Riquelme volvió a mostrarse desequilibrante. / Avelino Gómez

La mayor goleada como despedida

El Mirandés acaba el curso con su victoria más abultada ante un Fuenlabrada descendido que no opuso resistencia

ÁNGEL GARRAZA

El encuentro típico, el último del campeonato, en el que ningún contendiente se juega algo relevante en la clasificación. Así fue el partido que despidió ayer la temporada en Anduva, un duelo que el Mirandés solventó de forma muy cómoda con 5-1 –pudo ser mucho más abultada la goleada– frente a un adversario que en el minuto 5, en las dos primeras jugadas, ya perdía por dos goles.

A modo de anécdota, claramente reveladora, el árbitro Milla Alvendiz no añadió ni un solo segundo a los 90 minutos de tiempo reglamentario. No había motivos para ello después de que Íñigo Vicente, Meseguer, Riquelme, Hassan y Camello, cinco futbolistas distintos, lograran la goleada más abultada de los rojillos en una competición que ya terminó para los de Etxeberria.

Odei y Capellini formaron la pareja de centrales, Martín Calderón se ubicó junto a Meseguer en la medular y Hassan, en la banda derecha. Estas fueron las novedades en la última alineación del curso. Son futbolistas que en los últimos meses no han disfrutado de la titularidad de forma regular.

El Fuenlabrada, por su parte, se plantó con un conjunto reconocible en muchos de sus nombres: el exrojillo Iribas, Pol Valentín, Sotillos, Pedro León, Ontiveros, Kanté... para afrontar un duelo de trámite, tal y como había reconocido su entrenador, José Ramón Sandoval, antes de protagonizar su última presencia en el banquillo del cuadro madrileño. y así lo fue, sobre todo para ellos, que jugaban el último compromiso lejos de su estadio.

Pronto hubo movimiento en el marcador porque en el minuto 3 Íñigo Vicente, completamente solo en el segundo palo, se aprovechó de una jugada y posterior centro de Hassan por el costado derecho. Y una acción calcada a la anterior, apenas dos minutos después, el mismo jugador posibilitó que la asistencia del francés, que tenía una auténtica autopista por su lado, fuera hacia Meseguer, quien al borde del área pequeña hizo el segundo gol. En apenas cinco minutos.

El inicio del encuentro fue impropio de una competición profesional. Es verdad que el duelo era de esos que antiguamente se calificaban como de 'guante blanco' y que el adversario llegaba ya descendido hace semanas, pero su actitud distaba mucho de ser la de un equipo que quiere competir de una forma digna en un partido oficial.

Tenía que poner algo más que lo que hizo en el primer cuarto de hora. El choque se fue convirtiendo en un 'correcalles'. Demasiado anárquico. Los azules se iban acercando a los dominios del portero Ramón Juan y el Mirandés perdió el control del balón, aunque tuvo otra clara para hacer el tercero al filo de la media hora de juego. Una pared entre Carreira y Hassan derivó en el pase a Camello, pero el delantero no pudo concretar al rematar de manera defectuosa. De nuevo, todo el peligro llegaba por el flanco diestro, con Hassan haciendo lo que quería hasta llegar a línea de fondo. El agujero era de dimensiones considerables en la defensa foránea.

El Fuenlabrada cambió de laterales pero tampoco así podía frenar al extremo. Los visitantes se acercaron mediante el joven Amigo, en un disparo desviado y en una falta indirecta botada al segundo palo, Odei no llegó por muy poco. Ontiveros tuvo la ocasión más clara para los suyos en el minuto 45, pero su tiro fue repelido por Ramón Juan, bien colocado. El meta estuvo menos acertado en la siguiente jugada, al firmar una salida en falso y dejar la pelota a los pies de un rival en el área pequeña cuando intentaba despejar.

Camello, poco acertado ante la portería contraria en las últimas fechas, se topó con un defensa cuando remató una asistencia de Meseguer. El murciano decidió pasarle el cuero en lugar de disparar él.

Pedro León respondió acto seguido desde fuera del área. Despejó el cancerbero rojillo y, a continuación, el máximo goleador mirandesista regateó a su par pero finalizó la acción con un chut elevado. El partido era entretenido para el espectador. Sin presiones ni ataduras.

Tuvo que ser Riquelme, que ha acabado la temporada en un impresionante momento de forma, quien ejecutó el tercer tanto, un gol 'marca de la casa' después de conducir el balón, recortar a Sotillos y chutar lejos del alcance de Morro.

Iribas se retiró lesionado en medio de la ovación que le tributó Anduva recordando su exitoso paso por el Mirandés en un encuentro sin mucha historia que terminó con goleada para los locales. Camello lo volvió a intentar con un tiro con mucha intención, esta vez desde el borde del área, pero obtuvo la respuesta del guardameta.

El envite parecía más el típico partido amistoso de pretemporada, en el que casi lo de menos es el resultado, con continuas idas y vueltas, hasta que Kanté aprovechó un pase a la espalda de los centrales y ante la salida de Ramón Juan le cruzó el cuero para hacer el gol del bloque 'kiriko'.

La pachanga que se jugaba sobre el césped de Anduva continuó con el cuarto de los de Etxeberria. Riquelme centró desde la izquierda, Camello dio al aire y Hassan, que se encontraba solo, detrás de él, hizo diana a placer.

El técnico elgoibarrés optó por dar minutos a Datkovic, Garrido y Brugué, los dos primeros con escasa presencia en el equipo, principalmente el central, casi inédito desde que llegó en el mercado de invierno. El Mirandés quería más. Carreira se plantó solo ante la puerta rival, pero reaccionó bien el portero.

El pichichi rojillo dispuso de ocasiones, lo estaba intentando para aumentar a 15 su cuenta anotadora en la Liga y, finalmente, consiguió su gol. Tras una asistencia, cómo no, de Riquelme y sin oposición desde dentro del área. Tchimbembé y el jugador del filial Durán participaron en los últimos minutos a modo de premio, el que se llevaron todos los rojillos a modo de triunfo tras el 5-1 final.