Mejorar el remate para la fase decisiva

Rodrigo Sanz hizo el segundo tanto ante el Leioa para desnivelar las tablas. /A. G.
Rodrigo Sanz hizo el segundo tanto ante el Leioa para desnivelar las tablas. / A. G.

Es una asignatura pendiente que tiene el Mirandés para el 'play off', donde perdonar en exceso y que el rival aproveche sus escasas llegadas conduce a la eliminación

ÁNGEL GARRAZA

Es uno de los objetivos que se marcan tanto la plantilla como el cuerpo técnico para afrontar la fase final de la Liga y, principalmente, los cruces decisivos de 'play off'. «Es la tónica de lo que viene siendo habitual en los partidos de casa. Generamos mucho, que es bueno, pero sí que es cierto que tenemos que materializar las ocasiones que creamos», apunta Rodrigo Sanz, uno de los goleadores de la última jornada. De hecho fue el autor del segundo tanto que desniveló la contienda ante el Leioa.

Es una asignatura pendiente ante las eliminatorias que aguardan dentro de mes y medio, conscientes de que perdonar en exceso como acostumbra a hacer el Mirandés a unos adversarios que rentabilizan al máximo sus oportunidades sería condenarse al fracaso ante rivales, ya todos, de un nivel similar a parir del último fin de semana de mayo.

Marcar el máximo número de goles es primordial en una fase de ascenso, donde los tantos a favor y en contra cobran más importancia al tratarse de rondas a doble partido. No vale solo con ganar por la mínima para quedarse con los tres puntos sino que también será necesario exhibir instinto depredador en el área. Los rojillos llegan a los dominios del meta rival con asiduidad, sobre todo en las citas de Anduva, fabrican fútbol, crean ocasiones pero les falta –durante toda la temporada– convertir lo que producen. Y eso es fundamental en un 'play off'.

El último partido disputado por el Mirandés fue un calco de lo que han sido otros que se han jugado en Anduva durante el presente curso. El conjunto de Borja Jiménez es el que pone casi todo para ganar, demuestra ser superior al rival, al que genera ocasiones, numerosas, para marcar pero el oponente, con muy poco y sin apenas acercarse a los dominios de Limones, se lleva demasiado premio para tan escasa producción.

Al menos ante el Leioa los tres puntos se quedaron en Miranda no sin antes haber fallado un penalti, haber protagonizado tiros que acaban en la cruceta, lanzamientos que finalizan con paradas in extremis del portero visitante, balones que se salen tras pegar en un compañero... Demasiadas oportunidades erradas (la fortuna, asimismo, fue algo esquiva en esta ocasión) que permiten a los oponentes mantenerse vivos en duelos en los que son muy inferiores.

El entrenador mirandesista reconoce la situación, si bien subraya que «no me preocupa el acierto. Sí sería un problema que no creáramos tantas ocasiones, eso sí que sería preocupante. Ya llegarán los goles», decía nada más concluir el encuentro ante el Leioa tras repasar las numerosas acciones de peligro creadas.

Lo cierto es que de los 16 partidos en los que el Mirandés ha ejercido como local, en solo cuatro ha logrado superar al contrincante por más de un gol de diferencia: ante el Tudelano (3-0), frente al Amorebieta (2-0), Izarra (3-1) y Calahorra (4-1). El resto, han sido triunfos por la mínima o han terminado en tablas.

El primer cometido de un equipo, y más en estas categorías, es dejar la portería a cero y aprovechar alguna de sus llegadas. Hasta la fecha, siete de los 16 conjuntos que ya han visitado Miranda durante esta campaña se han ido de vacío en puntos y en goles porque no pudieron batir a Limones. El Mirandés, por las características que reúne la plantilla respecto a edad y estilo de juego –individual y colectivo– tiene vocación ofensiva en todas sus líneas (también por parte de los laterales, con las continuas incorporaciones de Paris y Kijera), de ahí que el cometido sea al menos atinar en un porcentaje mínimo de llegadas para contrarrestar el posible gol del rival y vencer sin tanto sufrimiento.

Y más en un 'play off', cuando cada tanto es decisivo. A favor y en contra. El Mirandés sabe generar. Ahora, hay que atinar un poco más.