El lanzamiento del mechero a Lizoain se incluyó en el acta

Á. G.

Lanzar objetos: 'En el minuto 19 de partido se lanzó desde la grada en la que se ubicaban aficionados del Real Zaragoza un mechero que no llegó a impactar en ninguno de los jugadores ni miembros del equipo arbitral, informando de este hecho a la delegada de campo. Seguidamente, se pidió por megafonía el cese de este tipo de actos los cuales no volvieron a producirse en todo el partido».

Es lo que el colegiado andaluz, Milla Alvendiz, recogió de forma textual en el acta arbitral, en el apartado '3' sobre incidencias del público, a la conclusión del partido que jugaron el domingo Mirandés y Zaragoza.

Es un suceso que los propios aficionados maños que se dieron cita en Anduva censuraron después del encuentro. «Lanzamientos de objetos al portero del Mirandés, insultos, abucheos y silbidos al celebrar el Mirandés la victoria con su gente y en general, bastantes energúmenos. Bastante vergüenza la cantidad de mononeuronales que hay entre la afición del Real Zaragoza, que se den por aludidos los que quieran, pero así normal que se nos tenga odio por ahí», apuntaba una hincha aragonesa en redes sociales en un hilo del club local.

«De un maño, enhorabuena por la victoria, y decir que he estado en Miranda ya cuatro veces viendo al Real Zaragoza, y el trato de la gente de Miranda espectacular: amables y buena gente, gracias», añadía otro zaragocista.

Lo cierto es que desde hace años, con motivo de la actual distribución del estadio rojillo respecto a las gradas y la ubicación de los hinchas visitantes, cuando llega una afición numerosa a Anduva todo el Fondo Norte del estadio se convierte en territorio hostil para el equipo y, sobre todo, para el portero mirandesista, que recibe los improperios de las aficiones rivales. Es como si jugara fuera de casa. En esa zona se pierde el factor campo, siempre importante y más en una categoría como la Segunda División.

Por momentos, y aunque entre las hinchadas de Mirandés y Zaragoza no consta más rivalidad que la lógica entre dos equipos que compiten en la misma liga, se produjo este hecho. Ante el lanzamiento de objetos desde el fondo norte, se insistió en varias ocasiones a través de megafonía en que no se repitiera esta acción.

Todavía más incomprensible resultó que parte de la afición foránea recriminara –mediante insultos– al Mirandés su habitual celebración con la afición rojilla después de cada partido. Es en Anduva, el estadio del equipo local que interactúa con sus seguidores sin meterse en ningún momento contra el equipo contrario ni sus aficionados. «El 1,2,3, p... Mirandés», habitual en otros recintos, volvió a sonar desde el fondo del Zaragoza. Otros seguidores aragoneses recriminaron después su actitud.