Queda claro que San Juan del Monte y el Mirandés aglutinan sentimientos y emociones muy fuertes en la ciudadanía mirandesa. / A. Gómez

El San Juan más jabato

El inicio del 'Lemonazo', un ascenso y un partido incluido en el programa revelan la relación entre la fiesta más popular y el Mirandés

ÁNGEL GARRAZA

A lo largo de la historia se han sucedido numerosos ejemplos que han puesto de manifiesto la estrecha relación que siempre han mantenido dos de los principales emblemas que tiene la ciudadanía mirandesa: sus fiestas más populares, las de San Juan del Monte, y su equipo del alma: el Mirandés.

Atrás quedan esos años en los que jugando en las categorías más bajas, el partido en Anduva el domingo de San Juan era de obligado cumplimiento. Fuera de carácter oficial o amistoso. Daba igual. Si el calendario marcaba que el conjunto rojillo tenía que viajar en esa fecha se intentaba cambiar el orden de los encuentros para que coincidiese en Miranda. Cuando entonces se podía hacer, claro. Y si no había competición oficial, se organizaba un bolo con algún rival vecino. Era una cita que se incluía en el programa de fiestas como un acto más para uso y disfrute del personal sanjuanero, que participaba de este evento fijado entre la comida y el desfile de cuadrillas y en el que podía dar rienda suelta, en el descanso del partido, a sus dotes futbolísticas sobre el césped de Anduva. La 'invasión de campo' en el intermedio era un evento más.

Cuadrillas y charangas se daban cita en el Municipal. Se combinaba fiesta y fútbol –en realidad, había más de lo primero– . Era como transcurría la tarde festiva del domingo. Sin embargo, en otras ocasiones ha trascendido de lo que era un acto más del programa para celebrar no solo San Juan sino grandes logros de los jabatos. El primero que aparece en la lista respecto a orden de trascendencia tuvo lugar el domingo, aunque la cita se jugó en Palma de Mallorca. Tal día como hoy (en aquella ocasión fue el 27 de mayo) de hace diez años el Mirandés lograba por primera vez en su historia el ascenso a Segunda División.

Ante la presencia de 300 hinchas rojillos en el campo del Atlético Baleares y con el empuje, desde la distancia, del ermitaño y de miles de personas que con su vestimenta sanjuanera tomaron las calles combinando ese día la blusa con los distintivos del equipo. El recibimiento por la noche de ese domingo a la expedición fue apoteósico.

Hay más. Quizás no han adquirido la relevancia de otros partidos, pero han sido significativos para la historia del club. El 'Lemonazo' del año 2003 la cambió, sin duda. No obstante, todo empezó cuando varias semanas antes de ese memorable choque, el domingo de San Juan del Monte el equipo entrenado por Peio Bengoetxea recibía en Anduva al Tropezón de Tanos.

Los dos primeros compromisos se habían saldado con derrota al caer con el Huesca (1-2) y el Tropezón (3-1). Los cántabros visitaban Miranda y los de casa necesitaban ganar todos los partidos que restaban, los cuatro, para ascender a Segunda B. Los visitantes se adelantaron, pero el Mirandés, con el apoyo de miles de blusas, superó aquel escollo (2-1).

Era la primera victoria, la que hacía falta para tener alguna opción. Sanjuaneros y los medios de comunicación de la ciudad, imbuidos del espíritu festivo, contribuyeron a que a partir de ahí, se creyese en el milagro. Ya se sabe cómo acabó todo. Con otras tres victorias.

Más reciente en el tiempo, el domingo 9 de junio de 2019, San Juan del Monte también fue testigo de un choque importante: la ida de la semifinal para volver a la categoría de plata. El cuadro jabato recibió, en horario matinal, al Recreativo de Huelva al que ganó por 1-0 con el tempranero tanto de un Hugo Rama que se lesionó en ese momento.

Esa diana le permitió viajar con ventaja en el marcador para que allí, con el 1-1 final tras el recordado gol de Paris, certificara el pase a la final que disputaría, de nuevo, contra el Atlético Baleares.

Esta vez, este año, no hay fútbol porque la temporada ya ha concluido con el objetivo conseguido. Es tiempo de celebrar la permanencia y que la Segunda División tendrá al Mirandés entre sus participantes. Por novena temporada.

«Ver vibrar Anduva es acojonante», resume en una frase Victoriano Aguirrebeña, expresidente del Mirandés y de la Cofradía sanjuanera. «Yo que voy mucho tiempo por abajo, por el sur, es un orgullo porque en cada pueblecillo conocen a Miranda de Ebro por el Mirandés, por las hazañas que ha hecho en la Copa, por lo bien que va en la Liga. Te hablan del Mirandés. Ni sé las camisetas que voy regalando ya, me está costando un pastón», confiesa entre risas.

José Ramón Urbina, expresidente también del club y de la entidad sanjuanera, no duda en reconocer que «nunca pensé que el Mirandés iba a poder subir a Segunda». Quiere poner en valor la labor económica que está realizando la entidad rojilla. «Es de sobresaliente». Los dos aprovechan la ocasión para «felicitar a la actual directiva por el trabajo que están haciendo en esta faceta. Es un orgullo tener en Segunda al Mirandés y saneado económicamente. Es un ejemplo para toda España».