El árbitro Moreno Aragón lo fue con decisiones que beneficiaron al grande. / Avelino Gómez

Contra el Levante, el árbitro y el VAR

El Mirandés no logró remontar aunque lo mereció tras sufrir un penalti, y la posterior repetición, que solo vio el colegiado

ÁNGEL GARRAZA

La progresión no se transforma en victorias. El Mirandés fue inferior al Levante en la primera mitad, mejoró en la segunda, cuando mereció al menos empatar, pero perdió 0-1 tras una decisión arbitral, en forma de penalti y con repetición incluida tras parar la primera pena máxima Ramón Juan, que solo el árbitro Moreno Aragón vio. Como casi siempre, el grande sale beneficiado.

Cinco cambios introdujo Joseba Etxeberria en la alineación; Ramón Juan (fue el capitán) volvió a ser titular en la portería; la medular cambió por completo porque Manu García fue de la partida junto a Javi Serrano; Juanlu se situó por detrás de Raúl –Nico se ubicó esta vez en banda– y Marcos Paulo regresó al flanco izquierdo. Por parte de los visitantes, los exrojillos Pablo Martínez, en el centro del campo, y Brugué por la izquierda.

A los 40 segundos, Nico Serrano probó por primera vez a Cárdenas con un tiro con mucha intención y nueve minutos después se fabricó una ocasión Raúl. No hubo más de los locales en ataque en el primer tiempo.

El Levante tenía la posesión. Quería explotar sus virtudes técnicas. Suyo era el balón, pero carecía de profundidad. Hasta que una chilena de Brugué fue desbaratada por el cancerbero mirandesista, al igual que el disparo posterior de Muñoz desde la frontal. Avisaban los visitantes.

Se hicieron con el control del duelo al manejar el cuero y los tiempos del encuentro. Los de Etxeberria comenzaban a tener problemas para sacar la pelota jugada y cuando surgía la ocasión de transitar, que era el objetivo ante un rival que sabe guardar el esférico, no había efectivos suficientes. Ya se pisaba muy poco campo levantinista.

Hasta que llegó la decisión que condicionó el resultado. Corría el minuto 35 cuando el andaluz Moreno Aragón pitó penalti. ¿Por qué? Las imágenes no desvelaron motivo alguno para señalar pena máxima si fue por mano de Marcos Paulo. Incomprensible. Lo tiró el exmirandesista Pablo Martínez y Ramón Juan adivinó su intención. Pero el árbitro quería repetirlo y se repitió. El portero tenía los pies bien. Fue por invasión del área pero Montiel, jugador visitante, se internó en primer lugar. Dio igual. Éste transformó el penalti.

El cuadro granota fue superior en el primer periodo a un Mirandés que nunca encontró ni el juego ni las contras. Pero no es menos cierto que se perdieron seis minutos en discusiones y visionado del VAR, si bien el tiempo de prolongación tras cumplirse los 45 fue inferior. Otro lunar de un colegiado que se estaba luciendo en Anduva con decisiones que beneficiaron al favorito.

Había que mejorar y remontar en la reanudación. El equipo rojillo estaba desquiciado tras las decisiones arbitrales. Por el penalti, la señalización de faltas y porque en menos de dos minutos Manu, Raúl y Navas vieron cartulina amarilla. Mientras tanto, Ramón Juan volvió a dejar muestras de sus reflejos al sacar una mano salvadora a Wesley.

Faltaban ideas ofensivas. Argumentos. La medular no carburaba en esa faceta y los atacantes intervenían muy poco. Etxeberria agitó el árbol a la hora de juego e introdujo tres sustituciones al dar paso a Pinchi (mediapunta), Roberto López (por la derecha) y Beñat Prados (en el centro con Javi Serrano). Después, Oriol Rey refrescó todavía más la zona ancha.

Mejoró, y mucho, el equipo. El Mirandés encerró al rival en su campo y ya sí llegaba con peligro. La tuvo el recién incorporado, pero la acción acabó en córner. Después, su tiro desde lejos se fue fuera por muy poco y acto seguido, a Raúl le adivinó Cárdenas su intención. Su postrero cabezazo no cogió puerta. Tampoco la plancha de Pinchi, cuando estaba solo, ni un tiro de Roberto López encontraron el destino deseado. Los jabatos merecieron más en la última media hora.