La despedida entre el equipo rojillo y la afición sirvió esta vez para celebrar un empate ante un notable Eibar. / fotos: avelino gómez

Lizoain y la fe sostienen al Mirandés

Suma un punto tras ir perdiendo 1-3, pero el Eibar perdonó en exceso y los rojillos tuvieron la suerte que faltó otras veces

Ángel Garraza
ÁNGEL GARRAZA

Muy pocos podían pensar a falta de un cuarto de hora para el final del partido, que el Mirandés-Eibar iba a acabar con el resultado de empate a tres goles para satisfacción y alegría de la hinchada rojilla. Bienvenido sea porque el potente conjunto armero ganaba 1-3 y había dispuesto de numerosas ocasiones de gol para ampliar su renta. Perdon�