la única excepción que aparece es el Lantarón, término alavés pero formado el 90% por futbolistas residentes en Miranda. También en esta categoría. Es el único lugar cercano donde pueden practicar su deporte favorito. Aunque se trata de un club vecino, próximo a la ciudad, a la que siempre ha estado muy vinculado, tienen que salir para jugar.

«Está claro que en el fútbol femenino se han dado pasos importantes en los últimos años, pero aún tenemos que dar un salto mucho más importante y, sobre todo, conseguir que sea sostenible», se subraya por mirandesas que acuden a Anduva cada vez que hay partido del Mirandés, de las fieles, y que echan en falta que a orillas del Ebro no se potencie un deporte que está en auge en un ámbito donde cada vez es mayor su presencia.

Las niñas empiezan a ver que triunfar en este campo es posible y que vivir de este deporte es una realidad. Para ello, aportar la financiación necesaria a los equipos, desde la base, se antoja imprescindible porque de esta manera y a través de ellos, es donde todas las mujeres pueden comenzar a dar pasos en su carrera.

¿Y si el Mirandés creara una sección? Es una de las preguntas que también se formulan al hacer referencia a un club asentado en el fútbol profesional, que acaba de arrancar su novena temporada en Segunda División en los últimos diez años y con un buen estado económico de sus arcas fruto de su óptima gestión reflejada en una notoria capacidad de ahorro en los últimos años.