Raúl García batalló como el que más y marcó el primer gol del Mirandés de la temporada. / Avelino gómez

Un meritorio empate para arrancar

El Mirandés firma unos notables primeros 25 minutos de cada tiempo y aguanta, exhausto, el arreón final del rival

ÁNGEL GARRAZA

La afición rojilla acudía a Anduva con la incógnita de saber lo que iba a ver porque se trataba del primer encuentro de la temporada, con los equipos aún sin rodar y más el Mirandés, todavía a medio hacer y con futbolistas que acaban de llegar. Dar una buena imagen y a ser posible 'rascar' algo en forma de puntos era el objetivo con el que la hinchada acudió al Municipal. Salió contenta porque había visto un meritorio empate a un gol ante un Sporting llamado a pelear por el ascenso y con una sensaciones, las que emitieron los jugadores rojillos, en los primeros 25 minutos de cada parte, que invitan al optimismo.

Después, se les hizo muy largo el partido. Llegaron sin fuelle a los compases finales de cada periodo, que es cuando el rival apretó. Solo entonces dominó porque los tiempos del choque los había marcado hasta entonces el conjunto de Etxeberria.

Pero la falta aún de efectivos y que algunos acaban de 'aterrizar' y ya fueron titulares (Nico Serrano y Juanlu dejaron destellos de su clase) impidió que la tónica positiva se prolongase durante mucho más tiempo.

Ramón Juan fue el primer portero y, al mismo tiempo, capitán de la temporada; con Raúl Parra en el costado diestro, Salinas en el izquierdo, Álex Martín y Michelis en el eje de la defensa; Beñat Prados y Oriol Rey por dentro, con Roberto López y Nico Serrano más pegados a las bandas, Juanlu más centrado unos metros por delante y Raúl García como punta de lanza.

Ese fue el primer once inicial de la campaña 2022/23. El Mirandés arrancó muy enchufado el partido. En una tarde bajo un intenso calor, imprimió mucho ritmo a sus acciones. La juventud de todos sus componentes lo permite. Es un punto a favor para emplearse así durante el mayor tiempo posible. Siempre con buen trato de pelota y con dinamismo por parte de sus efectivos, embotelló al Sporting, que apenas podía salir de su campo. Ya en el segundo minuto de juego lo probó Juanlu. Su tiro fue mansamente a las manos de Mariño. Pero se trataba de una aviso de lo que iba a llegar después. El equipo se parecía muy poco a lo que se había visto en los primeros partidos de pretemporada, cuando evidenció que estaba todavía muy verde. Fue un acoso y derribo de los rojillos en el estreno liguero.

El árbitro madrileño Gálvez Rascón (mal en líneas generales porque todas las jugadas dudosas eran a favor de los sportinguistas) no señaló una falta sobre Serrano y en la contra, Ramón Juan imposibilitó el tanto de los foráneos un uno contra uno frente a Djuka. El cancerbero mostró a las primeras de cambio sus cualidades.

Los rojillos se mostraban todo lo dinámicos que lo pueden ser en el primer choque de liga. Pero estaban gustando a su afición. En otra contra, el serbio Djuka envió al lateral de la red.

Los jabatos dominaban y así es como se adelantaron en el electrónico. Jugada entre Serrano y Juanlu y la asistencia de éste fue rematada de cabeza por Raúl. El 1-0 hacía justicia a lo que se veía sobre el césped.

El propio ariete remató alto poco después. Los visitantes apenas se habían aproximado mediante dos contras y a la tercera, empataron. Fue a balón parado, un viejo caballo de batalla para el Mirandés, acciones que deberá volver a trabajar para evitar encajar de esta forma. Gragera, tras una falta lateral, remató a placer con la testa para poner el empate. Jugada mal defendida.

A raíz de la diana de los de Gijón, el ritmo decayó. El juego se niveló y los últimos instantes fueron para los asturianos, aunque sin generar ocasiones claras. Aún hubo tiempo para que el mirandesista Parra botara una falta directa. El cuero se marchó fuera por poco.

El guión de la película fue similar en el inicio de la segunda mitad. Serrano y Oriol Rey chutaron con escasa fortuna. Los locales dominaban los tiempos del encuentro. Roberto López fue el siguiente en probarlo y el futbolista cedido por la Real se acercó más a la portería, pero el balón no encontró el destino deseado.

Los visitantes salían de forma muy esporádica de la trinchera. Como cuando un centro desde la derecha de su ataque no fue concretado por los atacantes porque Ramón Juan volvió a poner de manifiesto sus reflejos. Desbarató una oportunidad clara. Cuando llegaban, poco, lo hacían con peligro. Otro aspecto a pulir: las transiciones del rival.

Etxeberria movió el banquillo. El cansancio hacía ya mella en algunos efectivos. El mirandés Nacho Castillo debutó en duelo oficial con la camiseta rojilla al entrar por Serrano en el 69.

El Sporting retiró a Cristo González –el exrojillo pasó desapercibido, apenas participó en el juego– y en los compases finales dio un paso hacia delante. Fue cuan do Juan rozó el gol con un tiro que se topó con el larguero. Al Mirandés se le estaba haciendo demasiado largo el choque. Ya no había ideas atacantes. Faltaba frescura por parte de los mirandesistas, que solo habían realizado un cambio. Santos, a continuación, suplió a Parra a falta de nueve para el final.

Tan largo se les estaba haciendo el envite que a través de otra contra, Juan se marchó por velocidad por el flanco izquierdo y cruzó fuera del alcance de Ramón en el minuto 83. Pero para alegría de lo hinchada jabata, el gol fue anulado cuando unos cariacontecidos jugadores locales, se disponían a sacar de centro.

Salifo se sumó por un fatigadísimo Raúl García en el tramo final. Había que aguantar porque los foráneos habían olido sangre y sabían que el Mirandés estaba cansado. Sin embargo, el bloque rojillo pudo ganar: una internada de Castillo, con pase de la muerte posterior, no fue despejada con acierto por los gijoneses y Juanlu, completamente solo y con todo a favor, chutó a las nubes. Se llenó de balón.

Al final, aguantó para sumar un punto. No está nada mal para arrancar dadas todas las circunstancias que rodean al equipo.