Nico Serrano tuvo las mejoras ocasiones del equipo. / Prensa2

Al menos logró sumar un punto

El Mirandés y el Lugo, necesitaban la victoria pero tuvieron que conformarse con el empate en un duelo con protagonismo del VAR

MARÍA ÁNGELES CRESPO

El Mirandés arrancaba ayer una semana complicada y aunque no pudo lograr el objetivo de hacerse con el triunfo en el Anxo Carro, consiguió al menos sumar un punto más;insuficiente pero útil ya que los de Anduva no se podían permitir el lujo de no conseguir nada en su visita a Lugo. Los dos equipos están atravesando dificultades y ayer, durante muchos minutos se vio el por qué de la mala clasificación de gallegos y rojillos; ni los unos ni los otros eran capaces de hilvanar jugadas con criterio y se mostraban muy predecibles.

En el duelo que acabó con el empate sin que se moviera el marcador las cosas podrían haber sido bien diferentes si no se hubiera contado con el VAR. En los minutos 25 y en el 82 lo consultó el colegiado y en ambas ocasiones se desdijo Guzmán Mansilla de la decisión inicial adoptada inicialmente y su cambio de criterio –acertado según dejaron patente las imágenes– fue positivo para el Mirandés. No hubo penalti en la salida Herrero en la acción de la primera mitad, y en la que se produjo en la recta final el gol de Chris Ramos no subió al marcador porque Clavería se ayudó con el brazo para controlar el cuero antes de su centro medido.

Ayer en Lugo Etxeberria volvió a confiar en el dibujo que incluye la presencia de tres centrales y dos carrileros en la zaga –de hecho, repitió el once de la pasada semana– y lo cierto es que los rojillos, ayer de amarillo, parecían sentirse cómodos y controlaban sin excesivas dificultades las tímidas incursiones de los de Hernán Pérez, que buscaban acercarse al área por mediación de Cuéllar y el siempre peligroso Chris Ramos.

En los primeros compases en los que el miedo a errar de unos y otros se imponía al necesario atrevimiento para intimidar al rival, el Mirandés se topó con el primer contratiempo. A los veinte minutos el goleador rojillo, Raúl, se sentó sobre el césped tras sentir un pinchazo en el muslo. Tuvo que ser sustituido y su puesto fue ocupado por Mraz;delantero de características diferentes; algo que sus compañeros tardaron en comprender puesto que eran muchos los balones aéreos que le enviaban, y no ganaba los duelos con la defensa local.

Tras este revés a punto estuvo de llegar el segundo pocos minutos después. Tras una falta de entendimiento entre Parra y Herrero la salida del meta acabó con la señalización de penalti por parte del colegiado. Todo quedó en un susto tras consultar lo sucedido en el monitor. El partido siguió ya hasta el descanso no hubo más que tímidas aproximaciones de los dos equipos hasta la portería de su rival por lo que la consecuencia lógica era que el marcador no se moviera.

Más intensidad

Tras el paso por los vestuarios pareció que ambos equipos se percataron de que un punto era poca cosecha teniendo en cuenta lo necesitados que están para asomar la cabeza y pensar en ascender posiciones en la tabla.

En el bando rojillo fue Nico Serrano quien empezó a cobrar protagonismo y a disponer de opciones. El problema fue que las buenas acciones que le llevaban a deshacerse de sus rivales no las culminó con acierto.

En el Lugo quien comenzó a aparecer fue Chris Ramos, que poco necesitaba para armar la pierna o cabecear con peligro.

Con más fuerza atacaron también los rojillos desde el momento en el que ingresó en el terreno de juego el veterano Manu García; que entró a los 61 minutos junto con Gelabert que ayer se estrenó esta temporada. Sustituyó a Oriol Rey y asumió la capitanía en el tramo final dl choque. En los minutos que estuvo sobre el césped se le vio a bien nivel.

En el cuarto de hora final nadie quería conformarse con el reparto de puntos que otorgaba el empate y el partido se volvió algo más loco. Nico Serrano tuvo en sus botas la ocasión más clara después de recibir un gran pase de Manu, pero chutó por encima de la portería defendida por Whalley que, a renglón seguido envió en largo el cuero para que lo controlara Clavería que combinó con Chris Ramos que cabeceó y batió a Herrero. Era el minuto 82 y la alegría local y la decepción en los rojillos pasaron a convertirse en sensaciones contrarias cuando el colegiado chequeó el tanto, comprobó la mano de Clavería y anuló el tanto.

Gol que pudo llegar para los rojillos en el tiempo de prolongación si Nico Serrano hubiese atinado tras el gran pase de Beñat Prados. No pudo ser y sólo se sumó un punto que habrá que hacer bueno el próximo miércoles en casa ante el Tenerife. El Mirandés dejó ayer de ser colista a costa del Málaga que cayo frente al Eibar.