Les llegan unas merecidas vacaciones

Nunca falta la piña del grupo cuando concluyen los partidos. /Avelino Gómez
Nunca falta la piña del grupo cuando concluyen los partidos. / Avelino Gómez

En el tramo final el Mirandés disipa las dudas y comienza a mostrarse como candidato a todo

MARÍA ÁNGELES CRESPO

Cuando arranca la competición , sea ésta o cualquier otra, lo primero que se plantean quienes participan en ella, y quizás más sus seguidores, son los objetivos de la campaña. Una meta que para ser alcanzada debe jalonarse con el cumplimiento de las etapas que se van sucediendo.

Para que el final soñado se vaya percibiendo como posible, quien más quien menos hace sus cuentas y se plantea que «vamos a tener que hacer tantos puntos en la primera vuelta», «tenemos que estar situados en un buen puesto para poder optar al ascenso».... y así infinidad de apreciaciones.

Esos comentarios se hacen en el plano meramente estadístico y en el relacionado con las sensaciones unos apuestan por sumar a esas pretensiones «un buen juego», mientras que otros son más resultadistas y consideran que «lo importante es sumar».

Sea como fuera y metidos en la mente de unos o de otros lo que en estos momentos evidencia lo hecho por el Mirandés en las dieciocho jornadas ya disputadas es que vistos los resultados el único pero que los más exigentes podrían poner a la situación de los rojillos es que los de Anduva no son los líderes del grupo ni han mirado a todos desde lo más alto de la tabla en ningún momento de esta primera vuelta que está tocando a su fin.

Obviado eso está el Mirandés ahora mismo en el mejor de sus momentos, lleva ya en su haber 36 puntos que, de lograr el triunfo en la última jornada de la ida pondría a los rojillos a un solo punto de la barrera de los 40, una cifra realmente significativa, alentadora y que permitiría soñar con la consecución del mejor y más ansiado de los objetivos.

El último arreón en la suma de puntos, que son los que dan la tranquilidad para seguir trabajando en la misma línea, lo han dado los rojillos en las tres últimas jornadas. Después de algunos momentos de duda, con las derrotas sufridas ante el Torrelavega y el Leioa, así como el empate frente al Oviedo con los rojillos en calidad de visitantes –mitigados esos tropiezos con triunfos en casa ante Amorebieta y Gernika–, llegó la ansiada reacción.

Tres triunfos consecutivos; nueve puntos, cuatro goles a favor y ninguno en contra son los datos y a estos sí que no hay pero posible. Es más, ha sido precisamente en estos encuentros donde los pupilos de Borja Jiménez han aderezado su juego efectivo, que es lo fundamental, con la vistosidad que tanto agrada a los aficionados, los que ven a los rojillos en Anduva y aquellos que no dejan de animar a los suyos en el campo en el que toque, ya sea cerca o lejos.

Todos partícipes

Bien es sabido también que cada maestrillo tiene su librillo y por lo tanto cada entrenador tiene su equipo tipo. En el Mirandés las cosas no son diferentes y son diez los jugadores de la plantilla que tienen más de quince presencias en las citas ligueras, con Limones a la cabeza al haber jugado todos los minutos disputados.

Aun así, lo que tampoco se puede escapar es que Borja Jiménez ha echado mano de todos los integrantes de la plantilla a excepción de dos jugadores a lo largo de la campaña. Y esas ausencias han sido las del guardameta Guillermo –que ha tenido su oportunidad en Copa y Copa Federación–, y la del todavía lesionado Pito Camacho.

Así las cosas es sencillo deducir que todos están siendo partícipes, en mayor o menos medida, de los éxitos del Mirandés en esta primera parte de la Liga.

Una ida en la que también hay que destacar que los de Anduva están cosechando buenos resultados debido al acierto anotador. No es fácil poder presumir de una estadística como la que pueden exhibir los rojillos y en la que se refleja que el equipo ha visto puerta en dieciséis de los dieciocho partido que ha disputado. Curiosamente en los dos único que no atinaron ante la portería contraria los noventa minutos se saldaron con derrota.

Y en esto de los goles el Mirandés tiene su pichici, sí, Claudio Medina que en 789 minutos ha logrado ocho dianas –las dos últimas ante el Vitoria–, pero lo que está demostrándose es que no tiene el equipo una especial dependencia de ningún ariete; de hecho los goles están repartidos entre once jugadores.

Cuatro tantos han conseguido Matheus y Yanis, tres son los que se apunta Hugo Rama. Dos veces han celebrado un gol tanto Melli como Miguel Díaz, y para llegar a los 28 anotados en total por los rojillos hay que sumar los logrados por Paris, Sergio González, Cerrajería, Álvaro Rey y Ernest.

Los datos hablan por sí mismos y aun sabiendo que nada está dicho todavía en la Liga; la competición es larga y habrá a buen seguro momentos menos dulces, desde ahora y hasta mayo, no es descabellado decir que dejando de lado las euforias y excesos de confianza, este Mirandés está mostrándose, como quiere el entrenador, como un equipo dominador. Si se sigue en la misma línea y los rojillos no olvidan que la suerte llega si se busca y se trabaja, parece que el objetivo está más cerca. Se puede optar a todo.

 

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